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«El coste por kilómetro en un coche impulsado por gas natural es un 50% menor»

Antonio Calvo, responsable de movilidad sostenible Seat España, habla para LA RAZÓN

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Tiempo de lectura 8 min.

08 de octubre de 2017. 05:33h

Comentada
Fran Castro Madrid. 8/10/2017

Las energías alternativas en la industria del automóvil son una realidad y fabricantes como Seat ya cuentan con modelos impulsados por gas natural, un coche que puede moverse con este combustible, y a la vez, también con gasolina, gracias a la incorporación de dos depósitos. Y todo sin que el conductor note nada. Completar la distancia entre Madrid y Barcelona tiene un coste de 20 euros en un modelo como el León TGi, que tiene un precio similar al resto de la gama.

–¿Por qué Seat apuesta por esta clase de energía, el gas natural, y no por otras?

–Estamos vislumbrando que va a haber una confluencia de distintas alternativas de movilidad sostenible. Cierto es que lo más mediático hoy es la electromovilidad, y de hecho nosotros ya hemos anunciado que vamos a tener nuestro primer vehículo eléctrico en 2020. A partir de ahí, estamos viendo que cada vez la demanda es más creciente, ya no sólo por un tema de contaminación, sino porque las nuevas generaciones tienen cada vez más sensibilidad hacia la sostenibilidad en el ámbito de la movilidad y porque también las restricciones son cada vez mayores, sobre todo en las grandes ciudades, con lo que, de alguna forma, hay que aportar soluciones. El gas natural vehicular es una tecnología ya contrastada, ya madura. No necesita desarrollo con un coste de adquisición exactamente igual al de un vehículo convencional, es decir, que estamos acercando al cliente hacia una tecnología sostenible sin que por ello tenga que pagar un mayor coste. Los descuentos o la eficiencia económica, por así decirlo, en cuanto a lo que es el coste por kilómetro recorrido es un 50% menor en relación a la gasolina y un 30% en relación al diésel.

–¿Es el gas natural el nuevo diésel?

–El gas es una más de las alternativas sostenibles que vamos a trasladar al mercado. Por un lado, las nuevas generaciones tienen el concepto de sostenibilidad más arraigado; es un valor. Su forma de concebir la movilidad es otra, no vislumbran un coche en propiedad. Ven el coche compartido con mucha más sencillez que los que tenemos ya más edad. Y por otro, en cuanto a lo que son diferentes alternativas de movilidad y de combustibles, el diésel está claro que va a ir a menos. Insisto, el gas natural vehicular, por ahí, soluciona. Y luego está la otra parte. Hay gente que está abrazando la sostenibilidad por necesidad. Madrid es un claro ejemplo. Ya ha habido un cierre, una restricción importante por unos episodios de contaminación por alta polución que van a replicar otras ciudades tanto en España como en el resto de Europa. También está la concienciación de que ya es un problema de salud, algo que está contrastado y que hay que atajarlo de alguna manera. Si se ven las matriculaciones, ya se observa que están girando hacia la gasolina y hacia las diferentes alternativas sostenibles.

–¿Cómo ve un fabricante como Seat el apoyo de las Administraciones y el desarrollo de las infraestructuras necesarias en relación al gas natural?

–En este sentido, está claro que la industria del automóvil tiene que ir de la mano de la Administración. Hay medidas que yo aplaudo como el etiquetado medioambiental, que de alguna forma homogeneiza y marca una norma a través de la cual se conoce la eficiencia energética de los vehículos y su impacto medioambiental y ahí, evidentemente, las dos etiquetas que la Dirección General de Tráfico considera más respetuosas son la «Cero Emisiones», el vehículo eléctrico, y la «Eco», que una vez más incorpora esa diversidad que forman el GLP, el gas natural y los híbridos. Otra medida que también aplaudimos fueron las ayudas. Hace poco hemos tenido el Plan MOVEA, en las que ha habido aportaciones.

–¿Insuficientes?

–Siempre vamos a decir que son insuficientes. En el caso de gas natural vehicular los 600.000 euros que había de dotación se agotaron en 38 minutos, no llegaron a la hora, pero más que insuficiente, porque también entendemos que cualquier ayuda que venga bienvenida sea para incentivar que cada vez haya más vehículos sostenibles,. Lo que pediríamos es que fueran estables en el tiempo.

–¿Deberían fusionarse los planes PIVE y MOVEA?

–Yo creo que sí. Además, el PIVE, en esencia, lo que trata es de renovar el parque y también está el componente de sostenibilidad. Cuanto más antiguos son los vehículos más contaminan. Fusionar los dos planes irá en aras de buscar un parque más renovado, con mayores elementos de seguridad, que también incidan contra la siniestralidad y que a su vez las emisiones bajen. Creo que beneficia a todo.

–¿Qué aceptación están teniendo modelos como el Mii y el León impulsados por gas natural?

–El Mii es el coche urbano. Un coche fantástico para clientes que necesitan esa tipología de vehículo y luego tenemos el León, que encaja en el segmento de los compactos que tiene la gran ventaja que aúna lo mejor de los dos mundos. No deja de ser un vehículo de gasolina con las mismas prestaciones de su hermano de gama, pero que también puede funcionar con gas natural, con las mismas prestaciones a nivel de potencia y conducción dinámica. A final de año vamos a lanzar el Ibiza y en 2018, el Arona.

–¿Qué percepción tiene el cliente cuando le ofrecen un coche impulsado por gas?

–Hay mucho desconocimiento todavía. Hay dos tipos de clientes. Uno muy informado, el que está sensibilizado y conoce el tema, y luego está el que lo desconoce y el que se acerca preguntando por un coche con la etiqueta «Eco» que le permita entrar en el centro de Madrid si vuelve a haber restricciones y que, además, es más económico.

–¿Es casi una necesidad en algunos casos...?

–El taxi es un claro ejemplo. A partir del 1 de enero la renovación del taxi en Madrid sólo podrá hacerse con coches con etiqueta «Eco» o «Cero emisiones». Un taxi que tiene que hacer muchos kilómetros, a lo mejor la electromovilidad no es la mejor de las opciones y sí dentro de unos años. Barcelona y Madrid, al margen de ayudas, ya cuentan con infraestructura de gasineras suficiente para que un cliente se plantee funcionar con un coche de gas natural. En Madrid, en la actualidad, hay 12 estaciones y muy bien distribuidas y en Barcelona, 11. Es decir, en grandes ciudades ya es una realidad poder funcionar con ese coche e insisto, tiene la dualidad de también poder funcionar con gasolina. Plantearse ahora el precio de un coche eléctrico frente a uno de gas natural es como la noche y el día.

–¿Se mantendrán los precios del gas tan baratos como ahora?

–Nosotros fabricamos coches, pero lo que sí hemos visto es la evolución del gas como combustible y lo hemos contrastado con los derivados del petróleo y es cierto que ha sido mucho más estable. Y las empresas distribuidoras con las que tenemos alianzas nos dicen que existen muchas más reservas. No entra en la competitividad que existe en el petróleo. Tenemos argumentos para vislumbrar que el precio será estable.

–¿Y qué hay del biogás?

–Es llevar el gas un paso más allá en el concepto de sostenibilidad. Hay proyectos y es una realidad en muchos sitios generar gas a partir del tratamiento de aguas residuales. Nosotros colaboramos en un proyecto piloto en Jerez de la Frontera junto a Aqualia y FCC.

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