Riesgos para las mascotas
Alerta en Castilla-La Mancha: la procesionaria del pino invade las zonas rurales de la comunidad y ponen en peligro a los perros
Francisco Jesús Almodóvar, veterinario, ha declarado ante Mancha Media que lo más recomendable es actuar con prudencia y "acudir al veterinario cuanto antes" si ocurre algún accidente vinculado a estas orugas
Con el cambio de estación, los paseos por pinares o los parques arbolados vuelven a traer un peligro silencioso para quienes conviven con perros. La oruga procesionaria reaparece cada año en Castilla-La Mancha y, con ella, las visitas urgentes a las clínicas veterinarias por reacciones inflamatorias graves tras un simple contacto. En comarcas con amplias masas forestales, como las sierras de Albacete, el riesgo se multiplica durante las semanas previas a la primavera.
Los profesionales sanitarios advierten de que basta un roce con el hocico o la lengua, e incluso la inhalación de los diminutos filamentos urticantes que desprende esta larva, para desencadenar una respuesta inflamatoria intensa. En los casos más severos, pueden producirse lesiones importantes en la cavidad oral, con daño tisular que evoluciona en cuestión de horas. Cada temporada se repite un patrón similar, con animales que llegan a consulta con el mismo origen.
La presencia de este insecto forma parte del ciclo natural de muchos pinares de la región. Provincias como Guadalajara, Cuenca o Albacete registran focos de manera habitual, aunque la intensidad varía según las condiciones meteorológicas de cada año. Los servicios de seguimiento forestal realizan controles periódicos, especialmente en áreas de uso público, pero la exposición sigue siendo posible tanto en el monte como en entornos urbanos con pinos.
Uno de los principales problemas no es solo el contacto en sí, sino la reacción inmediata de los propietarios. Según una encuesta elaborada por la empresa Silverwoof a más de mil personas, el 68% reconoce que no sabría cómo actuar ante un episodio de este tipo. Entre quienes creen tenerlo claro, el fallo más extendido es frotar la zona afectada, una práctica que puede empeorar el cuadro al liberar más toxina.
"Los primeros minutos resultan decisivos"
El veterinario de Ciudad Real Francisco Jesús Almodóvar, en declaraciones recogidas por el medio Mancha Media, insiste en que el margen de maniobra es mínimo.
"Los primeros minutos resultan decisivos", subraya. A su juicio, muchas complicaciones no se deben exclusivamente a la oruga, sino a actuaciones impulsivas. "Lo que empieza como una leve inflamación puede derivar en necrosis del tejido horas después, y esperar ‘a ver cómo evoluciona’ es uno de los errores más peligrosos", advierte.
Entre las conductas que desaconseja se encuentran manipular la boca del animal sin protección o permitir que se lama con insistencia. "Al intentar limpiar la boca, la lengua o el hocico, muchas personas frotan la zona de forma instintiva. Sin embargo, al hacerlo, los pelos urticantes se rompen, se extienden y facilitan una mayor absorción de la toxina, agravando la lesión", explica.
A su vez, ha insistido en que ningún remedio casero es capaz de sustituir la atención de un veterinario. "Siempre se debe acudir a una clínica", recalca. La prudencia, sostienen los expertos, empieza antes del incidente. Llevar al perro atado en áreas con pinos, vigilar el suelo y evitar que husmee cerca de las orugas puede marcar la diferencia.