jueves, 23 marzo 2017
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Carreño se hace mayor

  • Se mete por primera vez en las semifinales de un Masters 1.000 tras levantar dos pelotas de partido

Carreño se hace mayor

Pablo Carreño, 25 años, está viviendo muchas emociones en este 2017. En la primera ronda de la Copa Davis, contra Croacia el pasado febrero, supo lo que es la presión de esta competición, al perder el primer punto ante un tenista peor que él, Franko Skugor; y conoció también la alegría de saber corregirse, de poder con la tensión y de sumar el quinto punto, el que daba la clasificación a España. Son duelos que ayudan a crecer como tenista. Quizá el haber vivido una eliminatoria tan dura como ésa le ayudo a superar los momentos duros que tuvo en los cuartos de Indian Wells ante el uruguayo Pablo Cuevas, el hombre que le había derrotado hace apenas dos semanas en las semifinales de Sao Paulo. Porque fueron varios esos momentos complicados, sobre todo en el dramático tercer set. Para llegar ahí, el primer set no existió simplemente porque Cuevas no jugó. No metía una bola dentro y se llevó un merecido 6-1 en apenas 23 minutos. Esa facilidad en el arranque despistó a Carreño, algo más errático en el segundo parcial (3-6).

Se llegó así a la manga definitiva, a la película de Hitchcock. El primer giro de guión fue un «break» en contra para el español. Lo que hacía una hora parecía pan comido, de repente estaba más que cuesta arriba. Pero Pablo no se vino abajo. Es un jugador que arriesga, que le pega duro tanto de derecha como de revés, y salió de la primera situación crítica para llevar el partido al alambre. A la igualdad absoluta. Un error era un mundo. 4-4 y 15-40 para Carreño, dos pelotas de «break». La meta cerca otra vez, pero la respuesta de Cuevas fueron dos saques directos, y eso que es un jugador que no es especialista en el servicio. Salvó el juego el uruguayo, 5-4 para él... y 30-40: primera pelota de partido y de semifinales; segundo saque para el español. Momento de máxima tensión: un tiro ganador de Carreño devuelto por el rival, una subida a la red, otro golpe definitivo contestado con un vuelo de Cuevas que puso la pelota en el otro lado y obligó a Pablo a hacer un remate complicado para seguir vivo. Defendió de cine el suramericano, pero no pudo con todo y acabó ensangrentado en el dedo, el codo y la rodilla. El partido paró unos minutos para que lo atendieran.

Salvó Carreño la situación: 5-5. Ganó su saque Cuevas después: 6-5. Otra vez la tensión para el gijonés y otra vez pelota de ruptura en contra, es decir, bola para perder el encuentro. Y, de nuevo, segundo saque. Se metió Cuevas en la pista para hacer un restazo y la respuesta de Carreño no pudo ser mejor. Se agarró a la pista como pudo, con un golpe casi sentado en el suelo, y resucitó por segunda vez. Rescató lo que parecía imposible, lo que era un punto cantado. Demostró carácter, llegó al «tie break» y allí fue más consistente para acceder por primera vez en su carrera a las semifinales de un Masters 1.000.

Esos fueron los puntos clave del partido, pero entre medias, una vez superado el primer set que no existió, se vio un duelo intenso, carreras, defensas, tiros ganadores y largos intercambios entre el juego «liftado» de Cuevas y el más plano del español. Victorias así son las que te hacen endurecer como jugador. A las semifinales ha llegado, en parte, favorecido por un cuadro en el que perdieron algunos favoritos (Murray) y se retiraron otros como Bautista. Su rival en la próxima ronda será un «top 10»: Wawrinka, el número tres del mundo, o Thiem, el número ocho. Carreño es ahora el 23, el mejor puesto de su vida, pero lo mejorará después de su actuación en Indian Wells.

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