Operativo
El dispositivo de búsqueda de los jóvenes Pablo Cebolla y Ares Miguel se rearma y extiende por el río Ebro desde Zaragoza hasta Mequinenza
El operativo se divide en tres zonas e incorpora a la UME, drones y unidades caninas para peinar una orografía compleja y de difícil acceso.
El operativo se intensifica en una carrera contrarreloj que moviliza todos los recursos estatales disponibles. El dispositivo de búsqueda para localizar a los jóvenes desaparecidos, Pablo Cebolla y Ares Miguel, en las aguas del río Ebro ha dado este martes un salto cualitativo con una reorganización topográfica sin precedentes en la historia reciente de España. Desde el término municipal de Zaragoza hasta el embalse de Mequinenza, decenas de kilómetros de cauce y riberas están siendo peinados meticulosamente por un despliegue masivo que aúna a Policía Nacional, Guardia Civil, Bomberos, Protección Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Para optimizar este titánico esfuerzo logístico, la Jefatura Superior de Policía de Aragón, que ostenta el mando del operativo, ha estructurado el área en tres sectores estratégicos. La primera zona, ceñida al municipio zaragozano, está cubierta por los bomberos del Ayuntamiento mediante drones de última generación y equipos de rescate acuático. Aguas abajo, en el segundo tramo, toman el relevo la Guardia Civil con su Grupo de Especialistas en Actividades Subacuáticas (GEAS) y la Policía Nacional. Finalmente, el tercer sector, que abarca desde la localidad de Pina de Ebro hasta la presa de Mequinenza, ha sido encomendado en exclusiva a los efectivos de la UME para multiplicar el rastreo sobre el terreno.
Tecnología digital frente a una orografía hostil
La innovación tecnológica se ha erigido como el gran aliado de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad frente a una orografía que se torna cada vez más hostil. Los especialistas zaragozanos han implementado una plataforma de mapeo tridimensional que superpone imágenes de altísima resolución, captadas tanto por aeronaves no tripuladas como por los helicópteros oficiales que sobrevuelan incesantemente la cuenca. Este preciso sistema de cuadrículas numeradas sirve de brújula para los equipos humanos y para las unidades caninas especializadas en la detección de restos bajo el agua. Si en el inicio de la crisis el elevado caudal dificultó la inmersión, el gran escollo actual radica en la densa maleza de las riberas, obligando a movilizar maquinaria de desbroce para abrir paso a los rescatadores.
La lógica que sustenta esta ampliación kilométrica del perímetro obedece a la crudeza del tiempo transcurrido y a la evidencia técnica de que la inmensa fuerza del Ebro ha podido arrastrar los cuerpos decenas de kilómetros. Ante este complejo escenario operativo, el delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, ha lanzado una directriz oficial para encauzar la desbordante solidaridad ciudadana nacida en el entorno de los jóvenes. La orden es taxativa: cualquier civil que desee integrarse en las batidas debe someterse a la estricta coordinación policial, garantizando así la máxima eficacia y evitando nuevos riesgos en un río que no perdona el más mínimo error.