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La Policía Nacional de Melilla cobra menos que la Local

«Nunca me imaginé asistir a un parto en la frontera de Beni Enzar», afirma el agente Francisco Millán. En su puesto deben enfrentarse a los saltos a la valla, enfrentamientos con contrabandistas...

  • Francisco Millán lleva ocho años en la frontera de Melilla: Beni Enzar
    Francisco Millán lleva ocho años en la frontera de Melilla: Beni Enzar
J.V. Echagüe / Belén Tobalina.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

07 de noviembre de 2017. 04:00h

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J.V. Echagüe / Belén Tobalina.  Madrid. 7/11/2017

Francisco Millán lleva ocho años de servicio en la frontera de Melilla: Beni Enzar. Su puesto es uno de los más duros del país. «El volumen de trabajo es abismal: las colas de coches que cruzan, los saltos a la valla, enfrentamientos con los contrabandistas, que nos tiran piedras...», relata este agente, miembro del Sindicato Unificado de la Policía (SUP).

«Tengo compañeros –prosigue– que han ayudado a gente con problemas de corazón, con heridas... el otro día a un diabético». Según la agrupación sindical CEP, «los policías nacionales de Melilla cobran menos que los locales, pese a tener más competencias». No llega a la brecha que les separa de los mossos, entre otras cosas, porque cuentan con un «plus» de residencia; sin embargo, dicen los sindicatos, sí que tienen condiciones menos ventajosas. «En el caso de la Policía Local, ellos cobran una jubilación que llega a los 1.800 euros; en nuestro caso es de unos 1.300 o 1.600. Nuestro trabajo, además, conlleva unos riesgos que no tiene la Policía Local, dicen desde la CEP. De hecho, Millán cuenta que cobrará unos 1.500 euros de pensión, mientras que su padre, policía municipal en Madrid, cobra 2.400. ¿Cuál es su opinión sobre la campaña de LA RAZÓN para promover la igualdad salarial de los cuerpos? «Entiendo que es lo suyo. Mismo trabajo, mismo sueldo, y nosotros somos el Cuerpo que más competencias abarca».

Como policía nacional y dado su ámbito de trabajo, Millán ha visto casi de todo. Aunque nunca se imaginó que ayudaría en un parto. Los hechos, como relata Millán, se produjeron de forma muy rápida. «Eran las cuatro o cinco de la madrugada. La muchacha venía junto a dos hombres». La mujer, de nacionalidad marroquí y de 47 años, rompió aguas nada más pasar el puesto fronterizo. El agente se dio cuenta de que el parto podía ser inminente, dadas las manchas en la ropa de la mujer, el avanzado estado de gestación y los dolores que sufría. Mientras el oficial solicitaba el envío de servicios sanitarios, Millán acompañó a la mujer al interior de las dependencias policiales: «Recuerdo que le dije al jefe, esta mujer lo mismo da a luz aquí, se le veía en la cara que estaba muy dolorida. La llevé a una zona donde están las máquinas para que se sentara en un banco. Es, además, la zona donde puede llegar más rápidamente la ambulancia».

El desenlace fue en cuestión de segundos. «La mujer se fue a sentar y se tiró al suelo, pregunté por si alguien sabía de esto, porque mi curso de primeros auxilios de poco me servía para la situación».

Millán, padre de dos hijas, temía que el parto pudiera complicarse, que el pequeño, que finalmente fue niña, viniese mal, que tuvieran problemas con el cordón umbilical, etcétera. Finalmente, no fue así. «Duró muy poco. En cuanto quise darme cuenta ya estaba. Alguien dijo ‘‘el niño, el niño, el niño’’, y cuando pensé que tenía que intervenir activamente, la niña ya había salido sola. No tuve que intervenir mucho, la verdad. La mujer había sangrado bastante. La niña no paraba de llorar, así que todo iba bien. Los especialistas me dijeron que no hiciera nada con el cordón umbilical. Se arropó al bebé con la ropa que llevaba la madre en una bolsita y llegó la ambulancia. No tardó mucho, 15 minutos como mucho, y ya cortaron el cordón umbilical».

«Me puse nervioso, pensé que cómo lo hacía si el niño venía de culo. Tengo mi cursillo hecho de primeros auxilios, pero tenía miedo por desconocimiento, a ver si iba a hacer más daño que bien, menos mal que no era la primera vez que daba a luz la mujer». Lo curioso es que no fue el único de la noche. Horas después vino otra mujer, era francesa, en avanzado estado de gestación. Aunque dio tiempo a que fuera trasladada en ambulancia».

Millán se hizo policía nacional hace casi diez años porque antes era militar. «Una de las salidas era sargento o policía nacional o guardia civil y me atraía mucho ser policía e irme de Melilla y hacer cosas fuera. Estuve trabajando un año y medio en Madrid, en Usera-Villaverde, luego vinieron mis niñas y me volví».

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