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Seguridad
Llegan los pasos de peatones "inteligentes" a Zaragoza
Las obras, de dos meses de duración, sustituirán los cruce actuales por un inédito trazado discontinuo en zig-zag con vallas protectoras

La trágica muerte de una menor de doce años ha forzado una reestructuración urbana sin precedentes en la capital aragonesa para evitar nuevas desgracias. El Ayuntamiento de Zaragoza remodelará drásticamente los pasos de peatones anexos a la parada de tranvía de La Romareda, considerada en la actualidad como uno de los puntos negros más críticos de la movilidad local. El proyecto descartará por completo los cruces rectilíneos para imponer un diseño discontinuo en forma de zig-zag, una medida de seguridad vial contundente que busca sentar un firme precedente preventivo en el urbanismo de las grandes ciudades de España.
El detonante ineludible de esta profunda intervención estructural fue el atropello mortal de una alumna del IES Miguel Catalán hace dieciséis meses. La tragedia ya había castigado de forma implacable este mismo trazado en septiembre de 2014, cuando una mujer de 56 años se convirtió en la primera víctima de la red tranviaria. En ambos siniestros se documentó un fallo técnico de extrema gravedad: el sistema antiarrollamiento de los convoyes no respondió como se esperaba y las víctimas quedaron atrapadas bajo las toneladas de la maquinaria.
Un rediseño urbano para prevenir
Ante un historial tan alarmante, la alcaldesa Natalia Chueca ordenó una revisión exhaustiva de la seguridad en todo el entorno metropolitano. El diseño final consensuado por ingenieros de Movilidad, Policía Local y el área de Infraestructuras alejará definitivamente el paso de peatones de la plataforma del tranvía. Mediante la instalación estratégica de vallas separadoras en los bordes, se obligará al viandante a desplazarse lateralmente antes de pisar la vía. A este circuito disuasorio se sumará la ampliación física de la zona de espera, la pavimentación de áreas verdes hacia el Hospital Miguel Servet, la incorporación de balizas luminosas y una futura coordinación semafórica inteligente.
Las máquinas comenzarán a operar sobre el terreno inmediatamente después de la Semana Santa, con un plazo de ejecución ininterrumpida estimado en dos meses. El personal municipal y la sociedad mixta Los Tranvías acometerán el despliegue en dos fases sucesivas, lo que provocará alteraciones notables en el tráfico de la calle Isabel la Católica. Durante semanas, los conductores afrontarán restricciones viarias y desvíos complejos en las conducciones de agua, luz y semaforización.
Esta compleja intervención transformará un núcleo urbano de máxima afluencia diaria, que conecta directamente con el Auditorio Princesa Leonor, el recinto deportivo Ibercaja Romareda y una consolidada red de centros educativos que congrega a más de 6.000 alumnos. Tras el último siniestro, las asociaciones de padres y la federación Fapar articularon un férreo frente vecinal para exigir al consistorio esta solución arquitectónica definitiva, un blindaje que por el momento será exclusivo de esta parada y no se replicará en otras estaciones como la Plaza San Francisco.
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