Peligro

El ultimátum legal por el abandono del lobo ibérico en Castilla-La Mancha

Tras 26 años sin el plan de recuperación obligatorio para esta especie en peligro de extinción, el Gobierno regional tiene tres meses para actuar o enfrentarse a un proceso judicial por vulnerar la legalidad ambiental

Los ganaderos podrán recibir hasta 4.500 euros para instalar medidas de protección frente a lobos ibéricos
Esta parálisis administrativa ha empujado a la especie a una situación de extrema fragilidadEuropa Press

El lobo ibérico se encuentra en un limbo jurídico en Castilla-La Mancha. A pesar de su catalogación oficial "en peligro de extinción" desde 1998, la región encadena 26 años de inacción institucional sin haber aprobado el plan de recuperación preceptivo que exige la normativa. Esta parálisis administrativa ha empujado a la especie a una situación de extrema fragilidad, desapareciendo de enclaves geográficos fundamentales mientras la presión judicial sobre la Junta de Comunidades comienza a resultar asfixiante.

La paciencia de los sectores conservacionistas ha colmado tras décadas de omisión de funciones. El Fondo para la Protección del Lobo Ibérico y Ecologistas en Acción han formalizado un requerimiento legal que exige la adopción del plan de recuperación en un plazo máximo de tres meses. Según la documentación técnica, el Ejecutivo regional incumple de forma sistemática tanto la Ley de Patrimonio Natural estatal como la normativa autonómica de 1999, leyes que obligan imperativamente a ejecutar instrumentos de planificación para aquellas especies cuyo estado de conservación es crítico.

Gestión frente al conflicto rural

La realidad biológica del cánido en el centro de la Península es alarmante y contradictoria. Si bien se constata una tímida presencia en Guadalajara y Toledo por procesos de recolonización natural, el animal ha sido borrado del mapa en áreas históricas como Sierra Morena o los Montes de Toledo.

Para que la recuperación sea efectiva, el documento demandado debe trascender la mera retórica. Por su parte, Ecologistas en Acción, reclama que el plan cuente con recursos reales para medidas preventivas y, sobre todo, para el pago ágil de indemnizaciones a los ganaderos. El objetivo es garantizar la viabilidad de la especie mediante la restauración ecosistémica, evitando que el conflicto en el mundo rural derive en una guerra judicial permanente por la flagrante ausencia de gestión pública.

El tiempo se agota para uno de los grandes emblemas de la fauna peninsular. Con este último requerimiento administrativo, el lobo quema su último cartucho antes de que el conflicto salte definitivamente a los tribunales de justicia. Tras casi tres décadas de silencio burocrático, la supervivencia de la especie depende ahora de una respuesta política que no puede permitirse esperar otros 26 años.