
Sucesos
La madre del menor asesinado en Tenerife lucha por su vida: "Es dramático, ha vivido momentos terribles"
El presunto agresor, padre del niño, fue abatido por la Policía tras herir a un agente con el mismo machete utilizado en el ataque

Un niño de diez años murió de forma violenta en la madrugada de este viernes en el municipio de Arona, en el sur de Tenerife, tras ser atacado presuntamente por su padredentro del domicilio familiar. La madre del menor, de 26 años, resultó gravemente herida al intentar protegerse de la agresión. El presunto autor fue abatido por los agentes que acudieron a la vivienda después de que también arremetiera contra ellos.
La secuencia se desencadenó en torno a la una de la madrugada en la localidad de Cabo Blanco, cuando varios vecinos alertaron a los servicios de emergencia por lo que estaba ocurriendo en el interior de la casa. A su llegada, los efectivos se encontraron con un hombre de unos 35 años "muy alterado", según relató el delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana. El agresor no solo se enfrentó a los policías, sino que hirió a uno de ellos, lo que obligó a los funcionarios a utilizar sus armas reglamentarias. "Cuando llegaron, encontraron a un hombre muy alterado que les agredió,, por lo que tuvieron que hacer uso de sus armas y lo abatieron", explicó.
Dentro de la vivienda, el escenario era aún más estremecedor. El menor yacía con "una herida gravísima en la cabeza", provocada por un machete de grandes dimensiones. "El arma blanca utilizada es un machete de unos 60 centímetros muy cortante", precisó Pestana. En la misma estancia se encontraba la madre, con lesiones profundas en las extremidades.
La mujer fue evacuada de urgencia y permanece hospitalizada tras ser intervenida quirúrgicamente. "Esperamos que pueda salir de esta, pero es dramático, ha vivido momentos terribles", lamentó el representante del Gobierno central en el Archipiélago. El guardia civil herido sufrió un corte en un brazo, "al borde de su chaleco antibalas" y ya ha sido operado y se encuentra fuera de peligro.
Aunque la investigación continúa abierta, "todo apunta, obviamente, a que es un caso más de violencia de género", señaló Pestana, si bien todavía no ha sido declarado formalmente como tal. No constaban denuncias previas por parte de la mujer contra el presunto agresor. El delegado insistió en que, en muchos episodios de esta naturaleza, los hijos se convierten en víctimas de la violencia vicaria, ejercida con la intención de infligir el mayor daño posible a la madre.
A juicio de Pestana, para frenar esta lacra "la sociedad necesita seguir tejiendo alianzas entre organizaciones no gubernamentales, instituciones públicas y la población, pues hay una parte que se niega a cambiar de mentalidad, nadie es propiedad de nadie y tenemos que seguir luchando para cambiar esas mentalidades".
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