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Carmena imita a Colau y asesta un golpe al turismo de Madrid

Carmena imita a Colau y asesta un golpe al turismo de Madrid
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Creará una tasa para los visitantes que no llevaba en su programa electoral y cobrará a los bancos por cada cajero que mantengan en servicio en la vía pública.

Coincidiendo con el nuevo curso y la vuelta de las vacaciones de verano, posiblemente en la primera semana de septiembre, el Ayuntamiento de Madrid pondrá encima de la mesa y tramitará la creación de una tasa turística. Todo aquel que se hospede en la capital, una vez se apruebe esta nueva figura fiscal, tendrá que pagar un recargo cuyo montante variará en función de la categoría de su hotel. El impuesto afectaría a un sector que en 2014 comenzó a ver la luz y en el que, sólo en la ciudad de Madrid, trabajan 59.762 personas Lo adelantó ayer el delegado de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato. Advirtió que todavía no está perfilada la propuesta pero que podría formar parte de los presupuestos que el Gobierno de Manuela Carmena redacte para 2016. En todo caso, el delegado del área económica subrayó que la tasa será reducida, «residual en cuanto a la recaudación», aunque a pesar de que según sus cálculos preliminares podría reportar a las arcas municipales un montante por encima de los 30 millones de euros. Sánchez también reconoció su intención de crear un impuesto a los bancos por sus cajeros en la vía pública. Una medida que la Asociación Española de Banca criticó ayer tras advertir que terminará recayendo sobre el cliente.

A pesar de la premura con la que el equipo de Carmena ha planteado la creación de la tasa turística, Ahora Madrid no la incorporó a su programa electoral. De hecho, durante la campaña electoral, el único partido que defendió la idea fue Izquierda Unida. En un debate electoral organizado por la Asociación Española de Profesionales del Turismo, el edil de Ahora Madrid Jorge García Castaño admitió que la tasa turística «no se contempla estrictamente en su programa». El concejal de Carmena sí abrió entonces la puerta a debatir en torno a este recargo impositivo y, en todo caso, «siempre que se entienda la tasa no para recaudar sino vinculada a la promoción, especialmente en el exterior». Sin embargo, el delegado del área económica no aclaró el destino de lo recaudado. La iniciativa de Carmena logró poner de acuerdo casi al completo a la oposición política en el consistorio y a los empresarios del sector. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reclamó ayer «prudencia extrema» a la hora de subir impuestos que dañen al turismo. La líder de la oposición, Esperanza Aguirre, calificó la propuesta como «absolutamente disparatada y demencial». Ciudadanos también rechazó la propuesta mientras que desde las filas socialistas se recibió con buenos ojos. El PSOE sólo pone dos condiciones: que lo recaudado se destine íntegramente a la promoción turística y que tenga el consenso de todos los actores en materia turística.

La postura del sector turístico ante una posible tasa que grave al viajero en Madrid es unánime: rotunda negativa y disconformidad. «Implantar una medida así significaría cruzar unas líneas rojas que van contra el interés social, ya que el turismo supone más del 7% del PIB de la región e implica 300.000 empleos, por lo que que supondría ir en contra de la propia sociedad. Ahora que Madrid está en la senda de la recuperación turística, no podemos permitir una medida así y penalizar al viajero, ya que puede suponer una barrera psicológica para visitar la capital y, por tanto, frenar la llegada de turistas nacionales e internacionales», asegura Jesús Gatell, presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Comercio de Madrid y de CEIM. A diferencia de la tasa turística que ya existe en Barcelona, cuyos beneficios económicos se dedican íntegramente a mejorar la promoción y dinamizar el destino, «lo que es inaceptable es que en Madrid se plantee que el importe obtenido se dedique a otros fines, ya que para eso el Ayuntamiento debe buscar otros recursos», puntualiza Gatell, quien recuerda que la tasa turística «no es una medida extendida en Europa; de hecho tan sólo se aplica en París».

En cualquier caso, la industria turística coincide en reclamar consenso. «Ninguna Administración debe tomar una medida de este tipo sin tener en cuenta la opinión del sector turístico y de todos los ámbitos que viven de él, como la restauración, el comercio, los locales de ocio...», exige Gatell. De hecho, en este sentido, el presidente de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid, Antonio Gil, solicitó ayer una reunión «con la máxima urgencia posible tanto con la alcaldesa como con los máximos responsables de Economía y Hacienda para intercambiar opiniones sobre la oportunidad y conveniencia de esta tasa y, en caso de implantarse, sobre los detalles de la misma».