sábado, 25 marzo 2017
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Una académica en el límite del español

  • Es la quinta mujer en formar parte de la casi tricentenaria Real Academia Española. Inés Fernández Ordóñez es también la miembro más joven de la Docta Casa, con 49 años, y el domingo, cuando tome posesión de la silla «P», también será la primera filóloga que ocupe un puesto en el pleno.

Dice que «siente el peso» de las circunstancias, pero no quiere más méritos de los que le corresponden: «Tampoco es sencillo para los hombres entrar en la Academia y hay muchos que destacan en sus respectivos campos». El domingo leerá su discurso de ingreso, «La lengua de Castilla y la formación del español», en el que resume una trayectoria profesional que busca por las raíces de la lengua y sus márgenes la verdad de retales que ha construido el castellano.

Formación de la lengua

«La fuente del deseo de conocimiento es el amor que se tiene por las cosas», dice Fernández Ordóñez, que es directora del Corpus Oral y Sonoro del Español Rural. Sus investigaciones, el trabajo de una vida, le han llevado a «matizar» algunas conclusiones sobre la formación de la lengua. La historia contada por Ramón Menéndez Pidal («Orígenes del español», 1926), sostiene la nueva académica, parte de la tesis «romántica» de que el castellano fue paralelo al avance militar de Castilla, del norte al centro y sur de la Península.

«Mi discurso trata de mostrar la complejidad de la formación histórica del español, en la que el protagonismo de la lengua de Castilla no siempre ha sido predominante», explica. Por ejemplo, los pronombres ‘‘nosotros'' y ‘‘vosotros'' o los tiempos compuestos se dieron antes en la Corona de Aragón que en Castilla. En sus años de investigación ha ido recopilando multitud de ejemplos similares, rasgos que son hoy propios del español y que provienen del oriente peninsular, del asturleonés, del gallego o del portugués. Como el sistema moderno de relativos, que distingue entre «quien» y «que» o el indefinido «alguien». Para Fernández Ordóñez, «la convivencia ha sido muy enriquecedora» a lo largo de los siglos. Por eso, cree que es estéril contestar la parte del mundo donde mejor se habla el castellano: «Cualquier variedad es digna de uso y respeto». En sus investigaciones, Fernández Ordóñez partió de textos que considera «míticos». Las circunstancias históricas de España y su tardía alfabetización permitieron que en la década de los 20 del pasado siglo Tomás Navarro Tomás, discípulo de Menéndez Pidal, recogiera en el «Atlas lingüístico de la Península Ibérica»  a través de encuestas las variantes y dialectos, y, por tanto, las formas del lenguaje compartidas entre el centro peninsular, Oriente y Occidente. Pero esos materiales terminaron en el exilio con el estallido de la Guerra Civil. En los 50 se publicó un tomo, pero el resto de documentación estuvo perdida hasta 2001. «Nos permite contemplar un panorama  más complejo. La visión tradicional que hemos tenido de la historia de la lengua española está condicionada por el nacionalismo romántico del siglo XIX, del que Menéndez Pidal es deudor y en el que se trataba de buscar el origen. Lo que quiero defender es que tan importante es el origen como la evolución». La construcción del español hay que releerla por las fronteras. Según sus conclusiones, no fue un proceso consecuencia de la «conquista» sino por el contacto, y, en esa dinámica, «no siempre se han impuesto los rasgos del habla de Castilla».


«Se puede rectificar»
Aún no es miembro de la RAE,  pero Fernández Ordóñez ya ha seguido las polémicas sobre la nueva Ortografía, entre ellas, la recomendación de llamar «ye» a la «y griega» o eliminar el acento de «solo». Ella es partidaria de la «tolerancia» y es consciente de que «la voz  la tienen los hablantes», dijo a Efe. «La Academia actúa de notario de la norma culta y si recomienda algo con lo que los hablantes no se sienten identificados, tendrá que rectificar». Su primera labor en la RAE será la preparación de la Edición Crítica de la «Estoria de España» de Alfonso X para la Biblioteca Clásica. Está pendiente también el «Nuevo Diccionario Histórico del Español».

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