La situación

Rota, la ciudad que convive con la geopolítica: “Los americanos no nos dan problemas”

La presencia de la Base Naval ha acostumbrado a vecinos, trabajadores y empresarios a convivir con crisis internacionales que se sienten de cerca, pero que forman parte de la normalidad cotidiana del municipio

Imagen de la base militar de Rota
Imagen de la base militar de Rota Europa Press

En el extremo norte de la bahía de Cádiz, el municipio de Rota lleva más de siete décadas conviviendo con una realidad que en otros lugares sería excepcional: la presencia de una de las bases militares más importantes del sur de Europa. La Base Naval de Rota, fruto de los acuerdos firmados entre España y Estados Unidos en 1953, ha convertido a esta localidad gaditana en un enclave estratégico para la OTAN y en un punto habitual de salida para operaciones militares internacionales.

A lo largo de los años, la ciudad ha vivido distintas crisis internacionales con la base como telón de fondo. Buques de guerra que entran y salen del puerto, movimientos de aeronaves militares o la llegada de tropas extranjeras forman parte del paisaje cotidiano. Para muchos vecinos, esa actividad forma parte de la normalidad desde hace generaciones.

Diego Lucero, responsable de la sección sindical del CSIF y presidente del comité de empresa de los trabajadores españoles de la base, asegura que, pese al actual contexto internacional, la actividad diaria dentro de las instalaciones se mantiene sin alteraciones.

Trabajo normal en la Base

«Estamos trabajando como siempre con total normalidad. La situación que hay ahora mismo internacionalmente no nos está afectando en nuestra labor diaria. Aquí en la Base somos sobre unos mil trabajadores y nos dedicamos a muchas profesiones distintas: personal de mantenimiento, hay una guardería, un hospital, un supermercado, parque de bomberos, muchas funciones administrativas… la situación es tranquila. Cada uno está en su puesto de trabajo y acude a su puesto diario. La verdad es que estamos tranquilos, total normalidad».

La Base, que alberga miles de militares estadounidenses y españoles además de personal civil, funciona como una pequeña ciudad dentro del propio municipio. En su interior se concentran servicios sanitarios, educativos y logísticos que sostienen la actividad de las unidades militares desplegadas.

Lucero explica que los trabajadores civiles no reciben información sobre las decisiones estratégicas o militares que se adoptan dentro de las instalaciones, aunque sí permanecen atentos a cualquier cambio que pueda afectar a su trabajo.

«Nosotros por parte de la empresa, ni el comité ni nuestra sección sindical somos informados de ninguna cuestión política ni militar ni nada por el estilo que hagan aquí. De todas maneras, tanto el comité como nosotros vamos a estar vigilantes por si cambia la situación y tuviéramos que actuar ante cualquier cambio que pudiera producirse en las condiciones laborales de la plantilla. Pero ahora mismo ese extremo no se ha dado, así que vamos a estar vigilantes y ya está. Total normalidad entre los empleados y las empleadas aquí».

Esa convivencia prolongada con la actividad militar ha generado una cierta cultura de normalidad ante las crisis internacionales. El propio Lucero subraya que la base ha atravesado diferentes momentos de tensión geopolítica a lo largo de los años sin alterar la vida cotidiana de los trabajadores.

«Esto es una base militar. Yo particularmente llevo 30 años en la base y han pasado muchos presidentes de Estados Unidos, muchos presidentes del Gobierno. La Base es lo que es: una Base militar y eso con todo lo que conlleva».

Cuando Obama estuvo en Rota

La importancia estratégica de Rota también ha quedado reflejada en visitas institucionales de alto nivel. En julio de 2016, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó la Base durante su viaje oficial a España y se dirigió a los militares estadounidenses y españoles destinados en el enclave, subrayando el papel clave que desempeña la instalación en el sistema de defensa de la OTAN.

Pero la presencia de la Base no solo tiene una dimensión militar. Su impacto se extiende también a la economía local, especialmente en sectores vinculados al turismo y la hostelería, donde la comunidad estadounidense representa una parte importante de la clientela.

Stefaan De Clerck, consejero delegado del Grupo HACE, presidente de la Asociación Provincial de Hoteles y cónsul de Bélgica en Cádiz, reconoce que el contexto internacional ha generado cierta incertidumbre en el sector turístico, aunque insiste en transmitir un mensaje de tranquilidad.

«En primer lugar quiero dejar claro que Rota y sus alrededores son un territorio seguro y no solo seguro sino de los más seguros de España. Tenemos el mayor escudo antimisil de Europa y eso es importante para tranquilizar también a ese turista o cliente que va a venir o que tiene la intención de venir, que no se asuste ni piense que aquí puede haber problemas. Es una zona muy segura y eso es importante recalcarlo».

Según explica, la presencia de personal estadounidense tiene un peso significativo en la economía local. No se trata solo de militares, sino también de trabajadores civiles, técnicos o ingenieros vinculados a la base.

«Los municipios de Rota y El Puerto de Santa María, sobre todo Rota, tenemos mucha influencia de americanos y sobre todo de la base, no solo militares sino también personal civil que viene por cualquier otro motivo, tanto militares como también de infraestructura, de mantenimiento, ingenieros… Para nosotros el americano es el segundo o el tercer cliente más importante aquí a nivel hotelero. Eso conlleva también restaurantes, cafeterías, bares, taxis… todo lo que va alrededor del servicio de turismo».

Sin embargo, De Clerck señala que algunas decisiones políticas recientes han tenido consecuencias directas en la actividad económica del municipio. «Hace aproximadamente una semana teníamos los hoteles con unas ocupaciones bastante importantes de americanos y dos días antes del anuncio por parte del presidente se fueron. Hay poco movimiento ahora. Esta fue una fecha complicada para nosotros y nos hubiese ayudado muchísimo que hubiesen contado con la base de Rota simplemente como base de apoyo, no de apoyo a la guerra, sino para lo que necesiten ellos».

El empresario explica que la economía local suele experimentar un aumento de actividad cuando se producen despliegues militares, algo que en esta ocasión no se ha mantenido.

«Muchas veces que ha habido conflictos se ha notado un aumento de público militar. Esta vez se notó al principio, pero ha decaído totalmente. Estamos en meses como febrero o marzo que son complicados a nivel ocupacional, entonces estamos de alguna manera sufriendo económicamente las decisiones que se han tomado».

Aun así, insiste en que la relación entre la ciudad y la comunidad estadounidense es positiva y forma parte de la vida cotidiana del municipio. «En Rota estamos muy contentos con los americanos. No dan ningún problema y forman parte de la actividad económica y social del municipio».

Más de setenta años después de su creación, la Base Naval de Rota sigue marcando el ritmo de la ciudad. Mientras los conflictos internacionales vuelven a situar el enclave en el mapa estratégico mundial, la vida continúa con normalidad en este municipio gaditano acostumbrado, desde hace décadas, a convivir con la geopolítica.