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Sociedad
Eugenia Martínez de Irujo marca distancias con su madre en la defensa de la tauromaquia: "Yo he evolucionado de otra manera"
La exposición "Cayetana, Grande de España" dedica un espacio a la afición de la duquesa por los toros y que no es compartida con su hija

El Palacio de Dueñas de Sevilla acoge hasta agosto la exposición "Cayetana, Grande de España". Un recorrido por la vida de la Duquesa de Alba, una noble adelantada a su tiempo y que, como reza su epitafio, "vivió como sintió". Se trata de un homenaje por los cien años del nacimiento de esta catorce veces Grande de España, que ha ideado y comisariado su hija pequeña Eugenia Martínez de Irujo.
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La exposición la componen un total de 200 piezas repartidas en varias de las estancias del Palacio de Dueñas, que logran transferir una imagen panorámica y poliédrica de doña Cayetana. Ayer, fue la presentación oficial, un acto que consiguió reunir en Dueñas a todos los hijos de la Duquesa y a algunos nietos, y que tuvo un invitado de honor: el rel Felipe VI.
Pero antes, Eugenia, como comisaria de la exposición junto a Cristina Carrillo de Albornoz, se reunió con los medios por la mañana para enseñarles de primera mano todos los entresijos de esta exposición, que muestra las mil y una cara de su madre mediante cartas, documentos, obras de arte, vestimentas y otros objetos personales.
Sevilla era para doña Cayetana su niña bonita y particiba de su vida y de sus tradiciones. Era amante del flamenco, la feria, la Semana Santa. Y, por supuesto, de los toros. De hecho, en la exposición, hay una parte dedicada a esta faceta.
La duquesa de Alba era la única capaz de presentarse como ferviente animalista y ultradefensora de la tauromaquia sin que a unos ni a otros le chirriara. Por eso, la exposición mezcla los collares de los perros de doña Cayetana con piezas como el capote de paseo que le regaló el diestro Manzanares hijo, entre otras. En este punto, su hija ha querido marcar distancias con su madre. “Yo he evolucionado de otra manera, hace muchos años que no voy a los toros.... mi madre era de otra época, pero yo veo las cosas de otra manera”, ha puntualizado Eugenia, que ha estado acompañada de su actual pareja Narcís Rebollo.
Como ha dicho en alguna ocasión, Eugenia Martínez de Irujo no visita una plaza de toros desde que se divorció de Fran Rivera. Con el torero, hijo de Carmina Ordoñez, se casó en la Catedral de Sevilla en 1998 y un año después su tuvieron a su hija Cayetana, quién sí ha herederado de su abuela su afición por los toros.
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