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El secreto del crecimiento empresarial

La Razón
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Cuando hablamos de crecimiento empresarial pensamos en el progreso de una compañía que le permite alcanzar ciertos niveles de éxito. Es el objetivo primordial de cualquier empresa que busca prosperar y avanzar en el mercado en el que opera. Precisamente, ésta ha sido una de las asignaturas pendientes en España durante los últimos años, debido en gran parte a la crisis económica que ha “sacudido” al país desde 2011. No obstante, el cierre de 2015 ha presentado unos resultados alentadores en cuanto al desarrollo empresarial, con un crecimiento del 2,5% respecto al curso anterior.

Buscamos un incremento en variables como la producción, los beneficios o las ventas. El problema es que, en numerosas ocasiones, el camino que tomamos para alcanzar nuestros objetivos marcados es erróneo.

Como consecuencia de los problemas económicos que han afectado a las empresas nacionales, muchas han optado por los recortes como la fórmula idónea para hacer frente a las adversidades. Desde mi punto de vista, es una estrategia equivocada, debido a que estamos limitando las posibilidades de desarrollo de nuestra compañía. El camino para crecer y evolucionar en tiempos difíciles debería ser la innovación. Para progresar hay que encontrar nuevas vías de hacer negocio y no existe otro camino que el que tiene como premisa fundamental innovar.

Siguiendo esta línea, es imprescindible que las compañías realicen un esfuerzo por estar en la vanguardia de la tecnología. Las nuevas tecnologías, hoy en día, suponen un mecanismo esencial a la hora de desarrollar la actividad profesional. Los avances técnicos nos permiten colaborar en el crecimiento de la empresa e impulsan la creación de un modelo productivo más competitivo e innovador. En mi opinión, ese es el camino a seguir, que nos obliga a reinventarnos o... reinventarnos.

No debemos olvidarnos del talento, pieza imprescindible para llegar a ser líder en el sector. Las personas motivadas y absolutamente comprometidas con la empresa para la que trabajan, son el elemento diferenciador entre una compañía mediocre y una compañía que se posiciona como un referente.

Asimismo, es esencial que nuestras estrategias empresariales se centren en el cliente adaptándonos a sus necesidades e incluso adelantándonos a ellas.

Por lo tanto, pese a las dificultades que todavía afronta el tejido empresarial español, existen numerosas razones para ser optimistas de cara al futuro. Un futuro que se vaticina cada vez con más fuerza como alentador y positivo. Para crecer hay que arriesgarse, no existe otro camino.

Talento, innovación y buscar la excelencia en la experiencia del cliente son precisamente tres de los caminos esenciales a seguir si queremos que el crecimiento empresarial siga siendo un hecho y no una utopía. El éxito empresarial está a la vuelta de la esquina, debemos perseguirlo sin pausa y no dejar de crear valor.