lunes, 01 mayo 2017
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«No molestes estoy reflexionando»: la protesta continúa

  • Cientos de personas desobedecen la prohibición y prevén más movilización.

«No me molestes, estoy reflexionando». Bajo este lema, con ese juego de palabras, se concentraban ayer decenas de jóvenes en la Plaza de Santa Teresa de Ávila, para apoyar las reinvidicaciones del movimiento 15-M, lo que algunos han denominado «indignados», en alusión al libro del francés Stéphane Hessel. A su protesta se fueron sumando más y más personas. Están en desacuerdo con el modelo político y el sistema electoral español -entre otras cuestiones-, aunque muchos de ellos sí votarán.

La prohibición de la Junta Electoral Central no pasó desapercibida- Nadie usó pancartas con alusiones o consignas políticas. Pero sí proliferaron esas otras quejas. Y una promesa común en las plazas castellano y leonesas: mantener las movilizaciones tras esta jornada.
Sin incidentes

En el resto de capitales de Castilla y León la actividad fue frenética. En Burgos, donde tuvo lugar la manifestación más numerosa el pasado viernes (3.000 personas), tenía lugar una nueva manifestación multitudinaria, por el centro de la ciudad.

En Valladolid, la Plaza de Fuente Dorada, que se ha convertido en un auténtico trasiego de personas, curiosos y manifestantes, celebró un simbólico acto a media tarde, en el que cada persona que quería tomar la palabra, lo hacía. La acampada se mantuvo.

En Zamora, en la Plaza de la Constitución, frente a la Subdelegación del Gobierno, se dieron cita un centenar de personas. En Palencia fueron en torno a cuarenta «indignados» los que se situaron en la Plaza Mayor. En Salamanca, se respetó la prohibición y decenas de jóvenes obviaron los sacos de dormir y las tiendas de campaña para sólo animar la jornada en la Plaza de la Constitución.

En Segovia, escasa actividad junto al Acueducto, ya que muchos marcharon a Madrid. En León, se organizaron talleres lúdicos, mientras en Soria hubo una concentración silenciosa con 200 personas.

A pesar de la alegalidad de estas muestras espontáneas de inconformidad con la situación y con las diferencias existentes entreciudadanía y ciertos colectivos directamente señalados por las reivindicaciones -en especial, políticos y banca-, no hubo que lamentar incidentes reseñables.

 

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