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Laurence Rees: «Los nazis piensan que hicieron lo correcto durante el Holocausto»

Publica «El holocausto», un exhaustivo estudio sobre el genocidio judío que incorpora las voces de las víctimas y de los verdugos. Un relato, con docenas de testimonios nuevos, que se retrotrae a los orígenes del antisemitismo y explica cómo Hitler y sus colaboradores llegaron a la Solución Final.

  • Un grupo de supervivientes durante la liberación del campo de concentración de Auschwitz en 1945
    Un grupo de supervivientes durante la liberación del campo de concentración de Auschwitz en 1945
J. Ors. 

Tiempo de lectura 8 min.

14 de noviembre de 2017. 01:52h

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J. Ors.  14/11/2017

En 1919, Adolf Hitler frisaba los 30 años y todavía era un completo desconocido, un don nadie que había visto truncadas sus aspiraciones artísticas.En esos días, escribió una carta a la que nadie prestó atención entonces y donde decía: «Vive entre nosotros una raza no alemana, una raza extranjera, que ni está dispuesta a sacrificar sus características raciales ni es capaz de hacerlo y, sin embargo, posee todos los derechos políticos, al igual que nosotros». Esa raza era la de los judíos. Con esas líneas, Laurence Rees inicia el relato de los sucesos políticos que llevaron al Holocausto. Un relato que completa con nuevos testimonios de las víctimas y de los verdugos.

–¿Cuántas personas asesinó el régimen nazi?

– (suspiro). Solo en la Unión Soviética, entre soldados y civiles, murieron 27 millones de personas. A esa cifra hay que sumar 400.000 búlgaros y muchas más. Hablamos de alrededor de 30 millones en el Este. Todas murieron por la política de Hitler. Pero su plan era matar a muchos más. Un tema esencial del Holocausto es que paramos a los nazis. El plan del Este era asesinar a decenas de miles más. Pero los detuvimos antes de que lo hicieran. Antes de iniciarse la contienda, Himmler se reunió con miembros de las SS y les dijo que la cuestión principal de la guerra era quitar la tierra a esas gentes y matarlas. Tenían una visión de conquista cruel y provocaron un desastre demográfico del que Europa todavía no se ha recuperado.

–¿Cómo han vivido los nazis supervivientes todos estos años? ¿Se arrepienten del Holocausto?

–Mi experiencia es que todos piensan que hicieron lo correcto. Es la razón por la que sigo estudiando este tema. Si hubiera conocido nazis arrepentidos lo habría dejado. No habría nada que entender. Pero no es así. Un oficial de las SS, al verme me confesó que era maravilloso conocer a alguien de Inglaterra –siempre te dicen Inglaterra, no Gran Bretaña, porque saben que eso nos molesta– y me comentó que cómo permitimos que pasara. Le respondí que era refrescante oír a un ex miembro de las SS hablar de manera tan abierta del Holocausto. Pero, él me corrigió y me dijo que no se refería a eso, sino a cómo consentimos que dos grandes naciones como las nuestras lucharan entre ellas. «Vosotros –me apuntó–, acabásteis en deuda con EEUU y el imperio roto; nosotros, con el país dividido. Una tragedia. No era lo que quería Hitler. Esto ocurrió por Churchill. Pudimos ser aliados». Le pedí su opinión sobre el Holocausto y me respondió: «He tenido tiempo para pensar y estoy preparado para decir que se nos fue de las manos... hacia el final.

–¿Hacia el final solo?

–Se refería a 1944, en Auschwitz. Es la típica visión nazi... que les obligaron a hacerlo por la guerra, por la negación de otros países a aceptar judíos. Rudolf Höss , el comandante de Auschwitz, cuando hablaba de la culpabilidad, decía que solo se sentía responsable de los bombardeos aliados que habían matado a alemanes. Pero yo he escuchado a nazis asegurar que los niños que morían en las cámaras de gas sufrían menos que los que murieron en los bombardeos de Hamburgo.

–Los nazis introducen el concepto de raza judía. No ven al judaísmo como una religión.

–Es crucial entender que para ellos no es un problema religioso, sino racial. En las Leyes de Nüremberg de 1935 definen a los judíos por la cantidad de sangre judía, pero como no tienen forma de comprobar científicamentequé sangre es judía y no, porque, claramente, no existe ese factor, regresan a una definición religiosa con esta pregunta: ¿cuántos de vuestros abuelos practicaban esa religión? No es definición racial, pero no dejan de creer en la idea de «raza judía». Cuantos más hechos encontraban que desmentían sus teorías, más se afirmaban ella. Es como si una persona cree en que la tierra es plana. La llevas al espacio, ven que el mundo es redondo, pero ellos seguirían pensando que la tierra es plana. Soloque considerarán que eres una persona muy inteligente por haber creado esa ilusión tan buena. Así funcionaban los nazis. Hitler afirma que los judíos están detrás del comunismo y el capitalismo. No tiene sentido. Se lo comenté a un nazi, pero ellos se disculpan asegurando que eso es otra prueba de lo ingeniosos que son los judíos. Oskar Groening, que estuvo en Auschwitz, me explicaba que lo que pasó en la Primera Guerra Mundial es que los judíos conspiraron para destruirlos. Es una fantasía. No ocurrió, pero lo creía. Pensaban que si dejaban a los judíos, sucedería lo mismo que en esa contienda. Los civiles que llegaban a los campos eran para ellos agentes secretos. Había que destruirlos para que no ocurriera lo mismo que en 1914.

–¿Y su falta de empatía?

–Tenían un universo de creencias diferente y cerrado, como un carrusel que gira y gira. Cuando aceptas esas fantasías, lo demás es explicable porque ya no tienes dudas. Para ellos los judíos formaban parte de una conspiración y consideraban que debían matarlos porque sino arruinarían su país. Muchos años después conoces a nazis que aún tienen eso en la cabeza. Cuando hablan de ellos en esa época es como si describieran a otra persona. Pero defienden que la persona que eran en ese momento hizo lo correcto. Cuando los hombres hacían sacrificios a los dioses, siempre ofrecían lo más valioso para que lloviese. Si creces con eso, aunque no llueva, continúas malgastando bueyes. Estas personas siguen sin aceptar que su vida ha sido una mentira.

–¿Los alemanes conocían el genocidio del Holocautos?

–Hay gente que pasa treinta años intentado responder esta pregunta. Para resumir, que el conocimiento de campos de exterminio era un secreto de estado y lo sabían pocos. Pero la idea de que algo sucedía a los judíos estaba extendida. Todos sabían que se los llevaban al Este y que allí se libraba una guerra brutal y los soldados del frente cuentan lo que ocurre... pero un informe de la inteligencia nazi se refiere a esta inquietud de los civiles alemanes y es sorprendente lo que dice: los alemanes están preocupados, si pierden la guerra, por los supuestos castigos que tendrían que afrontar por lo que les está pasando a los judíos. No se quejan de lo que les sucede a los judíos, sino que les inquieta las posibles represalias que tendrían que afrontar por esos crímenes.

–Los nazis eran fanáticos, ¿pero los soldados de laWehrmacht también aceptaron esta crueldad?

–Estaban adoctrinados. En el Este creían que luchaban contra seres infrahumanos. No los veían como personas, comentaban que iban al frente sin armas, que no tenían retretes en los pueblos. Los ven como animales, bestias, no como personas civilizadas. En la retirada, queman los pueblos, hay episodios de sadismo, como a un oficial que le gustaba disparar a los niños delante de la madre, porque les daba un subidón. Crearon el infierno, el mundo del diablo. Conocí a un niño que estaba muriéndose de hambre y le pidió comida de rodillas a un soldado alemán. Este le dijo que esperara. Desapareció detrás de un arbusto y luego apareció con una bolsa de papel llena de mierda. Y le dijo: «Toma, cómete esto».

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