Juzgados

Se presenta ebrio en un juicio en Zaragoza y termina a gritos y encarado con la Policía

El hombre, reincidente y con antecedentes por agredir a su hijo de ocho años, desafió a los agentes y provocó graves altercados en el acceso al edificio judicial

Se presenta ebrio en un juicio en Zaragoza y termina a gritos y encarado con la Policía
El Palacio de Justicia de Zaragoza Justicia de Aragón

El Palacio de Justicia de Zaragoza se convirtió recientemente en el escenario de un episodio que ilustra, con crudeza, la impunidad y la reincidencia que desafían a nuestro sistema judicial. A.L.Z., un individuo con un extenso historial delictivo y antecedentes por violencia familiar, acudió a su propio juicio en el Edificio Fueros de Aragón en un evidente estado de embriaguez y con una actitud profundamente beligerante. Lejos de mostrar arrepentimiento ante la citación por amenazas y agresiones, el acusado transformó su paso por los tribunales en un altercado de orden público que requirió la intervención inmediata de las fuerzas de seguridad.

La tensión escaló desde el primer instante en el acceso a las dependencias judiciales. Visiblemente alterado y desafiante, el sujeto increpó a los agentes de la Unidad de Policía Nacional Adscrita encargados de la custodia, obligándoles a actuar antes incluso de que pudiera reunirse con sus abogados defensores, Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen. Este comportamiento hostil no fue un hecho aislado producto del nerviosismo procesal, sino que se repitió con idéntica virulencia a la salida del juzgado, evidenciando un desprecio absoluto por la institución.

Este desdén por la autoridad encaja con el peligroso perfil del encausado. Según los registros recientes, el pasado 17 de agosto, A.L.Z. citó a su expareja bajo el pretexto de una reconciliación, un encuentro que derivó en una brutal agresión en plena vía pública. Los informes detallan que el hombre golpeó a la mujer y abofeteó al padrastro de esta cuando intentó auxiliarla. El ensañamiento fue tal que derribó a la víctima de un golpe, rompiéndole las gafas y profiriendo graves insultos contra su familia mientras ella yacía en el suelo.

Tras aquel incidente, cuando la Policía acudió a su domicilio, el acusado justificó sus lesiones alegando una caída fortuita por su estado de ebriedad, minimizando la gravedad de sus actos. No obstante, consta que la víctima ya había interpuesto denuncias previas por daños en su vehículo, dibujando un patrón de acoso y violencia continuada que las medidas judiciales actuales no han logrado frenar.

Violencia contra su propio hijo en el AVE

La peligrosidad de A.L.Z. es sobradamente conocida por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Su historial refleja otro lamentable suceso ocurrido en agosto de 2024 en un tren AVE con destino a Huesca, donde agredió e insultó a su propio hijo de 8 años. La situación fue de tal gravedad que el interventor tuvo que alertar al 091, desembocando en su detención inmediata, la imputación de un delito de malos tratos y la imposición de una orden de alejamiento respecto al menor.

Durante aquel traslado policial, el detenido destrozó el coche patrulla y amenazó a los agentes, confirmando una conducta antisocial profundamente arraigada. Este nuevo espectáculo en los juzgados de Zaragoza ratifica que las restricciones legales son insuficientes para contener a un perfil marcado por el alcohol y una violencia sistémica, que mantiene en vilo la seguridad ciudadana y la integridad de su entorno más cercano.