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Julie Mehretu: pintura para tiempos convulsos

  • Julie Mehretu presenta en Santander 30 pinturas de gran formato y 60 dibujos
    Julie Mehretu presenta en Santander 30 pinturas de gran formato y 60 dibujos

Tiempo de lectura 4 min.

11 de octubre de 2017. 23:59h

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11/10/2017

Para Julie Mehretu, la destrucción es tan rica artísticamente como la creación. Forman parte del mismo proceso, el ciclo eterno. Por eso, muchas de sus obras se articulan a través del borrado («un gesto tan importante como los otros», alega), la difuminación y el palimpsesto. Capas sobre capas en las que el caos se apodera de un orden establecido o por establecer. Es, ni más ni menos, la historia y el devenir de la actualidad, la lucha constante de opuestos, tensa y contradictoria, lo que, usando técnicas milenarias como el dibujo, trata de reflejar esta artista etíope de nacimiento y criada en Estados Unidos que muestra por primera vez en España, a través de 30 pinturas de gran formato y 60 dibujos integrados bajo el título «Una historia universal de todo y nada», una amplia retrospectiva de su obra en el Centro Botín de Santander, inaugurado el pasado mes de junio.

Hay en la historia vista por Mehretu a través de su vida y obra un curso fatalista y fatal. El tránsito de la esperanza al desasosiego, de la utopía a la distopía. «Me interesa la contradicción, el fracaso y el impulso de las ideas», explica. Su trabajo está marcado por la experiencia fallida de la revolución etíope en los 70, cuando ella era solo una niña. Sus padres abandonaron el país africano tras el fin drástico de la esperanza que se abrió con el derrocamiento del emperador Haile Selassie y terminó en dictadura militar. «Fue un momento en el que había utopía, ilusiones, pero se acabó viviendo una realidad muy dura», dice la artista. Desde entonces arrastra Mehretu, que inició su carrera en los 90 y prontó alcanzó el éxito (lo que, según el comisario Vicente Todolí, hacía que «la tentación de hacer lo mismo con su obra fuera fuerte, pero ha evolucionado en sendas divergentes»), un desencanto que se vio confirmado con el fracaso de la Primavera Árabe ya en el siglo XXI, en plena madurez creativa. La exposición marca claramente el paso de la utopía a la distopía en torno a los años 2011 y 2013: el color inicial da paso al gris, si no al negro, y donde antes se advertían de fondo formas arquitectónicas, figuras racionales tratando de emerger o sepultadas por manchas sin orden ni concierto, acaban por prevalecer marcas atávicas que esconden casi totalmente las capas primeras que Mehretu forma con esbozos arquitectónicos. «Hay un fallo, un fracaso, en la creación de estas ciudades», dice.

Al final, la agitación, el caos y la multitud se apoderan del conjunto. «Mehretu construye sus pinturas a través de la destrucción; cada capa viene lijada y borrada. Su pintura es producto de un conflicto», señala Todolí. Para Benjamin Weil, director artístico del Centro Botín, el trabajo de la afroamericana es de una actualidad pasmosa: «Con los materiales más clásicos, la pintura y el dibujo, trabaja sobre materias de hoy y refleja el caos del mundo y el palimpsesto de la historia». «Mehretu permite que la pintura sea un instrumento vivo para contar lo que está pasando», añade Todolí. La artista considera que vivimos tiempos de «reacción proteccionista en Europa y Estados Unidos», momentos convulsos en los que, dice, «se repiten los ciclos del pasado». Su trabajo consiste en desarrollar un nuevo lenguaje artístico para contar lo de siempre bajo el sol: la construcción y la destrucción, el infierno y el paraíso. Y en su caso eso se plasma a través del dibujo y la pintura, la tinta y el acrílico. «Siempre he trabajado con técnicas clásicas porque ése era el lenguaje que me eligió a mí. Además, hay muchos aspectos y barreras que saltar en la pintura».

Cotización al alza

La cotización en el mercado de Mehretu es alta. Algunas de sus obras han alcanzado los 7 millones de dólares. Sin embargo, en España apenas hemos tenido la oportunidad de verla. Expuso en 2006 en el MUSAC de León, pero ésta del Centro Botín es la primera cita que puede ser considerada retrospectiva. Todolí explica que se articula a modo de «flashbacks», desde las obras más recientes -un en concreto terminada estas pasadas semanas- a piezas de 10 años atrás. Para la propia artista, que el año que viene expondrá en Los Ángeles y en el Whitney de Nueva York, esta muestra «es una oportunidad de repasar mi trabajo del pasado y verlo en este entorno, con esta luz increíble; es muy instructivo y especial estar aquí».

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