martes, 27 junio 2017
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Madrid

Madrid / Ayuntamiento de Madrid

Carmena gastará más de 300 euros en «perdonar» cada multa de limpieza

  • El Ayuntamiento saca a concurso un contrato para que una empresa gestione los trabajos de limpieza que permiten conmutar las sanciones

Este lunes, la imagen de la calle Lavapiés, en el distrito Centro, era la de una vía en la que la basura se acumulaba, tal y como pudo comprobar este diario
Este lunes, la imagen de la calle Lavapiés, en el distrito Centro, era la de una vía en la que la basura se acumulaba, tal y como pudo comprobar este diario
C. Pastrano

Manuela Carmena anunció hace ahora un año que su Gobierno pondría en marcha una iniciativa para que aquellos vecinos que fueran sancionados por ensuciar las calles pudieran conmutar la multa por trabajos de limpieza. En la primera experiencia piloto, según los datos facilitados por el consistorio hasta el mes de diciembre de 2016, medio centenar de personas se acogieron al programa. Esta experiencia ha tenido continuidad y, según fuentes municipales, desde el mes marzo hasta ahora otros veinte madrileños han optado por hacer durante unas horas trabajos de limpieza para evitar la sanción.

El Ejecutivo de Ahora Madrid pretende regularizar este protocolo y para ello acaba de licitar un contrato para que una empresa sea la que se encargue de este «servicio de prestación ambiental sustitutoria de las sanciones por incumplimiento de la Ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos y de Gestión de Residuos en la ciudad de Madrid». El próximo 1 de julio arrancará la nueva etapa en la prestación de este servicio. Según recogen las bases del contrato, aquellos vecinos que opten por conmutar la multa, realizarán tareas consistentes en manejar el carro de limpieza, barrer manualmente con cepillo y escobijo, usar la pala y el recogedor, vaciar y limpiar las papeleras y retirar pegatinas y carteles en el mobiliario urbano.

El presupuesto que el Gobierno de Carmena destinará a este servicio externalizado es de casi medio millón: 499.494 euros. La duración del mismo será de doce meses y el estudio económico calcula que la demanda media del servicio sea de 134 personas al mes, o lo que es lo mismo, 1.608 personas a lo largo del año en el que estará vigente el contrato. Según esta previsión, el Ayuntamiento gastará más de 310 euros por cada vecino que demande la realización de los trabajos sustitutorios a la multa. En el caso de que la previsión de los 134 usuarios mensuales se rebase, la empresa adjudicatria vería aumentado el presupuesto asignado. Actualmente, el programa piloto lo gestiona también una empresa a través de un contrato cuyo coste sin IVA está alrededor de los 17.000 euros.

La previsión del Ayuntamiento de que 134 vecinos demanden cada mes la realización de los trabajos sustitutorios de la multa contrasta con los datos de las sanciones que impuso en 2016. El pasado año, se formalizaron 2.314 expedientes sancionadores por violar alguno de los artículos de la Ordenanza de Limpieza, Espacios Públicos y Gestión de Residuos. Si estos datos se reeditasen durante los 12 meses de vigencia del contrato que entrará vigor en julio, el 70% de los madrileños multados deberían acogerse a los trabajos de limpieza sustitutorios para cumplir con la previsión municipal.

Un mínimo de cinco horas

El procedimiento para poder solicitar el «perdón» de la multa arranca tras la notificación de este expediente sancionador por parte del Departamento Jurídico de la Dirección General de Servicios de Limpieza y Residuos. En ese trámite, el vecino multado tendrá conocimiento de la posibilidad de sustituir el pago económico por actividades de limpieza en la vía pública. El interesado tendrá 15 días para notificar que ha decidido participar en este programa. No podrán beneficiarse de las «medidas educativas» los reincidentes en incumplir esta ordenanza. Posteriormente, el Ayuntamiento realizará una estimación de las horas o las jornadas de trabajo que deberá acometer el sancionado para conmutar su multa. Antes de limpiar la calle, el participante en el programa recibirá de su tutor una charla de «sensibilización medioambiental y de ciudadanía». Posteriormente, el día acordado para llevar a cabo el trabajo en la vía pública, el infractor acudirá al local de la empresa, firmará a su entrada y se vestirá con el equipo y el material de protección necesario. Los pliegos del contrato establecen que el infractor sólo podrá estar acompañado por su educador o tutor, que tendrá a su cargo un máximo de seis personas. Cumplirá un mínimo de cinco horas en jornadas de mañana y tarde, pudiéndose fijar estas fechas de lunes a domingo, incluso los festivos. En el caso de que un menor de edad sea el infractor, éste deberá ir acompañado de uno de los padres o un tutor, que a su vez habrá tenido que firmar un consentimiento para la realización de las actividades de limpieza en la calle. El tutor será el encargado de velar por el buen desarrollo de la tarea educativa. Finalizados estos trabajos, el tutor volverá a pasar lista y emitirá un informe que será trasladado al departamento jurídico.

Brigadas vecinales

En la Comisión de Medio Ambiente y Movilidad que se celebrará esta mañana, el de la limpieza viaria será una vez más uno de los temas sometidos a debate. El PP preguntará a la delegada Inés Sabanés por la puesta en marcha en algunos distritos de grupos de vecinos para limpiar las calles y en concreto si considera «que si Madrid estuviera limpia no sería necesario que los vecinos se organizaran en ‘‘brigadas de limpieza’’ para hacer el trabajo del Ayuntamiento, que para eso pagan impuestos y el sueldo del equipo de gobierno». De hecho, la propia alcaldesa participó a principios de mes en una jornada de limpieza en la Alameda de Osuna (distrito de Barajas) impulsada por el tejido asociativo de este barrio. «Estamos aquí para apoyar, porque nos parecía que era la primera iniciativa espontánea y bonita», señaló Carmena con motivo de esta experiencia piloto de limpieza llevada a cabo por los vecinos.

Caen los avisos de limpieza

Los tres primeros meses del año han dado un respiro al Gobierno de Carmena en lo que afecta a las quejas de los madrileños por la acumulación de basura en las calles. Entre enero y marzo, los avisos y reclamaciones que el Ayuntamiento de la capital ha recibido por cuestiones relacionadas con la limpieza superan por poco la cifras de los 11.000. En ninguno de los tres meses se ha rebasado la barrera de las 4.000 quejas, lo que supone un claro punto de inflexión con respecto a la alarmante tendencia registrada desde que Carmena llegó a la Alcaldía. Y es que, con Ahora Madrid en el Gobierno del consistorio, se ha batido dos veces el número máximo de avisos. En julio de 2016, las reclamaciones superaron las 9.800 –un año antes habían sido 8.179–mientras que el techo de avisos durante el mandato de Ana Botella (PP) fue de 6.590 en septiembre de 2014.

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