Los antivacunas rompen el escudo europeo contra el sarampión

Sólo Suecia, Alemania, España, Polonia, Bélgica y Austria tienen coberturas por encima del 95% de vacunación, cifra que asegura el escudo defensivo contra la infección que asedia Rumanía, Italia, Reino Unido y Portugal

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02 de mayo de 2017. 16:38h

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La falta de acceso en Rumanía unida a los movimientos antivacunas que comienzan a tomar fuerza en nuestro vecinos portugueses e italianos, junto a los ingleses, ha provocado que el sarampión comience suponer una epidemia temida en Europa. Su control, como apuntan los expertos, es bien sencillo: basta con lograr coberturas vacunales superiores al 95%. Sólo de esta forma se puede frenar la expansión del virus, ya que su alta sensibilidad hace que un porcentaje menor permita su libre circulación.

Los movimientos migratorios en la UE son uno de los vectores que favorecen la difusión de la infección por diferentes países, algunos con mejores coberturas que otros, y que hacen que no quede un estado libre de casos. Los más preocupantes se hallan en la zona de Rumanía, donde el último reporte del Centro Europeo de prevención y Control de Enfermedades Infecciosas (ECDC, por sus siglas en inglés) estima el número de casos en torno a 2.000. Aquí, desde la AEV (Asociación Española de Vacunología), Amos García Rojas apunta que «estamos ante un problema de acceso, no como en otros países de Europa en los que los movimientos antivacunas están haciendo mucho daño, como Italia o Reino Unido».

«Protegidos»

Si bien, como subraya García Rojas, «sólo el 95% puede evitar la dispersión del virus», también hay que tener en cuenta que son dos dosis, osea, dos pinchazos, por lo que no vale con cumplir «sólo una vez, sino que hay que vigilar que la inmunización con la vacuna –conocida como la triple vírica por ser la combinación de sarampión, parotiditis o paperas y la rubéola (SPR)– se cumpla al 100%», apunta el presidente de la AEV. Por eso, desde Europa, el ECDC lamenta que estando tan cerca de eliminar la infección se dé una regresión de la misma. Entre el 1 de marzo de 2016 y el 28 de febrero de 2017 se notificaron en Europa un total de 5.881 casos de sarampión, el 46 por ciento en Rumanía, tras Italia (24%) y Reino Unido (9%), aunque otra decena de países, además de España, también cuentan con brotes importantes, como Austria, Bélgica, Croacia, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Portugal, Rumanía y Suecia. La prevención de nuevos casos y el control de los brotes, «sólo es posible mediante la vacunación», subraya García Rojas. Con motivo de la Semana Europa de la Vacunación, hasta 16 sociedades científicas y entidades sanitarias –entre las que se encontraba la AEV; la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG); Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof); la Sociedad Española de Medicina Preventiva Salud Pública e Higiene (Sempsph), el Consejo General de Enfermería (CGE)– se unían en un acto promovido por MSD para hacer un llamamiento a la concienciación en torno a las vacunas, pero no tanto «en los niños, sino también en los adultos, ya que son una materia pendiente», apuntaba la portavoz de Semergen, Esther Redondo.

Movimientos negativos

Si bien es cierto que los antivacunas están provocando «agujeros» en lo que los expertos llaman cobertura de rebaño –cuando se consigue vacunar un porcentaje tan alto (en este caso al 95%) que tiene un efecto en todo el grupo–, García Rojas explica que «puede que se den más casos en zonas donde la vacunación infantil es menor y los adultos no hayan pasado la enfermedad de pequeños. Ya que la implantación de la rutina vacunal sólo viene de 15 años atrás, antes la infección se tenía que superar». Pero al mismo tiempo, asegura que España no es «Italia, ni Reino Unido, ni Portugal. Aquí el efecto de los antivacunas no es tal. De hecho, son un porcentaje residual del mínimo que no se vacuna. Y no creo que lo hagan a ‘‘mal’’, sino porque los padres que optan por no hacerlo simplemente están mal informados. Y no porque no tengan acceso a la información, que la tienen, ya que en muchos casos son personas con estudios superiores», subraya García Rojas.

Pero esa «mala información» a la que alude el presidente de la AEV es más peligrosa si procede de la comunidad médica. Así, la semana pasada en Italia se expulsaba por primera un médico que desaconsejaba la inmunización a través de las vacunas. El cardiólogo Roberto Gava, argumenta que «las vacunas habría que suministrarlas según los casos en cuestión: en medicina no existen certezas absolutas, lo que importa es conocer bien cada paciente a través de su historial personal», informa Manuel Tori, corresponsal de LA RAZÓN en Italia.

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