
Municipal
Un cactus con 1.500 años de vida pide ayuda en Sevilla para poder seguir en pie
Fue seleccionado en el Valle de los Gigantes, en Mexicali, y su traslado comenzó el 14 de diciembre de 1991, con el fin de que estuviera a tiempo para la Expo

En la Isla de la Cartuja de Sevilla se encuentra un cactus cardón de 15 metros de altura, 18 toneladas y 1.500 años de vida, un regalo que llegó para la Expo del 92 que no se encuentra en su mejor momento, entre otras cosas por haberse llenado de losetas la zona verde en la que fue colocado hace 34 años.
Una situación que ha denunciado la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa), que pide ayuda para conservarlo y que no se pierda, después de llegar a Sevilla como regalo del Gobierno de México, y pasar toda una odisea hasta ser colocado en su actual emplazamiento.
En nombre de esta entidad, Juan Cobano ha explicado a EFE que se trata de un ejemplar “único en Europa”, que, en estos momentos, “tiene un aspecto demasiado triste, por tener un problema de asfixia de raíces”, entre otras cosas porque en su día se ubicó en una zona verde, que en 2017 se convirtió en un suelo enlosado para que un edificio, ahora abandonado, tuviese plazas de aparcamiento.
La antigüedad y el valor simbólico de la planta son innegables, así como todo el trabajo que se hizo para que llegase a Sevilla, ya que ni su altura ni su peso facilitaron la labor en 1991.
El cactus fue seleccionado en el Valle de los Gigantes, en Mexicali, y su traslado comenzó el 14 de diciembre de 1991, con el fin de que estuviera a tiempo en Sevilla cuando el 20 de abril siguiente se inaugurase la Expo’92.
Tras varias protestas en el país mexicano, que incluso provocaron la paralización del traslado, finalmente se retomó con tres enormes grúas el 17 de marzo de 1992, que lo depositaron en un tráiler de treinta ruedas, hasta llegar vía avión a Sevilla el 23 de marzo.
Finalmente, no sin dificultades, fue ubicado en una zona verde junto al Pabellón de México, pero ahora, Cobano lamenta que necesita varias cosas para seguir siendo un emblema vivo, como “ampliar el espacio verde en el que está, quitando todo el hormigón que hay a su alrededor”, y enfatiza que cuando llegó “todo era una plaza verde”.
El portavoz de Adepa asegura no entender porque en 2017 “hormigonaron” el suelo, y rodearon el árbol “de una plaza muy dura de cemento, y esta joya se ha arrinconada”, además que le falta mantenimiento, “y ubicar mejor los tensores con los que cuenta, que originalmente estaban más altos de su ubicación actual”.
Juan Cobano explica otros problemas que sufre esta enorme planta, como los derivados del vandalismo, porque, con ayudas de punzones o navajas, se han dejado grabados algunos mensajes, por lo que reclaman “una valla de hierro alrededor, y que en su base tenga rosales tipo sevillanos, para que impida un poco saltarse” y llegar a la planta.
Todo, además, completado con un cartel que explique la importancia del cactus, ya que no hay nada que indique la importancia que tiene, “y se diera más información, seguro que lo miraríamos de otra forma que hasta ahora, que es llegar aquí y ver solamente hormigón”.
El cactus ha sabido llegar a 2026 gracias a que necesita pocos cuidados para vivir, e incluso tiene reservas para varios meses con el agua que ha caído sobre Sevilla el pasado invierno,
Finalmente, no sin dificultades, fue ubicado en una zona verde junto al Pabellón de México, pero Adepa cree que no es justo que uno uno de los elementos más fotografiados del recinto de la Exposición Universal de Sevilla se encuentre ahora abandonado, y sin tener claro además, añade Cobano, qué administración se tiene que hacer cargo de sus cuidados. E
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