Inteligencia Artificial

Copiar y pegar usando las notas del móvil: así asegura Alexandr Wang, responsable de IA de Meta, que la inteligencia china se hizo con los secretos tecnológicos de EE. UU.

La extracción de documentos confidenciales de Google por parte del ingeniero Linwei Ding evidencia las debilidades internas en la protección de tecnología estratégica

Errol Musk en el podcast Wide Awake
Alexandr Wang, director de inteligencia artificial de Meta Platforms

Nada de planes sofisticados y complejos ni de incursiones en bases ajenas con una cuenta atrás inquietante y un plan de huida imposible. Simplemente, el proceso más repetido frente a un ordenador: copiar y pegar. Así asegura Alexandr Wang, cofundador y director ejecutivo de Scale AI y actual responsable de inteligencia artificial de Meta, que China obtuvo detalles de avances tecnológicos de Estados Unidos. 

La carrera tecnológica avanza de forma constante y hay quienes recurren al camino del dinero, como Mark Zuckerberg, para respaldar sus apuestas, mientras que otros utilizan el clásico espionaje para beneficiar a su país. Del primer caso se benefició Wang, que vendió su empresa emergente a Meta por 15.000 millones de dólares y se integró en la estructura de la compañía. 

Con tan solo 29 años recién cumplidos, Wang está considerado un prodigio en la industria, y su perfil hace que numerosos espacios de entrevistas quieran contar con él. En uno de ellos, el que dirige Shawn Ryan y que cuenta con casi seis millones de suscriptores en YouTube, Wang aseguró que China obtuvo información relacionada con propiedad intelectual y secretos tecnológicos de Estados Unidos gracias a dos comandos: control + C y control + V. 

Genuina sorpresa ante la sencillez del 'plan'

El protagonista de la historia que detalla Alexandr Wang es Linwei Ding, exingeniero de Google que en enero fue declarado culpable de espionaje económico y robo de tecnología confidencial de inteligencia artificial por un tribunal federal de San Francisco, en California. En su conversación con Shawn Ryan, Alexandr Wang explicó cómo Ding había extraído la información de las instalaciones de Google, dibujando un escenario sencillo y alejado del frenetismo de misiones similares que suelen mostrar las películas. 

A la hora de describir el suceso, el actual responsable de IA de Meta apunta que Ding optó por el camino más corto y fácil y que, para extraer los datos, tan solo “copió todo el código, lo pegó en la aplicación Notas de Apple, lo exportó a PDF, lo imprimió y se lo llevó. Eso fue todo”. Sin cómplices, sin infiltrados en la compañía expoliada, sin programar un virus complejo. Simplemente, copiar y pegar. 

Wang destacó que el antiguo empleado de Google tomó los diseños y la propiedad intelectual de los chips de inteligencia artificial de la tecnológica, los trasladó a China y fundó una empresa que los utilizaba. Entre la información extraída había datos de la nube corporativa de Google, lo que para Wang fue “una estupidez”. 

El caso evidencia las debilidades existentes en la cadena de protección de la información más sensible y confidencial por parte de las grandes corporaciones. Por supuesto, lo hecho por Ding supone un delito por el que ha sido juzgado y condenado, pero que pudiera llevarlo a cabo con un método tan arcaico debería hacer reflexionar a quienes invierten tanto dinero en avances y que además deberían velar por la seguridad de todos aquellos datos que almacenan de los usuarios.