lunes, 05 diciembre 2016
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Obligado en la casa del mito

  • Rota la racha fuera, el Sevilla busca ganar en Zagreb ante la mirada de Suker, que fue jugador del Dinamo antes que estrella en el Pizjuán.

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Obligado en la casa del mito

Hace veinticinco años, el Sevilla fichó a un joven delantero croata procedente del Dinamo de Zagreb. Un club de medio pelo, o sea, reclutaba a un futbolista desconocido a cambio de la entonces astronómica cantidad de 150 millones de pesetas, algo menos de un millón de euros. Hoy, ese equipo que celebraba como hazañas sus clasificaciones para la Copa de la UEFA –una logró Suker en cinco temporadas– pasea orgulloso su palmito de pentacampeón continental, mientras que aquel zurdo desgarbado se convertía en una leyenda: héroe de la séptima Copa de Europa del Real Madrid, bota de oro del Mundial de 1998 y actual presidente de la federación de su país. Esta noche se reencuentran en el estadio Maksimir de Zagreb.

No será el Dinamo hoy (20:45, con arbitraje del inglés Michael Oliver) un anfitrión tan amable como Suker, cicerone de cuanto sevillista se asoma esta semana a la nación adriática. Derrotados en sus dos primeros partidos y con entrenador nuevo tras la destitución de Zlatko Kranjcar, los hombres que adiestra el búlgaro Ivaylo Petev se saben ante la última ocasión de reengancharse a, al menos, la lucha por la tercera plaza.

El Sevilla encara su doble enfrentamiento ante la teórica «cenicienta» del grupo con la idea de acumular seis puntos que no lo obliguen a jugarse el pase en la última jornada, en Lyon. Los hombres de Sampaoli se quitaron en Leganés el peso de sus 500 días sin ganar fuera, pero son conscientes, incluido el técnico argentino, de que el nivel de su fútbol es deficiente, nada que ver con la arcadia de «jogo bonito» pregonada por los sustitutos de Emery. Pero mientras llega el goce estético, que a lo peor no llega jamás, bien está ir llenando el buche de resultados. Y en ese afán pragmático se deja las pestañas un Sevilla que recuperó para el viaje a Rami y Kiyotake, si bien no es previsible que irrumpan en el once vencedor en Butarque. Hasta los rapsodas se apuntan al mandato castrense de no modificar los planes ganadores, y acaso renunciará Sampaoli a un delantero para dar entrada a Mercado y que Iborra respalde en el centro del campo a N’Zonzi. Nunca perdieron los hispalenses en sus siete duelos ante rivales de la ex Yugoslavia. No es cuestión de romper la racha.

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