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La tierra prometida de Bale

El Madrid, sin Ronaldo, Benzema, Kroos, Marcelo ni Kovacic, depende del galés frente a una Real Sociedad más optimista que nunca. Gareth siempre ha marcado en Anoeta.

  • Bale, en Valdebebas
    Bale, en Valdebebas

Tiempo de lectura 4 min.

17 de septiembre de 2017. 01:03h

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En el último partido, en la Champions contra el Apoel, de vez en cuando se veía a Bale estirar las piernas: las alzaba casi hasta la cabeza, como se suele hacer en los entrenamientos o minutos antes de comenzar un partido. También lo hizo contra el Levante, pero esa vez fue porque tuvo que salir sin calentar para sustituir a Benzema cuando éste se retiró lesionado. El público del Bernabéu se fija en el galés porque hay una parte de la grada que no le perdona lo que sí le perdonan a otros. Y si Bale falla un pase, pronto aparecen los murmullos. Para su suerte no juega el Madrid en su campo hoy y sí que lo hace en Anoeta. «Siempre ha sido un gran estadio para mí. Ojalá pueda volver a marcar y ayudar al equipo a ganar el partido, que es lo más importante. Tenemos que volver a la senda buena y escalar posiciones en la clasificación de la Liga», ha dicho el futbolista esta semana. Cuatro veces ha jugado en el campo de la Real y en las cuatro ha marcado. Su primera temporada, un trallazo desde lejos; la segunda, tras un jugadón con un caño incluido; la tercera, un cabezazo para dar vida al Madrid; y para comenzar la temporada pasada, otro cabezazo a pase de Carvajal. Es decir, toda clase de goles para mostrar los recursos que tiene, superiores a la gran mayoría de los futbolistas.

Más que nunca necesita el conjunto de Zidane que Gareth continúe su idilio en el campo de un rival más peligroso que nunca y en una situación insospechadamente peliaguda. El Madrid no puede permitirse dejarse más puntos para que la distancia con el Barcelona no empiece a preocupar. «El Real Madrid ahora es el mejor equipo que hay y tenemos que jugar con los pies en el suelo. Igual nos llega en buen momento, pero contra el Madrid nunca puedes decirlo muy alto, porque son un gran equipo», ha explicado Canales. Es una Real feliz contra un Madrid sin Benzema y sin Ronaldo. Por tanto, Bale tiene que ser el que marque las diferencias, probablemente con Asensio al lado, mientras que Mayoral espera en el banquillo.

Zidane confía en el galés al igual que el resto del club, que considera que el debate sobre Bale es más un asunto externo. La lesión a final del año pasado rompió la forma de un futbolista que hizo un 2016 espectacular, quizá siendo el más decisivo en el Madrid que ganó al Atlético la Undécima. Después siguió en ese estado de forma durante la Eurocopa. Pero la falta de continuidad por la lesión le lastró y ahora da la impresión de que mentalmente no la ha olvidado.

El técnico madridista cree que con minutos, Bale recuperará la potencia y volverá a ser un jugador profundo y con gol. A veces, el fútbol es cuestión de centímetros y en el club consideran que Bale está a muy pocos de volver a ser desequilibrante. Frente al Apoel sus mejores minutos llegaron por la banda izquierda. Fue de lateral izquierdo como empezó su carrera Bale y luego ha evolucionado. «Por supuesto que soy un jugador diferente. He tenido que cambiar. Cuando eres joven, llegas a un sitio y empiezas a hacerlo bien, tienes que encontrar otras maneras de superar obstáculos. He cambiado mucho, pero siento que puedo seguir mejorando», decía en el «Daily Mail» esta semana.

No es un futbolista de muchas palabras, ni con la Prensa ni con los aficionados o los compañeros. Más bien tímido, si vino al Madrid es en parte porque conocía a Modric y eso le ayudó a integrarse. El golf le relaja y no se le ve nunca alterado, aunque como hoy, esté en el centro de todas las miradas. El Madrid depende de él.

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