sábado, 22 julio 2017
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Teatro

La tormenta más caliente

  • El Teatro Reina Victoria estrena la versión de Amelia Ochandiano del clásico de Tennessee Williams «La gata sobre el tejado de zinc».

De izquierda a derecha, Juan Diego, Begoña Maestre y Ana Marzoa
De izquierda a derecha, Juan Diego, Begoña Maestre y Ana Marzoa
Cipriano Pastrano

Todo transcurre a lo largo de una asfixiante tarde de verano. La fiesta en casa de los Pollitt, una acomodada familia sureña de EE UU, es por el cumpleaños del patriarca. Sus dos hijos con sus mujeres han acudido para celebrarlo. Todos son conscientes de que Daddy Pollitt se está muriendo, excepto él mismo y su esposa, Mama, a quienes han engañado para evitarles el dolor ese día. Brick, el hijo menor, lesionado y pegado al whisky, hace meses que desprecia mujer. Gooper, el mayor, con su esposa Mae y sus seis retoños, haciendo méritos para conseguir la herencia del abuelo. Y, en medio de todos, Maggie, la «Gata», una nuera bella y ansiosa, de origen humilde, dispuesta a arañar a quien ose arrebatarle lo que la vida puede ofrecerle. Que se rebela y lucha con el calor sensual y de combate por defender sus derechos. «La gata sobre el tejado de zinc» («Cat on a Hot Tin Roof», original), es una de las obras más conocidas de Tennessee Williams y su favorita. Con ella ganó el Pulitzer de 1955. El teatro Reina Victoria de Madrid estrena una versión de Amelia Ochandiano con Juan Diego, Eloy Azorín, Begoña Maestre, Ana Marzoa, Marta Molina y José Luis Patiño.

«He cambiado “La” por “Una” porque creo que son varios los personajes que están como una gata sobre un tejado de zinc a punto de saltar, no sólo Maggie», explica Ochandiano. Tras la censura que afectó a la película de Richard Brooks, sobre todo por el tema de la homosexualidad, Williams reformó la versión teatral. «La mía es un híbrido entre ésta y la película. La cambió a petición de Elia Kazan, que le hizo sugerencias con las que estoy bastante de acuerdo. Cuando me llegó esta última versión y la leí con ojos distintos a como la recordaba, pensé: “Esto es un obrón” y me puse en marcha”. ¿Quizá una tragedia griega trasladada al sur de los EE UU? “Sí porque es un drama familiar –opina la directora–. Como dice el propio Williams, “estalla la tormenta en una crisis familiar”. Hay momentos de melodrama, de tragicomedia, puesto que le hemos sacado una parte importante de humor y, en un punto, tragedia. Refleja las pasiones humanas con sus contradicciones, la vida, el miedo a la muerte, el miedo a enfrentarse a la verdad, los tipos de verdades, el amor, el desamor, ambición, envidias, celos, odio. Incluso injusticias familiares, como las preferencias del padre por un hijo mientras el otro sufre toda la vida y esta condensación de pasiones y emociones es de tragedia griega».

Vuelo poético

«El teatro de Williams me interesa porque posee las dos cosas que más valoro, fuerza dramática y un lenguaje poético muy elaborado», explica la directora. «Consigue estar pegado a las emociones, a la vida cotidiana y tener vuelo poético, tanto en su estructura dramática como en su lenguaje. Este es un texto para poner a prueba a los actores, pero afortunadamente tenemos un elenco maravilloso. En la dramaturgia he querido dejar espacio para que se muevan los actores –como sugiere el autor– y crear un espacio que sea una caja sofocante para que pase lo que va a pasar en la cabeza de Brick. Lo que empezará siendo una caliente y asfixiante tarde de verano, acabará en una tormenta en toda regla».

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