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España logrará llegar al final del túnel en 2018

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Óscar Reyes.  Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

18 de diciembre de 2017. 12:19h

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Óscar Reyes.  Madrid. 18/12/2017

Preparen los cotillones, los trajes de noche, los fuegos artificiales y la música que tenemos motivos para celebrar el Año Nuevo. Si hace poco se llegaba al último día del curso con pocas esperanzas para el siguiente, esta vez no será así. 2018 se presenta con buenas noticias y previsiones para la economía española, que volverá a estabilizarse después de una recuperación casi milagrosa.

El Producto Interior Bruto nacional viene creciendo por encima del 3% desde 2015, según el Fondo Monetario Internacional. Y, después de tomar ese fuerte impulso obligado tras la crisis, España regresa poco a poco a la normalidad y la institución dirigida por Christine Lagarde ha estimado un aumento del PIB del 2,5% para el próximo año y del 2% para el siguiente. Sin embargo, estas cifras pueden rebajarse frente a un continuado clima de inestabilidad política, así que dependerán de lo que ocurra en Cataluña después de las elecciones del 21-D.

Fuentes de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) afirman que «las perspectivas siguen siendo favorables, si bien la incertidumbre sobre la actividad y el empleo es mayor debido a la situación en Cataluña. Este escenario central del FMI contempla un impacto moderado y de duración limitada de la crisis en esta Comunidad Autónoma, que restará unas dos o tres décimas al crecimiento del PIB español en 2018, por lo que se estima un incremento del 2,5%, en línea con la Comisión Europea y otros analistas españoles. Con esta previsión, España continuará creciendo más que la media de la Eurozona y, de hecho, será el país que más crezca entre los principales que comparten el Euro».

La reactivación del consumo es una de las claves para estas expectativas halagüeñas, pues España, tradicionalmente, ha basado su economía en la demanda interna. Con la recesión, y la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos y de capacidad de préstamos de los bancos, ésta cayó hasta el -5,1% en 2012. Era como si el país, siguiendo la tendencia del resto de Europa, se hubiese estancado, y necesitaba una terapia de choque. Así, la política monetaria expansiva de Banco Central Europeo conocida como QE, que se inició en 2015 para inyectar liquidez y bajar los tipos de interés, fue un momento de inflexión. Las entidades financieras volvieron a tener financiación y los españoles iban recuperando dinero, que aceleraba otra vez la demanda doméstica. Así, aumentó un 3,4% ese mismo año, un porcentaje inusual que se ha ido estabilizando paulatinamente hasta que en 2018, indica el FMI, el crecimiento de la demanda interna será del 2,2%.

Para la CEOE, esta moderación se debe «al agotamiento del consumo embalsado tras la crisis y a cierta recuperación de la tasa de ahorro». Y, a partir de ahora, la demanda interna se estabilizará en torno al 2%, al conjugarse una subida de los precios y la creación de empleo. Funcas estima que en 2018 la media anual de la inflación total sea del 1,5%, siendo los productos energéticos los que más se encarecerán, un 3,9%, aunque dependerá de las oscilaciones del precio del petróleo.

Tasa de paro

Tener trabajo es lo que más preocupa a los españoles, sobre todo con la precariedad laboral que se instauró en el país debido a la crisis económica. Los contratos que ofrecen las empresas son breves y frágiles, pero a través de la suma de todos ellos se logra rebajar la tasa de paro. En diciembre de 2012 más de una cuarta parte de la población activa de España estaba desempleada, una proporción drástica que se ha ido reduciendo hasta que en 2018 la tasa de paro alcance el 15,6%. La tendencia de creación de puestos de trabajo continuará en 2019, cuando dicha cuota baje al 15%, según datos del FMI, aunque aún permanecemos lejos de las cifras previas a la crisis, cuando el paro registrado se situaba alrededor del 8%.

Es importante desarrollar el empleo, obviamente, pero igual relevancia tiene que los trabajos estén bien remunerados. Precisamente, los sueldos de los españoles han salido muy perjudicados por la crisis. Unos se lo redujeron para mantener su empleo, y quien ha tenido la suerte de incorporarse al mercado laboral, lo hace con un salario demasiado bajo.

En 2018 estaremos más cerca de que esta situación se revierta. Juan Pedro Aznar, profesor del Departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de ESADE, explica que «hasta ahora, una asignatura pendiente es que parte del trabajo creado ha sido en base a salarios bajos. Sin embargo, varios analistas apuntan, que conforme avance la recuperación en algunos sectores, los salarios mostrarán subidas moderadas, lo que también contribuye al crecimiento. Incluso el propio Draghi ha hecho comentarios al respecto».

Draghi, como presidente del BCE, tiene en su poder una de las decisiones más importantes del próximo año: ¿qué hacer con los tipos de interés? Se encuentran en su mínimo histórico, el 0%, desde marzo de 2016, con el objetivo de incentivar el consumo por la vía rápida. No obstante, algunos analistas piensan que lo lógico sería que el próximo año, paralelo al fin de los estímulos extraordinarios de la QE, los tipos de interés vuelvan a subir el próximo año para normalizar el entorno financiero y dando posibilidades reales de rentabilidad.

En la CEOE indican que habrá que esperar más allá de 2018 para que los tipos aumenten de nuevo y se regrese a medidas más ordinarias: «La reducción de las compras de bonos por parte del BCE es un primer paso para, en un futuro, ir normalizando la política monetaria en la Eurozona. No obstante, este proceso será lento y no hay que olvidar que los tipos de referencia siguen en el 0%, y que no se prevé que hasta bien entrado 2019 pueda llevarse a cabo ninguna subida».

EURO

Del futuro de los tipos también dependerá el valor del euro respecto al dólar, emitido por una Reserva Federal que ya ha aumentado otra vez los tipos hasta niveles de 2008. La moneda de la UE enfrentará un 2018 con cambios, pues el BCE reducirá la creación de divisa y dejará de comprar bonos a los bancos. Con ello, se espera que el euro se aprecie en los próximos 12 meses.

En la CEOE comentan que «frente al dólar, la situación del euro estará más equilibrada, ya que la Reserva Federal de Estados Unidos continuará subiendo sus tipos de interés durante 2018, aunque a un menor ritmo que en 2017. Además, habrá que tener en cuenta otras variables como la evolución de la economía, que será favorable a ambos lados del Atlántico; el riesgo político de la Eurozona, con las dificultades para formar gobierno en Alemania; el alcance de la reforma fiscal en EE UU, o el sesgo que imprima Jerome Powell como nuevo presidente de la Reserva Federal a partir de febrero». Preparen los cotillones, que 2018 puede ser una fiesta.

Mercado inmobiliario

El precio de la vivienda es uno de los aspectos que más ha preocupado a los españoles durante 2017, ya que no ha parado de crecer. Según Idealista, en 2018 continuarán al alza: « Entre junio y septiembre de este año, el Índice de Precios de la Vivienda del Instituto Nacional de Estadística subió un 6,7% interanual, y el próximo año podría subir en el entorno de la inflación. Aunque, en Madrid, Baleares, Comunidad Valenciana y algunos puntos de Andalucía, el crecimiento podría ser superior a la media». Tras la parálisis que sufrió el mercado inmobiliario durante la crisis, el stock de inmuebles se está reduciendo y los propietarios de casas usadas encuentran, de nuevo, compradores. En 2018, afirman en Idealista, «habrá un crecimiento sostenido del entorno del 10%-15%, por lo que se debería terminar el año alrededor a las 500.000 compraventas (según metodología INE) o 550.000 (según metodología Ministerio de Fomento)».

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