Animales
Un zoológico británico sacrifica a una capibara y un tapir inseparables para que ninguno de los dos quedara solo
La decisión fue adoptada tras el deterioro de salud de ambos animales, que mantenían un vínculo estrecho desde hacía años
El Zoológico de Newquay, en el Reino Unido, confirmó la eutanasia de Johnson, un capibara de 9 años, y Al, un tapir brasileño de 20, después de que ambos presentaran problemas de salud asociados a la edad.
Según explicó el centro en un comunicado oficial, los dos animales habían desarrollado un vínculo especialmente estrecho durante sus años de convivencia en el recinto sudamericano del zoológico.
Además, recalcaron que la decisión se tomó atendiendo exclusivamente a criterios veterinarios. El estado de salud de ambos ejemplares había sido objeto de seguimiento veterinario continuado y la medida, insistieron, se adoptó cuando los problemas médicos derivados de la edad comenzaron a comprometer su bienestar diario.
En los últimos meses, tanto Johnson como Al habían experimentado un deterioro progresivo que afectaba de forma directa a su calidad de vida. Tras una evaluación clínica exhaustiva, se optó por practicar la eutanasia a los dos animales el viernes 20 de febrero.
En el mismo comunicado, el zoológico reconoce que se trata de "una pérdida increíblemente difícil para quienes los cuidaban a diario", subrayando que ambos animales eran muy queridos tanto por el personal como por los visitantes.
Al mismo tiempo, el centro destacó que, aunque despedirse de los dos al mismo tiempo resultó especialmente duro, hacerlo evitaba que cualquiera de ellos quedara aislado tras la muerte de su compañero.
Vínculos entre especies
Ambas especies comparten rasgos de comportamiento compatibles, como un temperamento tranquilo y una marcada sociabilidad en estado de cautiverio. Estas características favorecieron que Johnson y Al consolidaran una fuerte conexión dentro del espacio común que compartían.
Al pertenecía a la especie de tapir brasileño, clasificada como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). A sus 20 años, era considerado un ejemplar anciano. Johnson, por su parte, también se encontraba en una etapa avanzada.
La pérdida de Johnson y Al deja una profunda huella entre trabajadores y visitantes, convertida en un símbolo del vínculo que pueden establecer los animales, incluso entre especies distintas.