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Alta protección contra los hackers

La temporada estival es una de las épocas más fructíferas para los ciberdelincuentes y amigos de lo ajeno. Y muchas veces les facilitamos la tarea. Lo ideal es no decir cuándo nos vamos ni cuándo regresamos a través de las redes sociales.

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Juan Scaliter. 

Tiempo de lectura 4 min.

07 de julio de 2017. 23:02h

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Juan Scaliter.  7/7/2017

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Llega el verano y nuestra conducta hace, literalmente, el agosto de los delincuentes en la red: hackers, ladrones, estafas...Todo está a pedir de boca. Y más ahora que en Europa y en algunos otros países, el roaming ha desaparecido.

Poco tiempo atrás, la empresa española BQ realizó un estudio entre más de 1.200 voluntarios sobre sus costumbres en vacaciones. Entre los resultados más llamativos, pero probablemente menos sorprendentes (vaya paradoja) figuraba el hecho de que un 90% de los veraneantes no se desconecta del móvil durante su periodo de descanso. Y eso los adultos, la cifra es mayor aún para los adolescentes que están todo el tiempo conectados. Y esta costumbre puede ser muy peligrosa si no se toman una serie de precauciones. ¿Por qué? Vamos por pasos. Los cacos están alertas a quienes publican en redes sociales la sempiterna imagen cargando el coche, en el aeropuerto o la estación de tren con el consabido «Comienzan las vacaciones». Todos sonrientes, todos felices esperando unas semanas de diversión. Pero a la vuelta podemos encontrarnos con una desagradable sorpresa. Vamos con el decálogo (o casi) de lo que no se debe hacer

No a las etiquetas

Los amigos de lo ajeno se sirven de las redes sociales para crear un mapa de casas abandonadas, sobre todo si cometemos el habitual error de etiquetar la foto con la localización. Así, primer paso para garantizar nuestra seguridad: desactivar la localización de la cámara (ir a configuración en esta app y en la de nuestras redes sociales y cancelar su activación que a menudo viene por defecto).

Cuidado con las fechas

Para complicarles algo más las cosas a los amigos de lo ajeno, lo ideal es no decir ni cuándo nos vamos ni cuando regresamos. Olvidaros de esos estados de «Quince días de libertad en...» el destino elegido.

Privacidad y privacidad

Si no hay modo de evitar que nuestros hijos o nosotros compartamos contenidos en las redes sociales, la alternativa es configurar estas páginas en modo privado para que solo quienes nosotros decidamos tengan a acceso a nuestro material fotográfico y avisar también que no compartan...algo que ya es más complicado.

Lo gratis siempre se paga

Aeropuertos, estaciones de tren, restaurantes, museos y sitios públicos. Cada vez en más lugares hay redes wifi gratuitas. De ellas no sabemos ni sus configuraciones de seguridad, ni quién las ha desarrollado. Sí, pueden llevar en el nombre Ayuntamiento de Meloestoy Pasando Pipa, pero ponerle nombre a una red es muy sencillo. «Los puntos de acceso WiFi de aeropuertos y hoteles – nos explica Tim Berghoff, experto en ciberseguridad en G DATA Software – se convierten en estas fechas en objetivo de ciberataques, pues raramente están convenientemente protegidos y los cibercriminales pueden interceptar fácilmente el tráfico de datos que circula a través de ellos». La mejor alternativa es averiguar por una red VPN (Virtual Private Network) que básicamente impide que se «lea» la información desde que sale de nuestro dispositivo móvil (smartphone, tableta o portátil), hasta que llega a destino.

Compras muy caras

Excepto algunos afortunados, el presupuesto veraniego siempre está muy ajustado. Y a veces, para ahorrarnos unas horas de espera, tenemos la alternativa de comprar entradas por internet. Hacerlo a través de redes públicas, dando nuestro número de tarjeta y claves personales, es tentar al diablo. Lo mismo ocurre con la banca online. La red del operador móvil, al menos en estos casos, es una alternativa mucho más segura.

Las cadenas de favores

Todas las familias o grupos de WhatsApp tienen uno. Se trata de un sujeto que comparte todo lo que ve sin ningún tipo de filtro, ni de ética ni de buen gusto...ni de seguridad. Basta que uno de ellos crea haber descubierto un sitio, una aplicación o una oferta única para que de al botón de compartir y nos envíe un mensaje con un malware. Un antivirus, aún en el móvil (más si es Android) y al menos durante el verano, no es mala idea.

El café más caro del mundo

El kopi luwak, un café que es tragado y luego excretado por una civeta, es considerado el más costoso, pudiendo llegar a los 50 euros la tasa. Pero no hablamos de este café, sino de los cibercafés y ordenadores públicos. Puede que nos sintamos tentados de usarlos en vacaciones, pero la regla general es que no debemos confiar en ellos. Si fuera imprescindible, la mejor opción es navegar de modo incógnito, de lo contrario dejamos en ese ordenador todos nuestros datos, aunque sea nuestro historial de búsqueda y contactos. Y cuando nos vamos, recordar cerrar la cesión de los servicios usados. No hacerlo es como dejar la tarjeta en el cajero automático, con la clave escrita.

Smartphone con cinturón de castidad

Innecesario es decir que actualmente nuestro móvil lleva en su interior más información que la que podamos recordar: bancos, redes sociales, claves, correos electrónicos, contactos, imágenes... Al engorro de perder todo esto en caso de robo, se añade que se trata de información muy valiosa. La mayoría de los antivirus cuenta con un sistema que permite anular y bloquear el acceso a datos en caso de robo o pérdida. Y muchos sistemas nativos tienen hasta sistemas de localización. Claro que hay que configurarlos antes de irnos de vacaciones.

Siempre al día

Actualizar el sistema operativo toma unos pocos minutos y reduce las posibilidades de hackeo. Obviamente tiene que haber una conexión a la red para hacerlo. Por favor, que no sea pública.

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