domingo, 25 junio 2017
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Nadal-Wawrinka, la final perfecta

  • Rafa busca su décimo Roland Garros en su décimo día decisivo en París. El suizo no ha perdido nunca en la última fecha de un «Grande».

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Nadal-Wawrinka, la final perfecta

Doce años después de levantar su primera Copa de Mosqueteros Nadal busca la décima. Del adolescente desbocado de las dos-tres primeras ediciones al ejemplar jugador actual han pasado más de una decena de «Grandes», más de medio centenar de títulos, demasiadas lesiones y una trayectoria legendaria. Rafa llega a su décima final en París muy cerca de su ideal. Lo reconocen Carlos Moyá y Toni Nadal. «Roland Garros es el grandísimo objetivo del año y Rafa llega en un buen momento, con un bagaje de victorias importantes y está más que preparado para ganar», dice el primero. «Está en un momento muy bueno de forma, no ha perdido ningún set y eso es demostrativo de que le está pegando bien a la pelota. Es su mejor momento del año sobre tierra batida y está jugando mejor que en Barcelona, que en Madrid, que en Montecarlo y que en Roma. Pero jugamos contra un rival que también está en su mejor momento», comenta su tío.

Wawrinka es un jugador desconcertante que ha encontrado su mejor hábitat en los «Majors». Y lo ha hecho muy tarde. Hasta los 28 años no alcanzó una semifinal. Desde entonces ha ganado tres títulos (Australia, Roland Garros y Abierto de Estados Unidos) en otras tantas finales. No ha perdido un partido decisivo en un «Grand Slam» y sólo tiene pendiente Wimbledon para entrar en un club exclusivo en el que sólo están Fred Perry, Don Budge, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi, Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic como ganadores de los cuatro «Grandes».

La temporada en tierra batida del suizo no tiene nada que ver con la de Nadal. Rafa sólo ha perdido un partido. Fueron los cuartos de final de Roma ante Thiem. Tres títulos (Montecarlo, Barcelona y Madrid) en un trayecto similar al que terminó en anteriores ediciones con la victoria en París. Wawrinka ha sido un desastre hasta la semana anterior a Roland Garros. Había ganado dos partidos hasta Ginebra, pero en el torneo suizo se llevó el título y ya acumula diez victorias seguidas antes de la final. Sólo ha cedido dos sets, los dos que perdió ante Murray, aunque si se trata de cifras previas a la final, las de Rafa son abrumadoras. Nadie ha estado tan poco tiempo en pista (poco más de diez horas) para alcanzar la final y nadie ha cedido tan pocos juegos, sólo 29.

El partido de Rafa ante Thiem fue el ensayo perfecto para lo de hoy. «Son dos jugadores bastante similares, con revés a una mano y un esquema muy parecido, los dos muy agresivos. Nos esperamos un Wawrinka todavía más agresivo de lo que es normalmente. Si tiene un buen día va a ser complicado, pero también Rafa tiene sus armas para contrarrestarlo», afirma Moyá. ¿Y cómo se anula al suizo? Toni tiene la fórmula: «Es muy agresivo, tiene mucha potencia en cada golpe y hay que intentar que golpee en posiciones incómodas. Rafael tiene que hacer lo de siempre, pegarle bien de ‘‘drive’’ y de revés. Cuando te enfrentas a un rival determinado sabes qué golpes le pueden hacer más daño y cuáles menos. Esto no es diferente a una semifinal o unos cuartos», señala. Rafa coincide con su tío: «Quien piense que la final será fácil se equivoca. Stan está haciendo un tenis espectacular en París. Es un tenista que cuando golpea muy fuerte a la bola es difícil pararlo. El truco está en que no pegue en posiciones cómodas de la pista y moverle continuamente».

¿Y qué dice el suizo? La final no tendrá nada que ver con la de Australia hace tres años con Rafa tocado en la espalda. «Jugar contra él en la final de Roland Garros es el mayor desafío en el mundo del tenis. Cuando está al otro lado de la pista hay que cambiar totalmente la estrategia, moverme muy bien para ser agresivo y saber que dependeré mucho de mis sensaciones con el revés».

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