jueves, 17 agosto 2017
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Militares y diplomáticos desertan del régimen

  • A medida que pasan las horas, más y más elementos del régimen retiran su apoyo al coronel Muamar al Gadafi, desde altos mandos del Ejército hasta los líderes religiosos y el cuerpo diplomático.

EL CAIRO- En menos de 24 horas, siete altos diplomáticos  libios han presentado su dimisión –según el canal de televisión Al Yazira– en protesta por la brutal represión que está ejerciendo el líder libio, que parece cada vez más aislado y que estaría tomando estas drásticas y desesperadas decisiones prácticamente en solitario, apoyado sólo por una reducida parte de su entorno más cercano. Incluso su hijo, Seif al Islam, que fue el encargado el domingo de dar la cara por su padre y de amenazar a los libios de las graves consecuencias de la rebelión, ha prometido la formación de un comité de investigación para aclarar las circunstancias de las muertes de los últimos días –que se situarían ya en varios centenares en todo el país–, a las que él mismo había restado importancia pocas horas antes.

Pero a estas alturas es imposible negar el horror que está teniendo lugar en el país, a pesar de la censura y de la ausencia de Prensa internacional sobre el terreno. La delegación diplomática libia ante Naciones Unidas ha pedido a este órgano que tome medidas para detener el «genocidio» que está cometiendo el Gobierno libio contra su propio pueblo, que es lo que está escandalizando a muchos diplomáticos, como los embajadores de China, India, Indonesia, y el personal de las embajadas de  Suecia y Londres, donde habría rebeliones internas, así como a los líderes religiosos dentro de la propia Libia, que han emitido una fatua (edicto religioso islámico) en la que llaman a todos los musulmanes a rebelarse contra el régimen porque éste ya no merece ningún apoyo ni lealtad. En las filas de las fuerzas armadas y de las Fuerzas de Seguridad también habría cada vez más disidentes, en su mayoría agentes y soldados de bajo rango, pero también algunos altos mandos cruciales que han rechazado las órdenes de Gadafi de disparar contra los civiles, y de hacerlo, además, a matar.

Ayer, dos cazabombarderos libios aterrizaron en Malta y sus pilotos pidieron silo allí, supuestamente después de haber desertado, rechazando las órdenes del dictador de bombardear Benghazi. Ahora estaría ofreciendo informaciones sobre los movimientos de Gadafi y poniéndolas a disposición de la Unión Europea. Por otra parte, el ministro de Justicia libio, Mohamed Abdul Yalil, también habría presentado su dimisión por «el uso excesivo de la fuerza y la violencia ejercida contra los manifestantes libios», según informó ayer un periódico local.

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