Colombia

El Papa: «Ver sufrir a los niños hace mal al alma»

Francisco visitó en Medellín un centro que acoge a 1.200 huérfanos. Tras un encuentro destacó que «la renovación de la Iglesia no nos debe dar miedo»

El Papa Francisco a su llegada al aeropuerto Enrique Olaya Herrera en la ciudad de Medellín (Colombia)
El Papa Francisco a su llegada al aeropuerto Enrique Olaya Herrera en la ciudad de Medellín (Colombia)larazon

Francisco visitó en Medellín un centro que acoge a 1.200 huérfanos. Tras un encuentro destacó que «la renovación de la Iglesia no nos debe dar miedo».

Colombia se ha propuesto pasar a la historia como uno de los países que más se volcó en la visita de Francisco a un país. En Bogotá, la misa que presidió reunió a más de un millón de personas, en Villavicencio a unas quinientas mil y Medellín igualó a la capital.

No en vano, esta última es considerada la capital católica de Colombia, donde se da un mayor número de vocaciones y la salud de la Iglesia es muy buena. Francisco comenzó el día con una misa en el aeropuerto Enrique Olaya Herrera, y por la tarde celebró un encuentro con los religiosos, seminaristas, consagrados y familias en el estadio La Macarena. Antes, visitó el Hogar San José, que acoge a unos 1.200 niños huérfanos y que se ha convertido en uno de los centros de asistencia social más importantes del país.

Ya desde la noche del viernes, miles de personas se agolparon en los alrededores del aeropuerto a la espera de que abrieran las puertas de acceso. Soportaron hasta primera ahora una intensa lluvia, lo que convirtió la zona en un auténtico barrizal.

«Es un regalo que venga el Papa», contó a LA RAZÓN María Isabel, de Medellín. María Rosa, por su parte tiene 71 años y es de Táchira, Venezuela. «He venido yo sola desde mi país para ver al Papa», afirmaba con una sonrisa.

Francisco no pudo llegar en helicóptero como estaba previsto al aeropuerto a causa del mal tiempo, por lo que se vio obligado a hacer el trayecto desde la base aérea de Rionegro, tras llegar procedente de Bogotá, en coche. En la homilía, invitó a todos los fieles a «ir a lo esencial» y a no «aferremos a cierto estilo, a ciertas prácticas que nos acercan más al modo de ser de algunos fariseos de entonces que al de Jesús».

Francisco explicó que el «discipulado», es decir, seguir a Jesús, «no es algo estático», sino «un continuo movimiento hacia Cristo». Directo como de costumbre, afirmó que «la renovación no nos debe dar miedo» y puso de ejemplo a la propia Iglesia, que «está siempre en renovación». «En Colombia hay muchas situaciones que reclaman de los discípulos el estilo de vida de Jesús, particularmente el amor convertido en hechos de no violencia, de reconciliación y de paz», sostuvo. Francisco lanzó una enérgica llamada a la evangelización, puesto que «también hoy a nosotros se nos pide crecer en arrojo, en un coraje evangélico que brota de saber que son muchos los que tienen hambre, hambre de Dios, hambre de dignidad, porque han sido despojados».

Emotiva fue la visita de Bergoglio al Hogar San José, donde un gran mural con el rostro de Francisco reflejó lo que significa el Pontífice para todos ellos. «Ver sufrir a los niños hace mal al alma porque los niños son los predilectos de Jesús. No podemos aceptar que se les maltrate, que se les impida el derecho a vivir su niñez con serenidad y alegría, que se les niegue un futuro de esperanza», aseguró el Papa a los niños y al personal de esta residencia.