
Baleares
El misterio del militar estadounidense enterrado en Sóller que intriga a los investigadores
Su presencia en el cementerio mallorquín ha despertado la curiosidad de vecinos y visitantes, que se preguntan cómo terminó allí un veterano estadounidense de la Primera Guerra Mundial cuya vida estuvo marcada tanto por el frente como por su vocación artística

En el pequeño cementerio de Sóller, en Mallorca, una tumba militar estadounidense llama la atención entre las sepulturas locales. Pertenece a John H. Whyte, un veterano de la Primera Guerra Mundial y pintor que pasó sus últimos años en la isla tras sobrevivir al conflicto y rehacer su vida como artista.
La lápida, similar a las que se utilizan en cementerios militares estadounidenses como el de Arlington, identifica a Whyte como soldado raso del Batallón 135 de ametralladoras de la 37ª División, una unidad que combatió en Francia durante la guerra.
De soldado herido en guerra a pintor en Mallorca
Whyte nació en 1887 en Carlisle, aunque creció en Estados Unidos tras emigrar con su familia siendo un bebé. Se formó como artista en Filadelfia, primero en la Universidad de Drexel y después en la Pennsylvania Academy of the Fine Arts, donde desarrolló su vocación pictórica.
Su vida dio un giro con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Fue enviado al frente en Francia, donde resultó gravemente herido y perdió el brazo derecho.
A pesar de la amputación, aprendió a pintar con el brazo izquierdo y logró continuar su carrera artística, demostrando una gran capacidad de superación.
Años después regresó a Europa para seguir formándose en París, y fue entonces cuando decidió trasladarse a Mallorca.
En Sóller residió durante aproximadamente dos años, alojado en un hotel cercano a la estación del tren. Allí se dedicó a pintar paisajes del valle, la Serra de Tramuntana y el entorno mediterráneo, atraído por la luz y el paisaje de la isla.
Su estancia en Mallorca terminó de forma inesperada en 1933, cuando falleció a los 46 años. Algunas fuentes atribuyen su muerte a complicaciones derivadas de las heridas sufridas en la guerra, mientras que otras apuntan a un infarto o a una enfermedad respiratoria.
Fue enterrado en Sóller, en el espacio reservado para protestantes del cementerio, y su tumba fue traída expresamente desde Estados Unidos para honrar su condición de veterano.
El sepulcro conserva el diseño oficial de los soldados estadounidenses, un elemento poco común en este rincón de Mallorca.
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