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Vivienda

El alquiler en Tenerife subió casi un 47% en un año: cuánto cuesta vivir en cada zona de la isla y dónde quedan los municipios asequibles

Menos pisos, más familias y precios que en algunas zonas duplican lo que el propio Gobierno considera razonable

El alquiler en Tenerife subió casi un 47% en un año: cuánto cuesta vivir en cada zona de la isla y dónde quedan los municipios asequibles Idealista

Buscar piso en Tenerife requiere hoy paciencia, dinero y, en muchos casos, suerte. La capital tinerfeña cerró 2025 con un precio medio de alquiler de 13,5 euros por metro cuadrado, lo que supone una variación de 4,3 euros respecto al inicio del año, una cifra que puede sonar fría hasta que se traduce en facturas, porque una vivienda de 80 metros cuadrados en Santa Cruz ronda los 1.120 euros al mes. Y eso, en una isla donde los sueldos medios distan bastante de los de Madrid o Barcelona.

Lo más llamativo no es el precio en sí. Es la velocidad. Santa Cruz de Tenerife se convirtió en la capital provincial que más disparó los precios en todo 2025, con un incremento del 46,74%. Ninguna otra ciudad española se acercó a ese ritmo. Ni Segovia, ni León, ni Guadalajara, que completaron el podio a mucha distancia.

La trampa de la oferta que se evaporó

Detrás de esa escalada hay un fenómeno que ya venían advirtiendo los portales inmobiliarios y que la entrada en vigor de la Ley de Vivienda no logró frenar: entre mayo de 2023 y abril de 2025, la oferta de vivienda en alquiler permanente en Santa Cruz de Tenerife cayó un 20%, mientras los precios subieron un 30%. Menos pisos disponibles, más familias compitiendo por cada uno. El resultado es un mercado que ahoga especialmente a quienes tienen ingresos limitados.

En paralelo, la demanda creció un 79% en el conjunto de España desde que se aplica la Ley de Vivienda. Dos tercios de las capitales han duplicado o más la presión competitiva por encontrar un arrendamiento. En Tenerife, ese empuje se siente en los anuncios que desaparecen en horas y en los propietarios que piden avales bancarios, nóminas y referencias para pisos que hace cinco años costaban la mitad.

El sur manda

Si Santa Cruz escala en el ranking provincial, el sur de la isla está en otra dimensión. Arona figura entre los diez municipios costeros con el alquiler más elevado de España, con un precio de 19 euros por metro cuadrado en junio de 2025, por encima de San Sebastián y a escasa distancia de Sitges. Solo Calvià, Barcelona capital y San Bartolomé de Tirajana lo superaban entre las localidades litorales.

En zonas turísticas como Arona, la rentabilidad del alquiler para el propietario puede superar el 7,5%, lo que explica, en parte, por qué tantos pisos que antes se arrendaban a familias locales han migrado hacia el mercado vacacional o de temporada. El alquiler vacacional puede resultar hasta un 60% más rentable que el residencial, y ese diferencial tiene consecuencias directas sobre quien busca dónde vivir, no dónde veranear.

Costa Adeje acumula la imagen más extrema de esa dualidad, con estudios por encima de los 1.100 euros, villas con piscina privada que superan los 5.000 mensuales y una oferta de largo plazo que mengua cada temporada. Adeje es además el municipio más caro de todo el Archipiélago para comprar vivienda, con un precio de 4.127 euros por metro cuadrado, cifra que duplica la media de la capital tinerfeña.

¿Dónde todavía se puede vivir sin agotar el sueldo?

No todo son noticias negativas. Tenerife guarda aún municipios donde el mercado no ha perdido del todo la cabeza. Icod de los Vinos se situó en octubre de 2025 como el municipio más asequible para comprar vivienda en toda la isla, con un precio de 1.446 euros por metro cuadrado. Le siguen Arafo con 1.521 euros, y Güímar, también en esa vertiente oriental, donde el coste de vida sigue siendo notablemente inferior al del litoral turístico.

Estos pueblos comparten un perfil más o menos similar, como es el ser de interiores o poco turísticos, con buenas conexiones por autopista y servicios básicos suficientes. No es casualidad que hayan empezado a atraer a familias que trabajan en el sur pero no pueden permitirse vivir allí. El fenómeno del desplazamiento residencial, tan conocido en Madrid o Barcelona, lleva años instalado también en Tenerife.

El precio medio de la vivienda en Canarias ha crecido un 31% en los últimos 18 años. Pero esa media oculta velocidades muy distintas según el municipio y la isla. Lo que sí resulta uniforme es la sensación de que encontrar un alquiler razonable en Tenerife se ha convertido en una odisea.