
Espacio Misterio
James Forrestal y su papel en la gestión de la tecnología no humana
Una investigación relaciona al primer Secretario de Defensa de EE UU con el traslado de una nave recuperada en Italia en 1933, así como el desarrollo del nitinol

El 22 de mayo de 1949 falleció James V. Forrestal, primer Secretario de Defensa de los Estados Unidos. De manera oficial, su muerte se atribuyó a una caída desde una de las ventanas del Hospital Naval de Bethesda, donde permanecía ingresado. Más allá de las circunstancias personales y políticas que rodearon aquel episodio, la relevancia de Forrestal en el desarrollo tecnológico armamentístico posterior podría situarse en un terreno menos explorado: su supuesta implicación en programas de recuperación de tecnología no humana anteriores al incidente Roswell.
La investigación del analista estadounidense Craig Oliver, difundida en Medium, sostiene que Forrestal, considerado uno de los impulsores del complejo industrial-militar, desempeñó un papel determinante en la transferencia a Estados Unidos de materiales exóticos recuperados en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, entre ellos una presunta “aeronave” de origen desconocido localizada en Italia en 1933.
El incidente italiano de 1933
De acuerdo con la documentación divulgada por el investigador italiano Roberto Pinotti, en junio de 1933 las autoridades fascistas habrían recuperado un artefacto aéreo no identificado tras un accidente ocurrido entre Piamonte y Lombardía. El suceso habría motivado la creación de un comité reservado, denominado Gabinetto RS/33, encargado de custodiar y analizar el objeto.
Telegramas atribuidos a aquel periodo señalan que Benito Mussolini ordenó “silencio absoluto” sobre el episodio, refiriéndose a un “aterrizaje de aeronaves desconocidas en suelo nacional”. El material recuperado, junto con supuestos restos biológicos, habría sido almacenado en instalaciones bajo control del régimen.

Con la caída del fascismo y el avance aliado en territorio italiano, el destino de aquel objeto quedó en la incertidumbre. Es en este punto donde surge el nombre de James Forrestal.
Según habría revelado el denunciante David Grusch al presidente de ICER, Roberto Pinotti, dos semanas antes de la liberación de Roma —el 4 de junio de 1944— Forrestal, entonces Secretario de la Marina, habría ordenado el traslado por vía marítima del objeto recuperado en 1933 hacia Estados Unidos. Grusch sostuvo que la operación contó con la mediación del Vaticano, que habría facilitado contactos y apoyo logístico en el contexto del colapso del régimen italiano.
Si bien esta afirmación carece de respaldo en documentación oficial pública, encajaría en el contexto estratégico de la época: Estados Unidos incorporaba activamente tecnología, científicos y materiales considerados sensibles o estratégicos, tanto de origen alemán como procedentes de otros escenarios europeos. Oliver, en su investigación, alude al Microfilm 114 de los archivos de la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos), que documentaría la vinculación de Forrestal con el regreso a Italia de determinados científicos en el marco del Proyecto McGregor.

En el supuesto de que el objeto italiano hubiera llegado efectivamente a suelo estadounidense, Oliver sitúa su desembarco en puertos del sur de California, posiblemente en San Diego, donde ya existían infraestructuras navales y científicas de alto nivel.
Forrestal y la institucionalización del secreto
Forrestal fue uno de los arquitectos del nuevo sistema de defensa estadounidense tras la guerra. Participó de forma directa en la creación del Departamento de Defensa y en la consolidación de una estructura permanente de investigación clasificada.
En este marco, su nombre aparece vinculado al supuesto comité ultra secreto Majestic-12, un grupo que, según diversas filtraciones, habría sido creado en 1947 por orden del presidente Harry S. Truman para gestionar la recuperación e investigación de objetos no identificados. Aunque la existencia del MJ-12 nunca ha sido reconocida oficialmente, distintos documentos y testimonios lo sitúan como un órgano de coordinación entre militares, científicos y agencias de inteligencia.
Según esta línea interpretativa, Forrestal habría ocupado la posición de MJ-1, es decir, una figura central dentro del comité. Su implicación no se limitaría al caso Roswell, sino que se remontaría a la recuperación previa de tecnología no convencional en Europa.
El estudio del nitinol
Un elemento relevante en esta cronología es que apenas cuatro días después de la muerte de Forrestal, en mayo de 1949, comenzó el estudio formal de una aleación de níquel y titanio con propiedades extraordinarias: el nitinol.
Este material presenta memoria de forma y superelasticidad, características que difícilmente encajan con el estado convencional de la metalurgia de finales de los años cuarenta. De manera oficial, su desarrollo se atribuye a investigaciones civiles posteriores; no obstante, diversos documentos y testimonios apuntan a que ya se trabajaba con este tipo de materiales en entornos clasificados a finales de esa década.
Las propiedades del nitinol coinciden con las descripciones realizadas por Jesse Marcel Jr. sobre los fragmentos recuperados tras el incidente de Roswell en 1947, que —según su testimonio— no podían cortarse ni deformarse de forma permanente.
De la investigación clasificada a la NASA
Décadas más tarde, el nitinol fue incorporado a programas avanzados de la NASA, incluyendo aplicaciones en estructuras aeroespaciales y sistemas sometidos a condiciones extremas. Su utilización en el programa del transbordador espacial consolidó su consideración como material estratégico.
La rapidez con la que esta tecnología pasó de una fase experimental a aplicaciones aeroespaciales suscita interrogantes sobre su origen real y sobre la posible existencia de investigaciones previas no reconocidas oficialmente.
Un mes después del fallecimiento de Forrestal y del inicio del estudio del nitinol, científicos alemanes incorporados mediante la Operación Paperclip se establecieron en el Arsenal de Redstone, en Alabama. Entre ellos figuraba Wernher von Braun, figura clave en el posterior programa espacial estadounidense.
Redstone se convertiría en el núcleo del desarrollo de misiles y, más tarde, en uno de los pilares de la carrera espacial. ¿Simple coincidencia?
La convergencia temporal entre la llegada de estos científicos, el estudio de nuevos materiales y la reorganización del aparato de defensa apunta a un proceso coordinado de integración de tecnología inversa.
La hipótesis de que el avance científico estadounidense de la posguerra se viera acelerado por la recuperación de tecnología no convencional no puede demostrarse de forma concluyente con la documentación actualmente disponible. No obstante, la cronología que enlaza el incidente italiano de 1933, la figura de James Forrestal, el estudio temprano del nitinol y la llegada de científicos de alto nivel a Estados Unidos configura una línea de investigación coherente que merece seguir siendo analizada.
✕
Accede a tu cuenta para comentar


