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Los robots humanoides nos invadirán en la próxima década

Los asistentes personales del futuro serán máquinas en las que delegaremos las labores domésticas más pesadas, repetitivas, peligrosas y aburridas.

  • Resultarán especialmente importantes a la hora de ayudar a las personas mayores o dependientes
    Resultarán especialmente importantes a la hora de ayudar a las personas mayores o dependientes
Raúl Salgado. 

Tiempo de lectura 4 min.

18 de noviembre de 2017. 02:12h

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Raúl Salgado.  18/11/2017

Plancharán, barrerán, fregarán, limpiarán, cargarán maletas, llevarán las bolsas de la compra, empujarán sillas de ruedas... Sin cansarse, ni rechistar. Los asistentes personales del futuro tendrán rostro humano, pero no lo serán. Se tratará de robots omnipresentes en el día a día que ayudarán a realizar las tareas cotidianas y mejorarán la calidad de vida de las personas.

La robotización no únicamente está transformando el mercado laboral. Es cierto que su explosión nos llevará hacia un mundo donde muchos de los trabajos que actualmente desempeñan las personas serán suplantados por las máquinas. Es cierto que hasta 2020 desplazará más de siete millones de empleos en las 17 economías más importantes del mundo. Pero no es menos cierto que los robots también «invadirán» nuestras casas, que se convertirán en mayordomos o sirvientes, y que en ellos delegaremos las labores domésticas más pesadas, repetitivas, arriesgadas y aburridas, así como aquellas que algunos colectivos tienen dificultades para hacer o que, directamente, no pueden realizar.

Los robots nos asistirán en contextos concretos y desempeñarán funciones específicas. Su potencial es enorme, aunque «dependerá de las empresas y de las regulaciones legales, en las que ya se está trabajando», aseguran fuentes de PAL Robotics, una empresa que innova con robots humanoides para el mundo real. «Las primeras casas en las que entrarán serán las de las personas mayores y en las residencias de retiro», agregan.

La robótica abarca numerosos campos del conocimiento, entre los que destaca la ingeniería electrónica, la mecánica, el software y el control. No obstante, su desarrollo y posterior inmersión en nuestras vidas incrementará el abanico de ámbitos involucrados, llegando a la psicología, la filosofía y el derecho. En PAL Robotics se muestran convencidos de que los robots deben dar servicios a las personas y que la robótica tiene la posibilidad de adaptarse a numerosos sectores. Y aquí entran también en juego las regulaciones que se estén creando sobre determinados usos de los robots. Por ahora, afirman, la única institución que se ha empezado a mover en este sentido ha sido la Unión Europea, que ha impulsado la creación de una legislación que regule el uso de los robots, lo que facilitaría la entrada de la robótica en nuestras vidas.

Google Home es el último de los asistentes virtuales para el hogar. Acabará con los mandos a distancia, con los botones para encender el horno o apagar la calefacción, con la necesidad de subir las persianas o de levantarnos a abrir la puerta cuando llaman al timbre... Sin embargo, los asistentes de un futuro cada vez más próximo se parecerán a nosotros. Serán robots humanoides que incluso podrán traernos una cerveza fría en mitad del partido del domingo para evitar que el espectador pueda perderse un gol. En cualquier caso, Colin Angle, fundador de iRobot –empresa que revolucionó las tareas domésticas con el aspirador Roomba– declaraba en una reciente entrevista que «el internet de las cosas tendría que consistir en convertir el propio hogar en un robot».

En PAL Robotics consideran que los robots manipuladores probablemente en cinco o diez años empezarán a funcionar en empresas y casas, mientras que los humanoides tardarán un poco más.

Los robots domésticos resultan especialmente importantes a la hora de ayudar a las personas mayores o dependientes. Mientras la esperanza de vida galopa en los países desarrollados, la sociedad tendrá que afrontar el reto del envejecimiento de la población. Y se estima que no habrá suficiente oferta de asistencia a los ancianos para garantizar que todos puedan recibir un servicio digno. «Los robots pueden marcar la diferencia, conviviendo con una persona mayor y ayudándola en todo tipo de actividades cotidianas, como colocar la compra, traerle la pastilla a la hora que le toca, permitirle videollamadas, monitorizar algunas constantes vitales y alertar a los médicos en caso de alteraciones...».

Por otro lado, en PAL Robotics también diseñan robots colaborativos, como TIAGo, para la industria 4.0, donde se convierten en asistentes de los trabajadores, quienes los controlan como una herramienta más. De esta manera, el empleado puede ocuparse de la parte del trabajo de más valor, que requiera criterio, dinamismo, reflexión y toma de decisiones, mientras ordena a la máquina que realice las tareas más repetitivas, físicas, aburridas o peligrosas, ganando precisión y reduciendo riesgos.

Asimismo, otra ventaja de la robótica pasa por aprovechar capacidades que las personas tienen limitadas por su biología, como puede ser la fuerza o la visión, y que a largo plazo podría causar lesiones.

PAL Robotics ya dispone de robots humanoides funcionando en ferias, espacios públicos y eventos. Es el caso de REEM, que puede guiar a las personas por centros comerciales, hospitales o aeropuertos, proporcionando información y ofreciendo servicios interactivos a través de la pantalla táctil en su pecho.

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