Un estudio de la UPO advierte de la “factura emocional” de la pandemia a las mujeres emprendedoras

El 62 por ciento de las personas que han levantado su empresa recientemente han visto amenazada la existencia de su negocio

Imagen de la catedrática de la Universidad Pablo de Olavide, Ana Pérez Luño
Imagen de la catedrática de la Universidad Pablo de Olavide, Ana Pérez Luño FOTO: Servicio Ilustrado (Automático) UPO

El estrés sufrido a consecuencia de la pandemia por la Covid ha reducido “de modo significativo” la satisfacción laboral de las mujeres emprendedoras frente a los hombres, según los principales resultados de un estudio elaborado desde la Universidad Pablo de Olavide (UPO), que ha medido el impacto emocional y el bienestar psicosocial de este colectivo durante los meses que rodean la declaración del estado de alarma.

En un comunicado, la UPO indica que en este trabajo han participado 245 autónomos, así como dueños de pyme y startups españolas, de distintos sectores de actividad. Mediante una encuesta realizada al inicio del año y durante la desescalada (mayo-julio), se ha recabado información sobre las consecuencias de la pandemia en fuentes de estrés como la variación en la actividad comercial, la percepción sobre la superviviencia del negocio o sobre los riesgos para la salud de la pandemia, tanto personales como en el entorno, entre otros indicadores.

“En apenas dos meses vimos cómo los niveles de estrés se disparaban y que la satisfacción personal y con el trabajo, tras vivir el confinamiento, se reducía en general, pero sobre todo en las mujeres”, señala la profesora Ana Pérez Luño. Para la responsable del estudio, esta diferencia de género tiene distintos orígenes: “Aunque todos trabajemos, la carga adicional que ha supuesto el coronavirus ha recaído más en las mujeres que en los hombres, por ejemplo, en el cuidado de los niños cuando no tenían colegio”.

Otra variable para entender los resultados es, según la investigadora, las características de personalidad. “Por otros trabajos específicos, vemos que la carga emocional difiere. Las mujeres se preocupan más por la salud, por cómo puede verse afectada la familia, y sobre todo ante una pandemia eso sin duda incide en una pérdida de la satisfacción”, apunta Pérez Luño.

A consecuencia de la pandemia, indica que el 62 por ciento de los emprendedores ha visto amenazada la existencia de su negocio. Según los resultados del estudio, publicado en el segundo número de la revista Tendencias del Centro Propio de Investigación Inn-Lab con el título ‘Capeando el estrés de ser Emprendedor en tiempos de Covid-19’, casi la mitad de las personas entrevistadas (48,8%) no espera sobrevivir un año en las condiciones actuales.

La reacción del tejido emprendedor frente al estado de alarma fue inmediata y el 82 por ciento comenzó a cambiar sus planes de acción en el mes de marzo. Sin embargo, apunta la autora del trabajo, visto al detalle esta capacidad de reacción no se traduce siempre en términos positivos. “Cuando profundizas, buena parte de las decisiones fue cerrar”, afirma, si bien uno de cada tres emprendedores ha sido capaz de identificar oportunidades durante la crisis sanitaria y en torno al 20 por ciento ha mantenido o aumentado su nivel de negocio a lo largo de la pandemia.

Este estudio forma parte de un proyecto internacional en el que participa la Universidad Pablo de Olavide, junto con instituciones de 22 países, sobre la resiliencia y el bienestar de los emprendedores durante la pandemia. Con él, la catedrática Ana Pérez Luño busca arrojar luz sobre las condiciones de vida y trabajo de los 2,9 millones de emprendedores españoles, responsables del 65 por ciento del PIB y del 75 por ciento de los puestos de trabajo, según fuentes del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.