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Federer, el ejemplo pero...

La rodilla acaba con la temporada de Nadal. Con 17 torneos jugados en 2018 buscará algún cambio en su calendario.

  • Rafa Nadal, cabizbajo en la sala de prensa del O2 de Londres después de anunciar el final de su temporada
    Rafa Nadal, cabizbajo en la sala de prensa del O2 de Londres después de anunciar el final de su temporada

Tiempo de lectura 4 min.

14 de noviembre de 2017. 23:45h

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Mariano Ruiz Díez 14/11/2017

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En el entorno de Nadal antes de viajar a Londres había quien pensaba que Rafa no debía competir en las ATP Finals. Los médicos le comentaron que la rodilla derecha estaba al límite, pero él decidió probar... Y tras caer ante Goffin se vio obligado a cerrar de una forma que no merecía un año extraordinario. La sobrecarga por estrés que le condicionó en la final de Shanghái, que le impidió jugar en Basilea y que le llevó a retirarse en los cuartos de París-Berçy acabó con su temporada antes de tiempo en el Torneo de Maestros de toda la vida.

El tratamiento a la desesperada que se aplicó en la rodilla no fue suficiente. Un año más, uno tan excepcional que ni él mismo había soñado, el físico de Rafa no le dio para llegar en condiciones a las últimas citas del ejercicio. Nadie ha jugado más que él en 2017. Los números no mienten. Cierra la temporada como número uno del mundo después de haber competido en 78 partidos (67 victorias y 11 derrotas) y haber levantado seis títulos en 17 torneos. La cifra de partidos es extraordinaria. Sólo otros tres jugadores se le acercan y sólo Alexander Zverev (20 años) podría superarle si llega a la final del domingo. El alemán se podría ir a 79 partidos; si Thiem (24 años) es finalista habría jugado 78 y el verdugo de Nadal en Londres, Goffin (26 años), se podría ir hasta los 73. Nadie más se le acerca. Roger Federer, por ejemplo, acumula 55.

La temporada de Rafa ha tenido una particularidad y es que en 54 días –desde que arrancó en Montecarlo hasta que conquistó el décimo Roland Garros– jugó 25 partidos. En la gira sobre tierra batida salió casi a uno cada dos días (campeón en Montecarlo, Barcelona, Madrid y París y cuartos de final en Roma). Nadie ha acumulado tantos partidos en tan poco tiempo. Y eso que sólo ha jugado cuatro torneos que no eran obligatorios: Brisbane, Acapulco, Barcelona y Pekín. Pero esos cuatro torneos significaron 18 partidos más y tres títulos.

Por eso el ejemplo de la temporada de Federer (36 años) es relativo. El suizo ha jugado 12 torneos (7 títulos) y su temporada se ha dividido en tres etapas. Después de ganar en Miami estuvo dos meses parado porque no compitió en tierra batida y después de hacer cuartos de final en Nueva York el cuerpo le lanzó un aviso y estuvo otro mes apartado de las pistas hasta regresar en Shanghái. Ganó ese torneo, ganó en Basilea y ahora, aparentemente intacto, busca su séptimo título de maestro.

¿Y cómo llegará Rafa a 2018? Una de las claves, quizá la principal como ha llegado a apuntar Moyá, de su enorme 2017 es que tuvo una pretemporada de verdad. Hubo muchas sesiones de entrenamiento de calidad. Ahora no será lo mismo, pero habrá tiempo para llegar a Australia en condiciones. «Ahora me voy a casa a descansar y a estar con los míos y sin ningún drama, feliz y agradecido a la vida. Creo que voy a estar preparado para empezar fuerte la temporada. El año que viene será un año exigente», dice Rafa.

Su baja da la alternativa en el torneo a Pablo Carreño. Es un premio para el gijonés en la mejor temporada de su vida. Thiem y Dimitrov son los obstáculos para alcanzar las semifinales.

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