
Salud
Arranca un estudio prospectivo para evaluar la velocidad de progresión del glaucoma en Castilla y León
La investigación, liderada por Fernando Ussa, analizará parámetros estructurales y funcionales del nervio óptico en distintos grupos de pacientes, para mejorar el seguimiento y personalizar tratamientos

El Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) de la Universidad de Valladolid ha iniciado un nuevo estudio clínico para medir la velocidad de progresión del glaucoma en la población de Castilla y León.
El proyecto prospectivo, que se desarrollará a lo largo de dos años, busca proporcionar información detallada sobre la evolución de esta enfermedad silenciosa, optimizar el seguimiento clínico, prevenir la pérdida visual irreversible y mejorar el seguimiento y los tratamientos.
El glaucoma, cuyo día mundial se celebra este próximo jueves, 12 de marzo, es una neuropatía óptica caracterizada por la pérdida progresiva de fibras nerviosas y deterioro del campo visual, habitualmente asociada a un aumento de la presión intraocular.
“Suele desarrollarse de forma lenta e indolora. El cerebro compensa la pérdida del campo visual hasta que los síntomas son evidentes, por lo que el diagnóstico precoz es fundamental”, explica a Ical Fernando Ussa, especialista en glaucoma de la Unidad de Glaucoma del IOBA.
Ussa señala que los principales factores de riesgo incluyen la hipertensión ocular, antecedentes familiares positivos, la edad avanzada, factores raciales y ciertas patologías vasculares.
“Cada año, de manera natural, se pierden cerca de 0,4 micras de la capa de fibras nerviosas peripapilares. En glaucoma, esta pérdida se acelera y, si no se controla, provoca daño irreversible”, subraya el especialista, que precisa que esta patología afecta a miles de personas en Castilla y León, aunque se estima que una parte significativa desconoce que padece la enfermedad debido a su carácter silencioso.
Estudios previos en la comunidad señalan que la prevalencia en mayores de 40 años alcanza el 2,1 por ciento, y puede llegar al 25 por ciento en sujetos mayores de 80 años.
El proyecto se plantea como un estudio prospectivo a dos años, con una muestra estimada de 50 pacientes por cada uno de los tres grupos, incluidos casos leves y moderados de glaucoma, así como pacientes avanzados para análisis complementarios. Busca probar si los factores raciales influyen en el desarrollo de la enfermedad.
“Queremos describir con qué velocidad progresa el glaucoma en nuestra población, analizando parámetros estructurales mediante tomografía de coherencia óptica, que permite medir con precisión micrométrica la pérdida de fibras nerviosas”, explica Ussa.
Colaboración con otros centros
El objetivo es evaluar si la progresión en la población local se corresponde con los datos internacionales. Además, se prevé la colaboración con otros centros asistenciales, como la red de hospitales de Sacyl, y con la Sociedad Castellano-Leonesa de Oftalmología, con el fin de ampliar la representatividad del estudio.
El seguimiento de los pacientes incluirá evaluaciones oftalmológicas completas, análisis del ángulo de la cámara anterior, estudios del nervio óptico y de la capa de fibras nerviosas, y campos visuales, que consisten en pruebas de estimulación luminosa para detectar pérdida funcional.
“Cada paciente será evaluado de manera individualizada, combinando parámetros estructurales y funcionales. Esto nos permitirá medir con precisión la velocidad de progresión de la enfermedad y adaptar los tratamientos según la respuesta de cada individuo”, precisa.
El proyecto permitirá generar información detallada sobre la velocidad de progresión de la enfermedad, así como la respuesta a distintos tratamientos.
“Dentro de dos años, cuando concluyamos este estudio, podremos ofrecer resultados sólidos sobre cómo progresa el glaucoma en nuestra población y compararlos con otros grupos poblacionales a nivel internacional”, concluye Ussa.
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