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Radioterapia intraoperatoria para curar el cáncer de mama

La técnica «one step» permite, de una vez, la extirpación del tumor, la irradiación de la zona y la reconstrucción oncoplástica de la mama

Tiempo de lectura 2 min.

04 de diciembre de 2017. 16:57h

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Raquel Bonilla 4/12/2017

La innovación tecnológica y la investigación son los grandes aliados de la Oncología médica actual. Cada pasito adelante supone mejoras en el tratamiento y en la calidad de vida del paciente. Y eso es lo que se consigue, precisamente, con la radioterapia intraoperatoria en quirófano, «una técnica de alta precisión en la que se administra una fracción única y elevada de radioterapia durante un acto quirúrgico sobre el lecho tumoral, con la ventaja que supone la visualización directa del tumor a tratar, lo que evita, además, la irradiación innecesaria de los tejidos sanos circundantes», explica la doctora Rosa María Cañón, responsable de la Unidad de Oncología Radioterápica de la Plataforma de Oncología del Hospital Quirónsalud Torrevieja.

La radioterapia intraoperatoria en quirófano se puede emplear en diferentes tipos de tumores malignos, como cáncer gástrico, de páncreas, de recto, sarcomas retroperitoneales y de extremidad, cáncer ginecológico o de pulmón, generalmente en programas que asocian irradiación externa, para aumentar el control local de la enfermedad. «El objetivo de esta técnica es complementar el tratamiento previo, que suele incluir intervención quirúrgica y radioterapia o quimioterapia, para mejorar los resultados y reducir determinados efectos secundarios», puntualiza la doctora Cañón.

Sin embargo, donde más efectividad logra esta técnica es en el cáncer de mama precoz. Es lo que se denomina, en concreto, «terapia one step», ya que permite, en un mismo acto quirúrgico, la extirpación del tumor, la irradiación de la zona e, incluso, la reconstrucción oncoplástica de la mama, lo que supone suprimir las sesiones de radioterapia externa tradicionales.

Radioterapia intraoperatoria para curar el cáncer de mama

En concreto, el procedimiento de irradiación en quirófano dura entre 30 y 45 minutos, pero se trata de un tiempo muy valioso, pues aporta grandes ventajas para el paciente y para el equipo médico, ya que equivale a las habituales 25 o 30 sesiones de irradiación externa de los tratamientos convencionales. «El cambio es espectacular. A nivel profesional, el hecho de poder dar una dosis de radiación en quirófano nos ayuda a incrementar la posibilidad de control local del tumor y, por tanto, a mejorar la curación. Eso revierte, además, en un aumento de la calidad de vida del paciente, ya que en la mayoría de los casos evita los días de irradiación externa posterior y disminuye los efectos secundarios, como la inflamación de la mama, las molestias en la piel, etc. De esta manera, la persona puede recuperar antes su vida normal», detalla Cañón.

Para beneficiarse de las ventajas de esta técnica «one step», el paciente debe cumplir algunos requisitos, en función de la edad, el tamaño y las características del tumor, pues debe ser pequeño y no haber afectado a los ganglios.

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