Festividad

Palma blinda su centro histórico ante el inicio de las procesiones de Semana Santa

El corte de ejes principales y el desvío total de autobuses condicionarán la movilidad hasta el 5 de abril, con el Jueves Santo como jornada crítica por la suspensión del transporte en el casco antiguo

Semana Santa en Utrera
El Viernes Santo, con la solemne procesión del Sant Enterrament, se clausurará nuevamente el acceso hacia CortTURISMO UTRERA

Palma afronta un blindaje absoluto de su casco histórico con motivo de la Semana Santa. Entre el 30 de marzo y el 5 de abril, la capital balear transformará radicalmente su fisonomía urbana, imponiendo cortes estructurales de tráfico que dejarán prácticamente aisladas las principales arterias de la ciudad al paso de las comitivas religiosas. Los conductores y usuarios del transporte público se preparan para una semana de retenciones severas y desvíos obligatorios en el corazón de la isla.

El dispositivo arranca con fuerza este lunes con afectaciones directas en puntos neurálgicos como la calle Conqueridor y el barrio de los Hostalets. Según detalla el plan de seguridad del Ayuntamiento de Palma, la jornada inaugural contará con cuatro procesiones que limitarán el tránsito en zonas estratégicas como el Convent de Santa Clara o la Llotja de Mar. La complejidad aumentará el martes, cuando el cierre del Paseo de Mallorca y la Vía Roma obligue a desviar el flujo vehicular, aislando el eje central durante la noche.

Restricciones para los vecinos

El tramo final de la semana mantendrá las restricciones, aunque con un enfoque más localizado en el casco antiguo. El Viernes Santo, con la solemne procesión del Sant Enterrament, se clausurará nuevamente el acceso hacia Cort, derivando el flujo de vehículos hacia Mateu Enric Lladó. El dispositivo concluirá el Domingo de Resurrección con cortes puntuales en La Vileta y las inmediaciones de Santa Eulàlia durante la franja matinal.

Esta planificación obliga a residentes y turistas a reformular por completo sus desplazamientos ante la imposibilidad de transitar por las áreas de influencia de las hermandades. Con el transporte público operando bajo desvíos estructurales en las jornadas críticas y las entradas al centro bloqueadas, la capital se enfrenta a un examen de logística urbana sin precedentes. La paciencia de los conductores será el único amortiguador ante una semana donde la tradición se impone de forma absoluta al asfalto.