domingo, 23 julio 2017
06:22
Actualizado a las 
Ofrecido por:
  • 1
Sociedad

En brazos de la mujer madura

  • Un «amor prohibido» copó este fin de semana las portadas de la prensa mundial. La relación entre Brigitte Trogneux y Emmanuel Macron, 24 años más joven, rompe un tabú en la diferencia de edad de las parejas: ellos buscan la experiencia de la madurez; ellas, la vitalidad de la juventud.

Emmanuel Macron besa a su espoa Brigitte Trogneaux tras proclamarse presidente de Francia
Emmanuel Macron besa a su espoa Brigitte Trogneaux tras proclamarse presidente de Francia

Hay una frase que ya forma parte de la historia del cine: «¿Está intentando seducirme, Mrs. Robinson?». La pronunciaba un jovencísimo Dustin Hoffman, en el papel de Benjamin Braddock de 21 años, en el mítico filme «El Graduado» que en diciembre de 2017 cumple 50 años. La señora Robinson no es otra que la madre de su novia, de la que termina enamorándose.

Emmanuel Macron, el recién elegido presidente de Francia, no se enamoró de la madre de ninguna amiga, sino de su profesora de teatro, Brigitte Trogneux, 24 años mayor, la que le dejó prendado. Años después de conocerse, ella, madre de tres hijos, se divorció para casarse con Macron. Desde entonces se han hecho inseparables. Él no sólo le ha dado un vuelta de 90 grados a la política francesa (su movimiento, «En marche», acaba de cumplir un año desde su creación), sino que ha llevado un nuevo modelo familiar al Elíseo. Sus predecesores, tanto Hollande con Julie Gayet –18 años más joven que él– como Sarkozy con Carla Bruni –13 años menor–, se han caracterizado por buscar mujeres mucho más jóvenes a su lado. Las críticas al matrimonio Macron no se han hecho esperar. A pesar de los avances en igualdad, ¿la sociedad aún no acepta las parejas en las que ellas son mayores?

«Parejas como la del presidente francés pueden ayudar a romper con la construcción machista que está instalada en nuestra sociedad. Que un hombre mayor esté con una mujer mucho más joven se percibe como positivo, mientras que si es al revés se busca alguna derivada instrumental y se percibe como extraño», afirma Miguel Lorente, ex delegado del Gobierno contra la Violencia de Género. «Se insinúa que ella se está aprovechando. No deja de ser una construcción social y cultural que perdura». Como indica el experto, «en la percepción de la mujer en nuestra sociedad sigue primando el reconocimiento estético, sólo hay que ver los ranking que se elaboran durante los mundiales de fútbol de las mujeres de los jugadores. A ello se suma la cuestión de la procreación. ¿Cuántas veces no hemos escuchado la frase: ‘‘Es la madre de mis hijos’’?». Macron ha roto con todos estos estereotipos, «él no busca a la mujer objeto y, de ahí que haya tenido que soportar críticas y falsos rumores al percibir su relación como algo extraño», añade.

«Cualquier ejemplo público es positivo para terminar con el imperativo de masculinidad que sigue presente, según el cual los hombres deben buscar a mujeres jóvenes e inexpertas, mientras que cuando él se muestra sensible y vulnerable se empieza a sospechar sobre su sexualidad. Es el momento de repensar las masculinidades en las que sigue primando el macho dominante», argumenta Diana López Varela, autora de «No es país para coños» (Península) que analiza la necesidad de que la sociedad sea más feminista. «Este tipo de parejas se irán implantando de manera natural, al igual que los modelos de familia ya están cambiando». Aún así, López Varela insiste en que «estamos ahogados en el machismo. Cada día las mujeres somos tratadas de forma diferente, pero poco a poco todo va cambiando».

Al margen de lo que el entorno pueda pensar, ¿qué busca un hombre en una mujer más madura? «Sobre todo, la seguridad de la experiencia. La mujer alcanza la plenitud sexual a los 50. Es la edad a la que se olvidan las vergüenzas y se deshiniben más. No es un tema hormonal, sino que es psicológico, ya que en ese momento aceptan que nunca van a encajar en el prototipo de belleza que impone Photoshop», asegura Marina Castro, sexóloga y experta en terapia de pareja. «La seguridad que transmite se convierte en una faceta atrayente para algunos hombres jóvenes que tienen mucha seguridad en sí mismos y buscan lo mismo en su pareja». Como indica Castro, este modelo siempre ha existido, pero «se sigue viendo mal porque los cánones asocian la belleza con la juventud. Sólo hay que fijarse en las actrices de Hollywood a las que se les va recortando el caché a medida que envejecen, cosa que no ocurre con los hombres. No existe un prototipo de belleza de mujer madura, de 50 años».

Como afirma la sexóloga, «los hombres que buscan a mujeres mayores se suelen sentir atraídos por su inteligencia, destacadas en su ámbito profesional y suele ser más ella que él la que siente la presión social, la que se avergüenza de presentar a su pareja más joven, teme que la puedan tachar de ‘‘cazajovencitos’’». Por su parte, ella encuentra en el hombre «la frescura, la alegría y la ilusión que los de su edad no le dan porque están apalancados o sin ganas. No les siguen el ritmo. Muchas de estas nuevas relaciones son el fruto de una separación previa». De ahí que estén triunfando webs de citas como Adopta un tío». Castro sostiene que el sexo no es una clave importante en estas relaciones porque «para ello buscarían a un hombre de su edad, con el que compartan experiencia».

«Para este tipo de parejas la diferencia de edad no es significativa porque no buscan una aventura de una noche, sino un proyecto de vida común. Se mantienen unidos por su afinidad, porque comparten valores, normas e intereses comunes», asevera Marisa García Roso, psicóloga y sexóloga del Centro Garos. «En un primer momento existe un enamoramiento físico o intelectual y a eso le sigue una relación de afinidad». En estas relaciones cuestiones tan relevantes como la de los hijos «se abordan desde el primer momento, por lo que las crisis sólo surgen por la percepción social».

  • 1
SIGUENOS EN LA RAZÓN
  • 1
    Blogs