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El Estatut no puede con «La Roja»

La presencia masiva de catalanes en la selección española de fútbol ha creado un vínculo más allá de lo deportivo y hace realidad un sueño político: Cataluña mandando en España. Que el Estatut no estropee la fiesta

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Luis Buxeres.  Barcelona.

Tiempo de lectura 8 min.

03 de julio de 2010. 22:16h

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Es día de partido y en La Masía, donde se educa y se forma a las jóvenes promesas del Barcelona, se respira un ambiente especial. Conviven muchas nacionalidades y el grupo de españoles se dispone a vivir una intensa velada. Hoy no cenarán con el resto de sus compañeros. Lo harán antes para reunirse en una de las salas del emblemático edificio para seguir el encuentro. No juega el Barça. Juega España, pero la pasión es casi la misma. Gol de Villa. Desde el piso de arriba se escuchan gritos. Hay euforia. «La Roja» va ganando.


La selección de Vicente del Bosque engancha más que nunca en Cataluña. El motivo es bien sencillo. El «estilo Barça» predomina en el combinado español. Hay ocho jugadores azulgrana en Suráfrica: Valdés, Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro y Villa. Y por si esto fuera poco, Capdevila y Cesc Fàbregas acaban de imprimirle el sello catalán a España. Bajo estas premisas resulta difícil que un catalán no se enganche a la selección.

 

Pero «la selección no es sólo el Barcelona, es mucho más. Es un entrenador y unos jugadores que representan unos valores», dice Guardiola desde Suráfrica, desde donde emplea el mismo sentido común que en el Barcelona. El entrenador catalán no cree en el enfrentamiento y sí en un estilo. Ajena a esta química, la clase política continúa empeñada en separar. En enfrentar a Cataluña con España usando la sentencia de Tribunal Constitucional sobre el Estatut como excusa. No se dan cuenta de que por cada gol de Villa suena un petardo de celebración en Barcelona. Que cada partido de España reúne a miles de personas en bares de toda Cataluña con la misma pasión que lo hace el Barça.

Es la misma clase política que vive de espaldas a esta realidad. Los mismos que no permiten que en Barcelona se instalen pantallas gigantes para que los miles de seguidores de «La Roja» se reúnan para ver los partidos de la selección española en el Mundial. Una petición realizada por el Partido Popular y que el Ayuntamiento de la capital catalana ha rechazado. Pero siempre quedan los bares, los domicilios particulares, donde las distintas sensibilidades se unen con el mismo objetivo: ver a España campeona del mundo.

Catalán en Suráfrica
Pase de Iniesta, taconazo de Xavi y gol de Villa. Así se resume el gol de España a Portugal en cuartos. Un tanto «made in» Barça. Resulta imposible que un «culé» no se identifique con la jugada. «¡Meva!» [mía], le chilla Piqué a Puyol en un entrenamiento en Potchefstroom, lugar de concentración de la selección española. «Tranquil» [tranquilo], le responde el capitán azulgrana. La mayoría de jugadores del Barça usa el catalán como idioma habitual allá donde va. Y también lo hace con «La Roja». Es un signo de normalidad y nadie se lleva las manos a la cabeza. Es algo que sucede hace muchos años y seguirá sucediendo muchos más.


La cita mundialista de Suráfrica supone el punto culminante de la simbiosis futbolística catalano-española. Aunque la relación viene de lejos. «Hoy en día la gente está más conectada que antes con la selección, pero los catalanes han sido casi siempre mayoría desde que tengo uso de razón», recuerda «Chus» Pereda, nacido en Burgos pero afincado en Cataluña desde hace 50 años.

Pereda fue jugador del Barcelona durante ocho temporadas, entre 1961 y 1969, y formó parte del combinado nacional que levantó el primer gran trofeo internacional de España, la Eurocopa del 64. De hecho, el centro del histórico gol de Marcelino fue suyo, aunque en los resúmenes de la época cambiaron la imagen. «La gente en Cataluña  vibra más con España de lo que lo hacía antiguamente. Es normal, muchas personas simpatizan con todos los jugadores del Barça que hay en el equipo de Del Bosque y los apoyan más», relata.

El ex internacional español considera que «los jugadores del Barça son los que llevan la voz cantante en la selección, los que le dan el estilo de juego. Por eso es normal que los "culés " y muchos catalanes se identifiquen y disfruten más con las victorias de España». A Pereda no le gusta demasiado mezclar el fútbol y la política. De hecho, no le gusta hablar de política y cree que a mucha gente tampoco. «Cuando se habla de política, conozco mucha gente que pone cara de no querer hablar. Lo nuestro es el fútbol», apunta. «En Cataluña hay minorías que van en contra de la selección española, pero conozco a muchísima gente que está muy orgullosa de ser catalana y sabe que es española», concluye.


Las dos sensibilidades
En la misma línea que «Chus» Pereda se expresa Enrique Lacalle, ex vicepresidente del Barcelona durante el mandato de Joan Gaspart y presidente de la feria inmobiliaria «Barcelona Meeting Point». «Creo sinceramente que la gran mayoría de catalanes quiere que gane España. Cada gol que marca, escucho tantos petardos como cuando marca el Barça», subraya.

 

Una opinión muy diferente a uno de los que le sucedió en el cargo, Alfons Godall, siete años vicepresidente azulgrana con Joan Laporta. «Nunca sentiré emoción alguna cuando gane el equipo que representa al Estado que no respeta la voluntad del Parlament de Cataluña ni del pueblo catalán consultado en referéndum. Más bien todo lo contrario, deseo con todo mi corazón que pierda», publicaba en las redes sociales el ya ex vicepresidente después de la victoria española ante Portugal y la sentencia del Estatut.

Lacalle tiene muy claro que la supremacía del Barça en la liga se ha trasladado a «La Roja» y es un factor muy importante para la identificación de los catalanes con la selección. «La columna vertebral de Del Bosque es del Barça, es normal porque es el campeón, y eso ayuda porque le da un estilo Barça indiscutible», indica.

Analizando las reacciones de alegría de los futboleros catalanes y comparándolas con la crispación que se vive entre la clase política, resulta evidente que existe una distancia enorme entre la realidad que viven los políticos y la de la gente. «En contra de todo lo que se oye, yo por la calle escucho a la gente que apoya a la selección. Siempre hay alguna voz altisonante pero la inmensa mayoría va con España», explica Lacalle.

La euforia que se vive en Cataluña con la selección española contrasta con la llamada del presidente de la Generalitat, José Montilla, al pueblo catalán a manifestarse por «sentirse maltratado» por el Tribunal Constitucional. Una llamada que se plasmará en una manifestación el próximo 10 de julio, curiosamente un día antes de la final del Mundial, una cita en la que podría estar España. «Habrá que ver cuánta gente va a esa manifestación», cuestiona Lacalle. Vayan los que vayan, seguro que muchos han celebrado los goles de Villa en Suráfrica.

Hoy en día, esta doble vertiente es más evidente que nunca. «A la gente de la calle le preocupan las cosas normales, las que tienen que ver con la vida cotidiana como la familia, la seguridad o el trabajo. La sensibilidad de muchos políticos es diferente, basta ver la televisión o leer el periódico. Unos van por un lado y la gente, por otro bien distinto», destaca  Lacalle.

Resulta paradójico que  la época en el que el Barcelona ha estado más politizado como club, con Joan Laporta de presidente, haya coincidido con la masiva presencia de catalanes y «culés» en la selección española, la mayoría jugando un papel fundamental. Laporta ha utilizado al Barça como plataforma política durante los últimos años sin pudor, proclamando su independentismo allá por donde iba. De hecho, un día antes de abandonar el cargo, anunció la creación de un partido propio para intentar el asalto a la Generalitat: «Democracia catalana». Paralelamente, los Xavi, Piqué, Puyol y compañía defendían orgullosos los colores de España. Sus propios jugadores. Catalanes todos. Y es que cada uno es libre de escoger su camino.

El grito de Xavi
La identificación de los jugadores  catalanes del Barcelona con la selección española es total. El propio Xavi, santo y seña del barcelonismo y del estilo de juego azulgrana, espetó un comentado «¡Viva España!» durante la celebración de la Eurocopa y sigue caminando por las calles de Tarrasa sin que nadie le mire mal, aunque a algunos les cueste creerlo. Eso sí, el grito le valió una broma de sus compañeros en el siguiente entrenamiento.


Una situación de lo más normal según Dolors Montserrat, portavoz del PP en el Parlament de Cataluña. «Los catalanes se sienten muy identificados con España y la selección, son sólo algunos políticos los que quieren confundir a la gente». Montserrat admite que existe «una minoría que sólo se identifica con Cataluña», pero reitera que «la gran mayoría está al lado de España. Y eso se ve cuando juega la selección, con las banderas en los balcones. Por la calle no se ve ni una mosca cuando hay partido de "La Roja" y todos los coches van con la radio puesta». La dirigente popular tiene muy claro que «los catalanes pasan del Estatut en este sentido».

En La Masía las luces empiezan a apagarse. El partido ha acabado y España ha ganado. Hay que apagar la televisión y meterse en la cama, que mañana hay clase y entrenamiento. La felicidad preside el primer piso. Las jóvenes promesas del Barça han disfrutado con la selección y se van a dormir con una sonrisa. Que lo que el fútbol ha unido, no lo separe la política.

 

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