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Gru 3. Mi villano favorito, de Illumination Entertainment.

Gru 3. Mi villano favorito, de Illumination Entertainment.
Gru 3. Mi villano favorito, de Illumination Entertainment.larazon

Parece que con el calor que ha hecho estos días atrás no apetecía mucho salir de casa, ¿verdad? Pero... qué mejor destino que el aire acondicionado de un cine para pasar una tarde entretenida?

Así que ayer aprovechamos en familia el día del espectador para ir a ver el último estreno de Illumination Entertainment: Gru 3. Mi Villano Favorito. Y como no... a los Minions. Sin duda un estreno muy esperado (empezamos a ver trailers hace meses) con casi 5 millones de euros de recaudación en su primer fin de semana en cartelera.

Y es que los Minions ya han inundado nuestras casas, nuestros armarios, nuestros móviles y tabletas. Un fenómeno un tanto escatológico que cautiva a niños y hace gracia a mayores.

Así que no había dudas: teníamos que verla.

La historia tiene como base el choque entre el bien y el mal. Villanos contra “antivillanos”. Por un lado tenemos a Gru, ahora en el lado del bien y por otro lado al villano Balthazar Bratt (un villano anclado en los 80) y al hermano gemelo de Gru: Dru, villano en ciernes y que tentará al protagonista. La defensa del bien, la relación amor-odio entre hermanos, las dificultades de una recién llegada a la familia esposa por integrarse con los niños... y la eterna búsqueda de los Minions de un villano de verdad a quien seguir. Muchas historias entrelazadas que hacen que no pierdas la atención ni un momento y la hora y media de duración se te pase en un pis pas.

La película nos pareció entretenida, no te aburres ni un segundo. Divertida, nos reímos bastante. Muy bien hecha, por supuesto. Lo mejor, el reencuentro y la relación entre Gru y Dru.

Pero no puedo decir que me pareciera un peliculón.

Además de resultar en ocasiones bastante predecible, los famosos Minions no tienen mucho protagonismo, y cuando aparecen se limitan a hacer lo que normalmente corregimos a los niños: gritar, enseñar el trasero, echarse pedos y pegarse. Los niños encantados, claro. Pero lo hacen tantas veces que ya no tiene ni la gracia ni la originalidad de la primera vez.

Pero ojo, a los niños les encanta, así que no me arrepiento para nada de haber ido a verla.