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Miryam Pintado y Alicia Hernández: «Si defiendes el “Made in Spain” no puedes fabricar en China»

  • Miryam Pintado y Alicia Hernández ya suman doce años juntas
    Miryam Pintado y Alicia Hernández ya suman doce años juntas / @jpageorge
Marta Robles. 

Tiempo de lectura 5 min.

23 de diciembre de 2017. 22:27h

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Marta Robles.  25/12/2017

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Pocas veces me he encontrado con personas tan entusiastas que hayan conseguido convertir sus sueños en realidad sin dejarse la amistad en el intento. Y eso que ambas son guapas, listas, divertidas y temperamentales. Unos ingredientes perfectos para cualquier cóctel, pero explosivos para compatibilizar las relaciones empresariales. Son Alicia Hernández y Miryam Pintado y también Dolores Promesas: una mujer virtual y bicéfala, alma de una firma exitosísima con la que se identifican mil y una españolas. Doce añitos tiene ya «la niña». «La idea –cuenta Miryam– nació de la necesidad de crear algo diferente, una marca atractiva más allá del producto y con una filosofía de vida que se contara a través de la colección». «Estuvimos un año preparándolo –sigue Alicia–, decidiendo cómo sería el personaje, su historia, preguntando a los amigos relacionados con moda para que nos fueran dando su ‘‘feedback’’. Pero cuando salió la primera colección, que encargamos a una diseñadora, ¡no nos gustó nada! Se nos cayó el alma a los pies».

Disgusto mayúsculo

El disgusto fue mayúsculo, pero no abandonaron. Llevaban cinco años dedicadas a su empresa de comunicación, The Gallery Room, y sabían que existía ese nicho. «Trabajar en la comunicación es la mejor manera de entender cómo posicionar una marca –dice Myriam–, por eso decidimos que la nuestra tendría tienda online y estaría en redes sociales desde el principio. En eso fuimos pioneras. Además, convinimos que Dolores sería una diseñadora virtual y que sería ella y no nosotras quien daría la cara». «Pero eso tuvimos que cambiarlo –explica Alicia– porque en Telemadrid arrancaron un “Madrid Directo” diciendo: “Exclusiva: Dolores Promesas no existe”. Nosotras habíamos jugado con la ambigüedad de un personaje inventado, pero, a raíz de ese titular, nos lo replanteamos todo porque pensamos que la gente podía sentirse engañada y empezamos a aparecer para explicar que era un personaje virtual, tras el que había gente real». Un equipo liderado por ellas, que lo hacía todo: el plan de marketing y comunicación, los números y el diseño de una marca que desde los inicios se convirtió en objeto de deseo. «Al principio –cuenta Miryam– decidimos contravenir las normas del marketing y hacer una campaña de comunicación durante seis meses sin que se pudieran comprar las prendas que enseñábamos. Las pocas que teníamos eran para la Prensa y las «celebrities» que nos ayudaban a mostrarlas, pero nada más. Luego ya nos metimos a trabajar en en cuerpo y alma». Y cuando salió cautivó en el primer instante y Dolores Promesas se convirtió en un referente.

«Fuimos rompedoras –sigue Miryam– y creamos un estilo. Tenemos clientas que se sienten identificadas con la marca, que son felices cuando se ponen nuestras prendas y saben que dentro de dos años se las volverán poner, porque no es una ropa de usar y tirar». «Es importante desmarcarse de las tendencias, porque tienen una vida muy corta –dice Alicia–. Da igual lo que se lleve, lo importante es cómo te sientas, que estés a gusto. Y eso es lo que hemos querido transmitir siempre». Les pregunto por la mujer Dolores Promesas, porque es una marca con unas características muy determinadas. «Son mujeres que han sufrido por amor, como yo –habla Alicia–, que soy muy de sufrir en general». «Mujeres empoderadas, luchadoras, hechas a sí mismas y que tienen que conciliar su vida profesional con la personal –añade Miryam–. Es decir, cualquier mujer». Buena filosofía para una marca, desde luego. «Es la de nuestra vida –asegura Alicia–; porque con lo bueno y lo malo, las mujeres valientes gozan, pero también sufren». Para sufrimiento, supongo, el de haber salido en plena crisis. «La crisis nos recibió con los brazos abiertos –dice Myriam–, pero en vez de achantarnos, como vimos que estar en tiendas multimarca no nos funcionaba, decidimos abrir las nuestras propias y apostar, pese al riesgo. El primer año abrimos dos y desde ahí, seis y siete al año. Ahora tenemos 26». «Más todos los puntos de venta de El Corte inglés –concreta Alicia–, y eso que nos decían: pero qué hacéis abriendo tiendas cuando todo el mundo cierra. Igual fue una mezcla de inconsciencia e ilusión, pero funcionó».

Riesgo local

Y lo hizo con otro riesgo añadido: el de fabricar en España. «Y en ese momento –continúa Alicia– el “Made in Spain” no estaba nada valorado. Todo el mundo se iba a fabricar fuera. Pero nosotras tuvimos claro que queríamos defender lo nuestro y que Dolores debía hacerse aquí. Queríamos una moda muy española, con una mujer con caracolillo, lunar, flor, sombrero. Que fuera súper evidente su origen. Y si defiendes el “Made in Spain” tienes que ser coherente y no puedes fabricar en China. Además, queríamos recuperar esa parte del oficio que se estaba perdiendo, los talleres que estaban cerrando». «Fue muy duro al principio –dice Miryam– por el dinero y porque ni siquiera encontrabas sitios donde fabricar». Pero lo consiguieron. Y de qué manera. Ahora tienen 75 personas empleadas directamente, además de los talleres externos, el personal de las franquicias, los proveedores de tejidos. En total dan trabajo a unas 300 personas. Está claro que el matrimonio Pintado/Hernández funciona, pero, ¿no ha tenido altibajos...? «Pues, no –asegura Alicia–, nunca hemos tenido una crisis personal. Y creo que la clave está en que somos la noche y el día». «Alicia es impulso, creatividad, positivismo», dice Miryam. «Y Miryam es la parte cerebral, la calma, quien te pone los pies en la tierra, quien maneja la realidad. Sin ella yo estaría debajo del puente de Segovia porque soy muy desorganizada», asegura Alicia.

Parece que han conseguido el equilibrio gracias al respeto. «Exacto –afirma Miryam–. Por eso no hay reproches y cada decisión de una es de las dos, salga bien o mal e independientemente de quien la haya tomado». La última, entrar en el mundo de la perfumería. «Estamos limpias –dice Alicia con humor–, tenemos gel, jabón, colonia...» «Siempre pretendimos que Dolores Promesas albergara todo tipo de líneas –dice Miryam–, por eso aparte de los complementos y la línea del hogar que sacamos en su momento, contamos con una de belleza y la de perfumería que acaba de salir y, en breve, saldrá la de papelería». Pues nada, si alguien quiere también oler a Dolores Promesas, que sepa que el perfume se llama «Heaven» y las aguas de colonia «Báilame el agua» y «Con mucho arte» todo muy lleno del mensaje de la marca, impregnado de la personalidad de Miryam y Alicia.

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