Japón

La guerra tecnológica llega al mar: Japón comienza a minar tierras raras también bajo los océanos

Reducir la dependencia de China y aprovechar el alza de precios de los minerales raros aparecen como objetivos de un proyecto que ha supuesto una preparación de más de siete años

Errol Musk en el podcast Wide Awake
El buque investigador Chikyu partió el lunes del puerto de Shimizu

Las grandes potencias mundiales tienen un objetivo común y del que depende su devenir tecnológico: dar con las mayores reservas de tierras raras que haya en sus dominios y lograr su extracción de la forma más viable a nivel económico y logístico.

Los minerales raros son un grupo de 17 elementos como el escandio, el itrio y los 15 lantánidos cuya importancia resulta capital de cara a la construcción de los teléfonos móviles y los vehículos eléctricos así como para elementos electrónicos, de ahí que sean un bien codiciado por los estados más poderosos.

Con China tomando cartas en el control de sus propias reservas a través del endurecimiento de las normas para la exportación de estos minerales, hay países como Japón que no han tardado a la hora de reaccionar y buscar una alternativa que le conceda independencia de China para contar con estos recursos. La solución nipona parece estar en el lecho oceánico.

Extraer lodo desde una profundidad de 6 kilómetros

Al menos así se desprende de la misión recogida por Reuters, que destaca el comienzo de las operaciones del barco minero dotado de equipos de perforación Chikyu, que este lunes partió con una tripulación de 130 miembros desde el puerto de Shimizu, en la ciudad portuaria de Shizuoka, rumbo a una ubicación cercana a la isla Minamitori, a unos 1.900 kilómetros al sureste de Tokio.

El enclave escogido para la prospección es un remoto atolón de coral en el que el buque minero tratará de levantar de forma continuada lodo rico en tierras raras y que se encuentra a una profundidad de seis kilómetros sobre la superficie oceánica. Se trata del primer intento a nivel mundial de este tipo de operaciones de minería y en caso de éxito concedería a Japón una fuente de recursos con la que cortar lazos de dependencia con China.

Apoyo gubernamental para reducir dependencia de China

El proyecto de extracción en las proximidades de la isla Minamitori cuenta con el respaldo del gobierno japonés con una inversión de 40.000 millones de yenes (250 millones de dólares) y supone el primer paso del país de cara a dar con sus propias reservas de minerales raros.

Con la partida del barco minero Chikyu culmina una preparación que comenzó en 2018, tal como reconoció el director del proyecto Shoichi Ishii, a Reuters: "Tras siete años de preparación constante, por fin podemos comenzar las pruebas de confirmación. Es muy conmovedor”.

Los proyectos de explotación de minerales raros a través de extracción de lodo no han sido viables hasta la fecha por el alto coste de las operaciones. Esta perspectiva no ha cambiado, pero sí lo ha hecho el escenario internacional, con lo que este tipo de operación minera ha recuperado cierto atractivo.

Eludir la dependencia de China y tratar de aprovechar un mercado que muestra un alza sostenido en sus precios y en el que los compradores se ven en una posición que les obliga a pagar precios más elevados aparecen como razones fundamentales para el paso adelante dado por Japón con esta misión. En caso de obtener resultados positivos en las pruebas de la misión que acaba de partir, el cronograma contempla una ejecución de minería integral para febrero de 2027.