Andalucía

La lucha exitosa de Alejandra María dejará huella

La consejería accede a la educación domiciliaria que demandaba la familia para esta menor de tres años con un enfermedad rara. Su caso «abre la puerta» a otros niños andaluces entre 3 y 6 años, como Kevin o Alma, a los que la ley no amparaba por no tratarse de educación obligatoria

Un profesor acudirá a la casa de Alejandra a partir de la próxima semana
Un profesor acudirá a la casa de Alejandra a partir de la próxima semanalarazon

La consejería accede a la educación domiciliaria que demandaba la familia para esta menor de tres años con un enfermedad rara

Alejandra María no es una niña más. El coraje de su familia permitirá sentar precedente. Después de un «agotador» mes de lucha, la Consejería de Educación ha concedido la educación domiciliaria que demandaba. La próxima semana, un profesor acudirá a casa de la pequeña, de sólo tres años, para iniciar sus clases, un derecho que le correspondía como a los miles de alumnos que se incorporan al segundo ciclo de Infantil en los centros públicos andaluces. Pero Alejandra María padece una enfermedad rara llamada artrogriposis congénita múltiple y la estimulación que supondría aprender un ratito cada día, gracias a la figura de la educación domiciliaria, no está contemplada legalmente hasta los seis años, cuando debería iniciar Primaria. La Junta de Andalucía ha tenido la «sensibilidad» necesaria para rectificar y atender la solicitud. Queda mucho por hacer por estos menores, pero el empeño de padres y madres como estos deja una huella para otros en situaciones similares. Todo un ejemplo.

El vídeo que Marina grabó con su hija en brazos ha tenido mucho que ver. Casi un millón y medio de reproducciones en Facebook permiten imaginar el alcance que ha tenido su mensaje y los apoyos recibidos. En él reclamaba a otros padres en su situación que se unieran a ella en la reclamación de la Junta. Al menos seis casos más se han sumado de la provincia de Málaga, de donde es Alejandra, y de Granada. «Le ha abierto la puerta a todos los niños de Andalucía», resaltaba exultante Antonio Guerrero, portavoz de la Plataforma de Atención Temprana, agradecido a la consejera de Educación, Sonia Gaya: «Cuando las cosas se hacen bien hay que decirlo».

El caso de Alejandra, y varios más, habían llegado incluso esta semana a la Fiscalía del Menor, la última puerta a la que Marina llamó ante la falta de respuesta por parte de la Administración. «Los políticos deben entender que en educación domiciliaria podría haber casos de meses, pero otros que tardan años en incorporarse al colegio. Se necesita una ley que lo contemple ya que es una realidad social, aunque de una minoría que calla. No se puede mirar hacia otro lado», explica Marina, que ha pasado en el último mes días muy duros, pero que ahora saborea la recompensa, ilusionada: «Aún no me lo creo, pero ha merecido la pena». También para Kevin y Alma, otro dos menores que también comenzarán a beneficiarse de la educación domiciliaria a partir de la próxima semana, y cuyas familias se sumaron a la reclamación a la Administración.

Recientemente, el Partido Popular pedía a la Junta de Andalucía un plan específico de atención escolar fuera del centro a través de una enmienda presentada al Presupuesto de 2018, dedicada a los menores con enfermedades crónicas que no pueden acudir a clase y en especial al caso de Alejandra.