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Vuelta a España | El colombiano “Supermán” López se impone en Sierra Nevada y Froome sigue líder

Gana su segunda etapa en una semana y demuestra ser el mejor escalador de la Vuelta.

  • Chris Froome sigue líder la Vuelta.
    Chris Froome sigue líder la Vuelta. / EFE/JAVIER LIZÓN
Domingo García Sierra Nevada (Granada).

Tiempo de lectura 4 min.

04 de septiembre de 2017. 03:47h

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Domingo García Sierra Nevada (Granada). 3/9/2017

Miguel Ángel López parecía el socio ideal para Alberto Contador. Saltaron juntos a falta de 26 kilómetros para el final, cuando comenzaba el alto del Purche, uno de los muchos picos que forman Sierra Nevada. Se termina de subir y apenas hay descanso hasta llegar al alto Hoya de la Mora, donde terminaba la etapa. Allí se juntaron el más valiente de la carrera con el mejor escalador. Por delante quedaba Adam Yates, el superviviente de la escapada nuestra de cada día, y por detrás, Froome no perdía la compostura con Moscon al mando del pelotón. Siempre con un ángel de la guarda. O dos.

El colombiano López es un portento. Un prodigio que escala paredes con la facilidad del que baja a comprar el pan. Se quejaba después de ganar en Calar Alto de los dolores de rodilla que le acompañan durante toda su carrera. Cuestión del crecimiento, le dicen, de un cuerpo todavía sin asentar y de un comienzo tardío sobre la bicicleta como algo más que un medio de transporte. A él le duelen las rodillas, cada vez menos, y a los rivales les duele el alma cuando arranca.

Contador y él eran un equipo perfecto que iban recogiendo a los restos de la escapada. Primero, Bardet. Después, Kruijswijk, pero el ritmo era el que marcaban Alberto y «Supermán». Hasta que a falta de seis kilómetros para la llegada el español no pudo aguantar el ritmo de su compañero de escapada. López se marchó desatado hacia Yates, que cometió el error de intentar seguirle el ritmo. Aguantó unos metros y después se quedó clavado, engullido por el asfalto.

Contador continuó a su ritmo, hasta ser atrapado por el grupo de los mejores, que había acelerado desde el ataque de Nibali. El italiano había arrancado a falta de 13 kilómetros para el final. Fue una aventura efímera. Eliminó a Moscon, pero el Sky reservaba todavía a Nieve y Poels para guardar las espaldas de Froome. Nieve fue el primero en pasar y su trote devooró pronto a Nibali, que dimitió de su intento.

El grupo aceleró el ritmo y «Supermán» entendió que debía volar solo para conseguir la victoria, como hizo en Calar Alto. El sábado en La Pandera se le había escapado por esperar demasiado y no quería repetir el error. «He visto que a falta de siete kilómetros [Contador] ya no me colaboraba mucho y he decidido apretar. Siempre tenía bajo control a Yates», confesaba el ganador.

El colombiano se siente fuerte y Astana ha decidido apostar por él ante la fragilidad de Fabio Aru. Para él trabajaron en la subida a La Pandera y volvieron a hacerlo ayer, con Pello Bilbao especialmente implicado. «Tenía mis dudas, porque era una subida bastante larga. Se hacía muy dura, pero hemos saltado con la fuerza suficiente», explicaba en la meta.

«Supermán» no era un problema en la general para Froome, pero puede empezar a serlo. Ha demostrado ser el mejor en las cuestas, pero se ha beneficiado de la falta de vigilancia de Froome y del Sky. «Nosotros estábamos más concentrados en Nibali, que ses segundo en la general. Si López sigue recortando tendremos que empezar a responder a sus ataques también», admite Froome. Aunque espera a ver los resultados de la contrarreloj de mañana para saber si el colombiano es un rival para la general.

Hasta ayer el líder de la carrera sólo se preocupaba de Nibali y de Contador, los dos ciclistas que podían reventar la carrera. Pero cuando saltan, él no se pone nervioso y deja que su equipo haga su trabajo. «Hoy han vuelto a demostrar la clase que tienen. No se han puesto nerviosos. Es un honor correr con ellos, tenerlos a mi alrededor defendiéndome», dijo ayer sin que nadie le preguntara. Froome aprovecha cualquier momento para elogiar a sus compañeros, tan consistentes como él, que no muda el gesto cuando se mueven los enemigos. «Incluso a mis compañeros les cuesta distinguir cuándo voy mal», confiesa el británico.

Con los rivales controlados, Froome no se movió hasta llegar a meta. Sólo Zakarin se marchó en busca del tercer puesto y Keldermann le respondió. No quedaban muchas fuerzas antes del segundo día de descanso. «Sólo pienso en descansar, tenemos el día de descanso para recuperar antes de la contrarreloj. Hace tiempo que no trabajo con la ‘‘cabra’’, pero lo importante es tener una buena condición y seguro que la tendré», admite Miguel Ángel López. «Dormir», responde Froome cuando le preguntan a qué va a dedicar el día de hoy.

No hay momento para relajarse en carrera, como insiste Alberto Contador desde el comienzo de la Vuelta. Ayer, el ataque de Zakarin le hizo perder de vista al grupo de los favoritos en el último kilómetro. «Yo lo voy a intentar siempre. Sky tiene un equipo muy potente y era complicado. Era un riesgo, pero prefería tomarlo. Se me ha hecho largo, me ha costado el final, pero es mi manera de correr», asegura. «Ir simplemente en el grupo me resulta complicado», admite. Un pistolero solitario.

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