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El misterio del Red Dog Saloon

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larazón.es.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

06 de diciembre de 2017. 09:20h

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larazón.es.  Madrid. 6/12/2017

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Era 1892, Lynchburg, Tennessee, un pequeño pueblo de costumbres sureñas y alrededor de 300 ciudadanos. Allí, Jasper Newton Daniel, el más gigante entre los pequeños empresarios del lugar, inspirado por los bulliciosos salones de la capital, Nashville, abrió las puertas de dos locales auténticos: El sofisticado White Rabbit Saloon, y el exquisito Red Dog Saloon.

Tras las puertas de estilo western de estos locales, las rondas se deslizaban. Así en Red Dog Saloon y White Rabbit, Mr. Jack merodeaba invitando a amigos, agasajando el aire con el aroma del líquido cárabe y siempre haciendo honor a una de sus máximas “Jack Daniel’s siempre estará allá donde haya buena música”.

Y entonces fue cuando decidió que su ciudad, Lynchburg, necesitaba también una banda. Con 227 dólares de la época y 13 de sus empleados formó The Silver Cornet Band. La banda de cornetas de plata que seducía al baile en Red Dog Saloon. No olvidemos, que disfrutar de un buen whiskey y música en vivo en una taberna era tan popular entonces como lo es hoy.

Pero, una vez más el misterio rodea el nombre de este salón, ¿Tenía Mr. Jack un perro fiel? ¿Era rojo? ¿Tenía el local cortinas de terciopelo rojo? ¿O las historias que se contaban entre sus paredes ruborizaban hasta al más valiente? Nadie lo sabe. Hoy no hay rastro de los restos del edificio, pero la mayoría de la gente cree que estaba situado en el lado oeste de la plaza del pueblo, donde ahora se levanta un mirador.

Este año, tras un siglo y un cuarto, es el aniversario de este legendario, Red Dog Saloon. Por eso, no podía perderse la ocasión de homenajear la apertura de la taberna más conmemorativa de Lynchburg. Una evocación custodiada en una botella Edición Limitada.

Para conmemorar que hace 125 años Mr. Jack Daniel’s abrió las puertas del mítico Red Dog Saloon, la marca por excelencia de whiskey lanza una Edición Especial Limitada con el nombre del legendario salón, un regalo icónico ideal para coleccionistas.

Este curioso y cuidado packaging recoge el whiskey más genuino, Jack Daniel’s Old N.7 pero embotellado con una graduación algo más elevada, 43º para ser exactos. 3 grados extras para una edición con un diseño que nos traslada directos al más puro estilo del western americano.

Una vez más, el icono americano reconocido en el mundo entero gracias a su proceso de elaboración, nos sorprende con una botella para coleccionistas. Una edición tan auténtica como lo fue su visionario creador, Jasper Newton Daniel. Quien no solo consiguió una receta que se mantiene intacta, sino que a día de hoy en su destilería de Lynchburg, Tennessee, los trabajadores llevan un siglo y medio cuidando la labor de su fundador para que cada gota albergue esa personalidad y sabor auténtico tan diferenciador, que se ha mantenido intacto generación tras generación.

En la producción de este destilado nada se deja al azar, y aunque Mr. Jack ya no puede supervisar el proceso, su esencia está presente en cada rincón y en las decisiones que Jeff Arnett, el séptimo Maestro Destilador “heredero” de Jack Daniel’s, toma, para que este tesoro se siga elaborando como se hacía allá por 1866.

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