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Sociedad

Andalucía pasa de plantear traer agua en barcos a tener los embalses al 85% en dos años

La comunidad andaluza acumula más de 10.000 hectómetros cúbicos y gana 5.335 hm³ respecto a 2025 tras superar el peor episodio de sequía reciente

Imagen del embalse del Agrio, en Aznalcóllar (Sevilla) Fermín CabanillasEFE

Hace apenas dos años, el debate era diametralmente diferente. La sequía asfixiaba a Andalucía, los embalses caían en picado y el Gobierno andaluz y el Ministerio para la Transición Ecológica, dirigido entonces por Teresa Ribera, llegaban a plantear la llegada de barcos con agua como último recurso para garantizar el abastecimiento en la costa mediterránea.

Ahora el escenario es radicalmente distinto. El Consejo de Gobierno tomó conocimiento de la situación hídrica actual: los embalses andaluces almacenan 10.081 hectómetros cúbicos, el 84,54% de su capacidad total (11.924 hm³). Es una cifra que, más allá del dato técnico, marca un punto de inflexión político y climático.

La comunidad gana 35 hm³ en la última semana y, sobre todo, 5.335 hm³ respecto a la misma fecha de 2025. Si se compara con la media de la última década, el incremento es de 4.796 hm³.

La recuperación se aprecia con claridad en la cuenca del Guadalquivir, que acumula 6.644 hm³ y se sitúa al 82,68% de su capacidad. Solo en siete días ha ganado 46 hm³.

La comparación interanual es aún más elocuente: 3.370 hm³ más que hace un año y 3.265 hm³ por encima de la media de la última década.

El dato resulta especialmente significativo si se recuerda que fue esta demarcación la que protagonizó las restricciones más severas en el anterior ciclo seco.

La costa mediterránea respira

Las Cuencas Mediterráneas Andaluzas alcanzan los 869 hm³ (75,96%), tras sumar cinco hectómetros cúbicos en una semana. En términos anuales, el crecimiento es de 513 hm³; frente a la media de los últimos diez años, 379 hm³ más.

Precisamente fue en esta zona -especialmente en la provincia de Almería. donde se llegó a plantear el abastecimiento mediante barcos cisterna en 2024, en un contexto de emergencia hídrica que llevó a reuniones entre el presidente andaluz, Juanma Moreno, y el Gobierno central para estudiar soluciones extraordinarias.

Aquella hipótesis, que se presentó como “último recurso”, simbolizaba la magnitud de la crisis.

Guadalete-Barbate y Tinto-Odiel, casi llenos

La cuenca del Guadalete-Barbate se sitúa al 92,57% de su capacidad con 1.508 hm³, pese a haber descendido ligeramente en la última semana (-8 hm³). Son 1.006 hm³ más que hace un año y 777 hm³ por encima del promedio de la última década.

Más llamativo aún es el caso del Tinto-Odiel-Piedras-Chanza, que alcanza el 95,07% con 1.060 hm³, aunque también registra una leve bajada semanal. Acumula 446 hm³ más que en 2025 y 375 hm³ más que la media histórica reciente.

El mapa hídrico andaluz dibuja, en conjunto, una imagen que hace dos primaveras parecía improbable.

El cambio de escenario no elimina la gestión. La comisión técnica ha aprobado un trasvase de 45 hm³ desde el embalse del Negratín (Granada) al de Cuevas del Almanzora (Almería), sobre un máximo autorizado de 50 hm³.

El Negratín, que llegó a estar en niveles críticos, se encuentra ahora al 57,98% con 331 hm³ almacenados. Cuando se autorizó la transferencia, estaba al 30%.

El movimiento refleja una fase distinta: ya no se trata de garantizar el suministro básico, sino de equilibrar recursos dentro de la propia comunidad.

La evolución de los embalses no es solo una cuestión meteorológica. También tiene lectura política. En 2024, la imagen de barcos transportando agua simbolizaba el límite de la sequía estructural en el sur. Hoy, con los embalses al 85%, el discurso gira hacia la planificación, las infraestructuras pendientes y la necesidad de no repetir la vulnerabilidad. Juanma Moreno ha puesto a Andalucía como ejemplo en Bruselas de las consecuencias del cambio climático, tras los últimos temporales sufridos.

La Junta subraya que los niveles actuales superan ampliamente tanto los registros del año pasado como las medias históricas. La prudencia sigue presente: el ciclo hidrológico es variable y la experiencia reciente deja claro que una nueva sequía podría estar aguardando en la esquina del tiempo.

Andalucía ha pasado, en dos años, de calcular el coste logístico de traer agua por mar a gestionar trasvases internos con embalses casi llenos. El debate vuelve a ser cómo administrar la abundancia y la ejecución de infraestructuras pendientes.