jueves, 17 agosto 2017
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Madrid

El Día del Pilar que Carmena quiere ocultar

  • Asistencia masiva a la procesión de Nuestra Señora del Pilar en el barrio de Salamanca en respuesta a la eliminación de los actos religiosos del programa de fiestas

Centenares de personas asistieron a la tradicional procesión de la Nuestra Señora del Pilar en el barrio de Salamanca
Centenares de personas asistieron a la tradicional procesión de la Nuestra Señora del Pilar en el barrio de Salamanca
Andrea Sánchez

«La alcaldesa debe responder ante la inmensa mayoría católica del barrio», reclamaron ayer los vecinos del distrito de Salamanca, descontentos porque la regidora madrileña ha optado por ignorar el origen religioso de las fiestas de Nuestra Señora del Pilar y San Miguel en el programa del festival del barrio de Salamanca y, además, obviar la misa y la procesión en honor a los santos que se celebran cada año. Actos religiosos de los que los vecinos no hubieran podido saber de no haber sido por el díptico publicado por la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, desde donde ayer tarde partía la procesión.

Este cambio de criterio, calificado por muchos devotos de la Virgen como de «ignorante actuación», ha provocado muchas quejas en el barrio. «Siempre han aparecido la procesión y la misa en el programa y no sabemos por qué este año no aparecen, cuando, además, se trata también de algo cultural», protestó uno de los asistentes a la procesión, que inició su recorrido ayer por las calles del barrio de Salamanca a media tarde. Un desfile que, en opinión del párroco, Antonio García Rubio, este año ha sido uno de los más transitados en respuesta a los cambios de Ahora Madrid. Según García Rubio, la desaparición de los actos religiosos del programa de fiestas no han sido responsabilidad de la parroquia y «debería pensarse» que vuelvan a incluirse el próximo año.

«Si el 12 de octubre es el Día del Pilar de toda la vida, ¿por qué tienen que quitarle el nombre a las fiestas?», consideró una vecina, que entiende que porque «a ellos no les guste la Iglesia», no querían mantener el origen religioso de las fiestas populares . «Así la Iglesia se va a olvidar, se va a dejar de lado», lamentó, dejando ver su antipatía ante estas reformas. Otra devota de la Pilarica reclamó más respeto por las tradiciones del barrio. «Es mi barrio, mi Virgen y estoy aquí en la vida por ella y tengo que venir a agradecerlo, por lo que el cambio de nombre me parece una falta de respeto. Me tienen que respetar igual que yo a ellos», se quejó.

De la misma forma, las monjas que acudieron a ver la procesión mostraron su rechazo al la anticlerical medida de Carmena. «Todo esto está fundamentado en la ignorancia. Si realmente profundizaran en el origen y la cultura que conlleva tantos años de creencia, respetarían mucho más las costumbres religiosas». De hecho, la eliminación del nombre sacro de las fiestas y la misa y procesión de la parroquia del programa suscitaron grandes debates en torno a la religión y la tradición de nuestro país. Algunos vecinos hicieron hincapié especialmente en la «ridícula forma» que tiene la alcaldesa de arremeter, especialmente, contra la religión cristiana. Afirmaron que en España no sólo convive la religión cristiana sino que hay muchas otras religiones a las cuales Carmena hace oídos sordos.

Sin embargo, no todos se mostraban tan beligerantes con la «laicización» de las fiestas del Pilar en el barrio de Salamanca. «Es una tontería, cada uno que haga lo que quiera. Parece ser que este cambio ha sido consecuencia del poco sentimiento secular de la alcaldesa, pero considero que cada uno ha de tener sus propias ideas y deben dejar a todos tener las suyas», comentó otro de los vecinos del barrio.

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