Pediatría

Michio Hirano, el médico que puede salvar a Charlie

El neurólogo viajará el lunes a Londres para examinar al bebé

Hirano es neurólogo del Centro Médico de la Universidad de Columbia
Hirano es neurólogo del Centro Médico de la Universidad de Columbialarazon

Las esperanzas de que el pequeño británico con una enfermedad congénita terminal tenga otra oportunidad parecen ser más fuertes que nunca.

Las esperanzas de que el pequeño británico con una enfermedad congénita terminal tenga otra oportunidad parecen ser más fuertes que nunca. Tras la vista celebrada este jueves en la Corte Suprema de Londres el juez Nicholas Francis dictaminó un nuevo aplazamiento para retirarle el soporte vital del que ahora depende tras la intervención por videoconferencia de Michio Hirano, un neurólogo estadounidense del Centro Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York.

El médico examinará al menor de once meses el próximo lunes y el martes se reunirá con los médicos que han estado atendiendo a Charlie en el Hospital Great Ormond Street de Londres para tratar de lograr un consenso. Podrán estar presentes también los padres del niño y, después, el juez Francis tomará la decisión de aplicar o no al menor el tratamiento experimental que propone el neurólogo norteamericano que ya ha sido probado en otros 18 afectados por una patología similar a la de Charlie Gard. Al parecer, es el mismo que ha conseguido salvar la vida un niño y supondría ahora una mejora neurológica, aunque no la cura total de la enfermedad de Charlie. Éste sería suministrado de forma oral y afectaría directamente al ADN mitocondrial aportando los compuestos naturales que el cuerpo del menor no es capaz de producir.

Tal como evidenció Hirano ante el tribunal, las posibilidades de una mejora para Charlie con este tratamiento podrían ascender hasta el 50 por ciento.

Otro debate al que se enfrentan los padres del pequeño es el tamaño del cráneo del bebé. Aseguran que la hipótesis que mantienen los especialistas del Great Ormond Street sobre que su cabeza no crece no es cierta. Avalados por médicos estadounidenses, los padres mantienen que el cráneo del niño es dos centímetros más grande de lo que dicen los médicos del centro hospitalario británico.

Ahora sólo queda esperar al examen del neurólogo, que será determinante para la vida de Charlie.